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| EL
FENÓMENO DEL GIGANTISMO |
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Uno
de los temas más apasionantes y quizás el que mayor
investigación requiere por parte de los científicos
de nuestros días, es el que trata sobre las leyendas y mitos
antiguos.
El investigador actual encuentra que en las historias y sagas más
remotas se habla de extraños seres que poblaron el planeta
en épocas sin nombre y, siendo poseedores de grandes conocimientos,
instruían a los pueblos primitivos enseñándoles
el uso de la Naturaleza en su propio provecho mediante el empleo de
su ciencia y sabiduría.
Estos extraños personajes son los tan mentados GIGANTES que
aparecen en casi todos los libros sagrados de la antigüedad,
desde el Lebhar Gabhale (Libro de las invasiones) irlandés
y el Ramayana hindú, hasta la Biblia (Génesis, VI, 4
– Deutoronomio, III, II – Números, XIII, 33).
En éste artículo nos ocuparemos en especial de explicar
los fenómenos que provoca el gigantismo por medio de algunas
hipótesis formuladas por serios científicos y estudiosos
del tema, que nos demuestran la veracidad de este curioso fenómeno.
Actualmente sabemos que es la gravedad del planeta la que determina
el tamaño de los seres que lo habitan.
Por ejemplo: si instaláramos una colonia integrada por cualquier
tipo de forma de vida de origen terrestre en un planeta de escasa
fuerza gravitatoria, observaremos que con el paso de las generaciones
se irá produciendo la adaptación de la especie al medio
ambiente, por lo que variará su tamaño original, pues
una vez liberados en parte de su peso durante la etapa de su desarrollo,
acrecentarán su altura de acuerdo al peso que puedan soportar.
Lógicamente, esta mutación de la especie no se produce
en forma inmediata, sino que serán necesarias varias generaciones
para que el organismo se adapte definitivamente a este cambio gravitacional.
En el caso inverso, cuando la gravedad del planeta fuese mayor que
la terrestre, el resultado que obtendremos luego de varios ciclos
vitales será que un paulatino enanismo caracterizará
la contextura orgánica de nuestros seres.
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Estos
cambios en la morfología particular de las diversas formas
de vida (incluyendo a la humana) al modificársele la gravedad
de su hábitat de origen, son la consecuencia del aligeramiento
o aumento de su peso normal. Lo demás se debe a la ya mencionada
adaptación natural al medio que sufren las especies.
Podemos entonces suponer que la presencia de gigantes en el remoto
pasado de la Tierra pudo deberse a la acción producida por
un cambio gravitacional en el planeta o a la intervención de
inteligencias exóticas llegadas de otros mundos.
Diversos científicos (entre los que se destaca el famoso astrónomo
Horbiger) opinan que el gigantismo está directamente relacionado
con la caída de cuerpos celestes atrapados por nuestro planeta.
Nuestra actual Luna sería la cuarta y, de acuerdo con esta
teoría, irá acercándose cada vez más,
en espiral, hasta caer sobre la superficie como las lunas anteriores,
no sin antes estallar en miles de trozos más pequeños
y formar un anillo alrededor de nuestra órbita |
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planetaria,
los que se irán precipitando y ocasionando al mismo tiempo
tremendos cataclismos sobre la corteza terrestre.
Durante el período de acercamiento, la influencia de la gravedad
lunar provocará que diversas regiones del globo sucumban anegadas
bajo las aguas, lo cual marcará el comienzo de una era marítima
en la que se iniciará la mutación adaptativa, que llevará
consigo el natural ensanchamiento de la caja craneana del ser humano.
Según algunos científicos, esto último provocaría
el libre desarrollo de la inteligencia normal, debido a la mayor amplitud
de la caja cefálica, como también a la influencia de
los rayos cósmicos provenientes del espacio exterior.
Asimismo en el reino animal podemos encontrar rastros de estas mutaciones.
Durante el curso de las edades geológicas han aparecido gigantescos
reptiles, aves y mamíferos que luego desaparecieron sorpresivamente
durante el período de catástrofes naturales.
Podemos atribuir a la caída de las lunas la extinción
de dichas especies y su posterior fosilización, ya que los
restos enterrados (bajo condiciones normales) sólo se pudren.
La fosilización posterior pudo ser consecuencia del intenso
bombardeo de rocas lunares (del ya mencionado anillo orbital) que
sufrió la superficie.
Este ciclo continuo de la Naturaleza acaba con la caída de
la Luna captada por nuestro planeta, con los consiguientes cataclismos
y el brusco aumento de la atracción gravitacional terrestre.
Las aguas descienden y lo que antaño eran islas, forman ahora
enormes cadenas montañosas. En este tiempo sin Luna, la Humanidad
vuelve a iniciar su constante cambio morfológico hasta que
el planeta vuelva a captar otro satélite y todo comience otra
vez.
El gigantismo, como fenómeno biológico en sí,
es producto de una alteración hormonal de la pituitaria.
De acuerdo con la ciencia oficial, es la mayor o menor cantidad de
somatotrofina (hormona del crecimiento) segregada por esta importante
glándula ubicada en la base del cerebro, la causa del respectivo
aumento o disminución del tamaño en el ser humano.
Por esta razón, hay científicos que opinan que en la
noche de los tiempos y por efecto de las radiaciones, rayos cósmicos
u otras fuerzas desconocidas, se haya alterado el normal funcionamiento
de dicha glándula.
Sobre la otra hipótesis, la que nos señala la presencia
de entidades extraterrestres como forjadores de la historia secreta
del mundo antiguo, hemos de señalar que en reiteradas ocasiones
se los ha podido observar, en la actualidad junto a los cada vez más
frecuentes avistamientos ovni.
Hasta aquí lo expuesto; quizás las futuras investigaciones
contribuyan a arrojar algo de luz sobre estos enigmas, que nos señalan
un compromiso ineludible ante nuestro afán de bucear en este
campo desconocido, en pos de la verdad, para investigar seria y documentalmente
los fenómenos aún no explicados por el Hombre.
Un ejemplo de gigantismo entre la gran variedad de humanoides observados
están o no asociados a la presencia de un vehículo no
convencional, lo constituyen los seres agrupados dentro de las tipologías
cuya altura oscila entre 1 m 70 a 2 m 20, dentro de la clase de seres
medianos según la clasificación Zerpa.
Cabe destacar que en los vuelos de cosmonautas rusos en la órbita
terrestre, experimentaron un aumento apreciable de sus estaturas,
debido a la total falta de gravedad que debieron soportar durante
su prolongada estada en el espacio exterior.
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Mystery
Planet
www.mysteryplanet.com.ar
Argentina
Colaboración |
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