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MOAIS:
¿MISTERIO
RESUELTO ?
La fija y pétrea mirada de los Colosos del Pacífico,
los enigmáticos moais
de la Isla de Pascua comienza a tener una visión con sentido,
o por lo menos eso
se vislumbra de los últimos estudios llevados a cabo sobre
este intricado tema.
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La arqueóloga Jo Anne Van Tilburg, doctora de la Universidad
de California y
del Instituto de Estudios de la Universidad de Chile, ha demostrado
un método
"sencillo" para transportar los moais de la Isla de Pascua.
Según la Doctora Van
Tilburg, éste es el método que los pobladores primigenios
de Rapa Nui utilizaron
para transportar y erigir sus colosales monumentos.
.
Un punto geográfico llamado la Isla de Pascua
La Isla de Pascua está situada a 27º 08' 6" latitud
Sur y 109º 25' 54"
longitud Oeste en el oceáno Pacífico y es la más
oriental de las islas
polinesias siendo anexionada a Chile el nueve de septiembre de 1888.
Se
encuentra a unos 3.791 kilómetros del continente americano
y constituye una
provincia de Vª Región (Valparaíso). La isla
es de origen volcánico, con
numerosos conos adventicios en los tres principales volcanes que
se han formado
en la zona: el Rano-Kau, en el sudoeste; el Rano-A-Roi, en el noroeste,
y el
Rano-Raraku, en el noreste. El punto más alto de la isla
a 600 metros sobre el
nivel del mar es el cerro Maunga Terevaka. La extensión total
de la zona es de
unos 179 kilómetros y su capital es Hanga Roa. En el último
censo el número de
habitantes era de 2900. Siendo en la actualidad la agricultura (camote,
plátanos
y mandioca), ganadería (ovejas) y pesca, conjuntamente con
el turismo, su
sustento económico.
Inicio de una leyenda
De las leyendas del origen de la Isla de Pascua, se desprende que
ésta sería
la única salvada de una gran catástrofe donde todo
un archipiélago desapareció
en el centro del Pacífico Sur.
Fue el capitán holandés Jacob Roggenveen el primer
occidental en llegar a la
Isla de Pascua en 1722 encontrando una tierra devastada por la erosión,
la
sobrepoblación y las luchas internas.Tampoco le pasó
desapercibido el hecho de
que en esa porción de tierra coexistieran dos etnias antropológicamente
diferentes. Cuyas diferencias sobrevivían pese a la frecuencia
con que se
llevaban a cabo matrimonios mixtos. Las comunidades en sí
apenas recordaban sus
diferencias originales, pero a Roggenveen le quedó claro
que mientras uno de los
grupos nativos era de estatura media-baja y mostraban una piel morena,
el otro
sobrepasaba la media normal de la zona, siendo unos indígenas
de rasgos más
indoeuropeos, que mostraban una tonalidad dérmica mucho más
clara. Aunque, lo
que más llamó la atención a esos exploradores
fueron las cientos de estatuas
enormes diseminadas a lo largo de la geografía de la isla
e incluso el cómo
decenas de ellas habían quedado sin terminar. La teóricamente
antigua sociedad
rapa nui desarrolló complejas y variadas metodologías
para la fabricación,
transporte y colocación de los moais: grandes bloques de
piedra volcánica que
semejan a una cabeza y torso humano, con un promedio de 10 toneladas
de peso.
MOAIS: ¿autoretratos de los gigantescos dioses con sombreros?
Imponentes y colosales vigilantes de piedra volcánica. Esculpidos
en una
sola pieza y dispuestos en torno a la costa a modo de límite
imaginario.
En total 550 enigmas pétreos oscilando entre los 4 y 20 metros
de tamaño,
todas en pie y distantes las unas de las otras.
Sus rasgos aguileños y acusados muestran unas grandes orejas
que sobresalen
de sus enormes cabezas, a veces rematadas con un amplio sombrero
de gran
tonelaje.
Estatuas fabricadas en la propia isla según hacen pensar
los enormes cráteres
que se localizan en el interior de la isla, donde se piensa estuvieron
los
talleres donde los artesanos (?) las realizaron hace sólo
cuatro siglos, es
decir hacia 1550. Pero además es de señalar que ese
medio millar de esfinges no
son las únicas halladas en la Isla de Pascua. Las canteras
abandonadas guardan
en sus entrañas rocosas muchas de estas enigmáticas
figuras inconclusas.
La escasez del espacio geográfico hace impensable imaginar
que hubiese
"fuerza humana" suficiente para realizar la obra y ubicarla
a lo largo de la
isla. Los recursos de esta tierra no hubieran sido suficientes para
alimentar
una sociedad tan multitudinaria. ¿Quiénes habitaban
en realidad la isla ?, ¿qué
técnicas utilizaban para la realización de tan esforzado
trabajo?. En realidad,
¿qué sentido tenía todo?.
.
ORIGEN MISTERIOSO DE LA ISLA DE PASCUA
Pero el propio descubrimiento de la Isla de Pascua por los que se
suponen
fueron sus primeros habitantes nos evoca un hecho insólito,
que extraemos de la
tradición oral de la isla. En Hiva (teórico continente
perdido en el Pacífico.
Actualmente en las Islas Marquesas el vocablo 'Hiva' significa "clan"),
el
nativo Hau Maka tuvo un sueño en el cual su espíritu
viajó a un país lejano,
buscando una residencia para el rey Hotu Matua.
Hau Maka llamó a su isla imaginaria "Te Pito O Te Kainga
un Hau Maka" ("El
pequeño pedazo de pista de Hau Maka"). Cuando el rey
Hotu Matua escuchó el sueño
no dudó en enviar exploradores jóvenes, entre ellos
sus hijos Ira y Raparenga,
para hallar su próxima morada. Pero los viajeros no fueron
a ciegas, sino que
aquel ensoñamiento de Hau Maka le indicó perfectamente
el camino a seguir para
encontrarla, cosa que hicieron (aquel sueño le había
dado las coordenadas
concretas para encontrar la isla):
lunga i (viento arriba,
en el sudeste)
tau de e (hacia afuera)
ro a del revareva de e
(como contorno permanente)
i raa del te del roto i (en
medio del "levantamiento" del sol)
Esta historia la vemos reflejada en La Octava: El establecimiento
de los
polinesios de la Isla de Pascua, de Thomas S. Barthel (publicado
en 1974 en
alemán, y traducido en 1978 en la Universidad de Honolulu
-Hawaii-). Encontramos
otras versiones del mismo mito, pudiendo destacar: "Te Pito
Te Henua, o la Isla
de Pascua", informe que realizó W.J. Thomson y El misterio
de la isla de
Pascua, de Katherine Routldge.
"La tradición nos informa que los primeros que llegaron
a la isla tenían el
pelo rojo y la piel blanca. En los dibujos de los incas del Perú
existen caras
de seres humanos de piel blanca, pelo rojo y orejas largas, que
fueron
constructores de gigantescas estatuas de piedra, y que desaparecieron
hace mucho
tiempo en el Pacífico navegando en sus botes de juncos hacia
la caida del sol",
afirmó el noruego Heyerdahl en su teoría que intenta
hechar por tierra el origen
polinésico de los habitantes de la Easter's Island, porque
expone que la
Polinesia fue repoblada por los pre-colombinos. De Viracocha, el
dios con rostro
de jaguar de Tiahuanaco, de cuyos enormes ojos brotaban lágrima
áureas que eran
vida, según se afirma del Sol en los arcáicos mitos
de los indios de la
altiplanicie peruana; de este bizarro "dios blanco" se
decía que había
desaparecido un buen día hacia el oeste, adentrándose
en el mar. ¿Por qué se
asemeja tanto esta divinidad a Kon-Tiki, Illatiki o Tiki, el dios,
semidios o
antepasado sagrado de los pueblos de la Polinesia?. ¿Procedieron
de Tiahuananco
los primeros pobladores de Rapa Nui?.
LEYENDA DENTRO DE LA LEYENDA RAPA-NUI...
Los orejas grandes, "caídos del cielo"
Los pascuenses a diferencia con otras antiguas culturas guardan
pocas
leyendas sobre sus orígenes. Como si su recuerdo estuviera
de alguna manera
limitado por algún salto generacional. Una pérdida
hereditaria común a las
diferentes etnias indigenas.
Después de muchos quebraderos de cabeza, los arqueólogos
han terminado por
pensar que pudieron existir en la isla al menos tres culturas sucesivas.
Para
llegar a esta conclusión se basan en la existencia de unas
tablillas con
jeroglíficos muy anteriores en el tiempo a los moais. Restos
sin descodificar
aún, pero que reafirman la existencia de esa cultura desconocida
y distinta a la
hallada por el capitán holandés. Arthur Posnansky,
en su obra Guía general
ilustrada de Tiahuanaco, muestra inscripciones nuevas con la misma
escritura en
rocas de las dos islas sagradas del lago Titicaca. También
apuntó la semejanza
existente entre esta escritura y las enigmáticas inscripciones
halladas en la
Isla de Pascua.
Es relato de uso en la actual Rapa-Nui el que los antiguos pobladores
llegaron desde otra isla tal y como se comenta en lineas anteriores.
Un tierra
mucho más al sur, que se hundió bajo las aguas hasta
desaparecer en ellas. Pero
el relato contiene su propia ciencia-ficción que se inicia
con la posterior
llegada de unos extraños humanos de orejas grandes. Estos
hombres más que venir,
descendieron de los cielos y se asentaron en uno de los extremos
de la isla.
Todos eran varones y para procrear necesitaron mezclarse con las
hembras
nativas, es decir las orejas pequeñas (los pobladores venidos
del sur). Pero
estas relaciones no fueron del todo positivas, por lo que se inició
una guerra,
en la que fueron exterminados casi todos los orejas grandes. Los
supervivientes
desaparecieron engullidos por una extraña explosión
dentro de algo que volaba
hacia los cielos.
Isla de Pascua...¿reducto de un continente?
John Macmillan Brown, erudito y filólogo británico,
expone en una de sus
obras, concretamente en The riddle of the Pacific (1924), que en
el océano
Pacífico hubo en otro tiempo un continente. Dicho continente
habría estado
poblado por blancos procedentes de América. Y precisamente,
según el propio
autor, la Isla de Pascua sería uno de los últimos
vestigios donde apoyar su
teoría.
Brown cursó sus estudios en Glasgow y Oxford, ocupando en
1874 la cátedra
de Lengua Inglesa, Historia y Economía Política en
el Canterbury University
College. Al jubilarse en 1895, Brown se afincó en Nueva Zelanda.
Las ideas y
creencias que Brown tenía para apoyar la hipótesis
del continente en el Pacífico
habían sido adquiridas a través de sus conocimientos
y sus viajes por dicho
océano. Y aunque la mayor parte de historiadores no tomaron
nunca en serio la
teoría del continente perdido de Brown, si que prestaron
su atención ante la
idea de que los polinesios (y por ende, los habitantes de la Easter's
Island)
tuvieran un origen indoario.
¿UNA NUEVA HIPÓTESIS O UNA SOLUCIÓN
MÁS?
Después de analizar, clasificar y catalogar 887 moais, la
arqueóloga
norteamericana ideó un sistema que permite levantar bloques
de 10 toneladas con
el sólo uso de troncos, cuerdas y la fuerza humana. El sistema
en si estaba
inspirado en las balsas y en las canoas que habría desarrollado
el pueblo rapa
nui para llegar a la Isla de Pascua desde su lugar de procedencia,
la Polinesia.
Y de esta forma el equipo de la doctora Van Tilburg logró
transportar un moai de
cuatro metros de altura utilizando su método, pudiendo demostrar
en la práctica
la exactitud de sus hipótesis y cálculos. Con la intervención
de sofisticados
programas informáticos simuló anteriormente todo los
pasos a seguir, calculando
que necesitaría a unas 40 personas para realizar todo el
trabajo. Las estatuas
fueron transportadas en una especie de cuna con forma de V, construida
de
palmeras y troncos , la cual se desplazaba sobre rieles del mismo
material.
Además todo era empujado con dos grandes cuerdas paralelas,
mientras algunos de
los participantes se dedicaban a guiar el movimiento del moai mediante
grandes
timones de madera. "Los marineros polinésicos desarrollaron
avanzadas
tecnologías de navegación. Construían canoas
dobles de 30 metros de largo para
explorar las islas. Fue esta tecnología la que permitió
a los rapa nui erigir
las monumentales esculturas que los han hecho famosos", afirma
Van Tilburg.
Claudio P. Cristino
El descubrimiento que ahora sale a la luz tuvo sus inicios hace
varios años,
aunque fue en Abril de 1999 cuando un equipo internacional de expertos
(entre
ellos el arqueólogo chileno Claudio P. Cristino, profesor
de Prehistoria de la
Universidad de Chile; el artista pascuense Cristián Arévalos
Pakarati; Darus
Ane, fundador de la Long Beach's Kahakai Outrigger Canoe CLub; Edmundo
Edwards,
vicepresidente de la Eastern Pacific Research Foundation; Santi
Hito, escultor;
el arquitecto, Vicent R. Lee; Ted Ralston, promotor; Zvi Shiller,
profesor de
la Mechanical and Aerospace Engineering Departament de la UCLA y
Johannes Van
Tilburg, arquitecto) se trasladó a la isla. Fabricaron la
réplica exacta de un
moai. El desafío del experimento era transportar la escultura
desde su origen a
un Ahu o plataforma ceremonial, donde le instalarían el Ton
Pukao (especie de
sombrero situado en la cabeza del moai). "Nuestro experimento
demostró que 40
personas eran capaces de empujar una de estas esculturas",
explicó Van Tilburg y
añadió que "creemos que el trabajo era realizado
por hombres, mujeres y niños,
ya que este tipo de participación comunitaria era algo muy
necesario y valioso
en la prehistoria".
Por último la doctora Jo Anne Van Tilburg señala que
"el método que yo
sugiero es lógico y probable (...) Los rapa nui era gente
muy ingeniosa y
pudieron utilizar otros métodos también, porque cada
estatua presentaba sus
propios problemas". La científica estadounidense también
opina sobre otros
puntos oscuros de la historia de esta sociedad trival, ya que para
ella: "el
precio que ellos pagaron para mantener la articulación de
sus ideas espirituales
y políticas fue el aislamiento del resto del mundo cuando
ellos vinieron aquí,
en muchos de sus aspectos, pero les quedó una sombra de su
forma de ser
natural".
Erich Von Däniken
De todas
formas, parece que se ha aclarado un poco más, si cabe,
el
misterioso origen de los moais, o por lo menos la forma en que
los
transportaron. La hipótesis de algunos astroarqueólogos
que veían una
"impresionante tecnología" en el transporte de
los moais y la participación en
ella de entidades de origen extraterrestre queda un poco desfasada,
o por lo
menos aparcada hasta que surga -de aparecer- otra nueva hipótesis
que pueda
apoyarla. Pero sería conveniente citar algunas teorías
e ideas que se han
vertido entorno a este tema. Y al hablar de astroarqueología,
no podemos olvidar
al siempre controvertido científico suizo Erich Von Däniken
que en su obra Meine
Welt in Bildern (El mensaje de los dioses, traducida al castellano
en 1976 por
Ediciones Martínez Roca, S.A) ya nos dice: "La Isla
de Pascua es una piedra
angular en el mosaico de mi 'cosmovisión' ". Von Däniken
no oculta así el gran
interés que tiene por el enclave chileno. Pero será
mejor que sepamos de
boca,del propio autor su peculiar teoría..."cosmonautas
de otro mundo visitaron
a los nativos y les suministraron herramientas perfeccionadas,
que podían
manejar los sacerdotes o hechiceros; éstos extrajeron de
la lava las grandes
masas de piedra y les dieron forma. Los extraños visitantes
se marcharon. Como
toda herramienta abandonada, también éstas se fueron
enmoheciendo hasta quedar
inservibles. Considero verosímil que los isleños
que habían aprendido a
utilizarlas emigraran a otros lugares o murieran. Sus descendientes,
de cultura
primitiva, eran incapaces de fabricar nuevos instrumentos de ese
calibre (...) Y
un día, de repente, los nativos tuvieron la loca ambición
de concluir la obra
antaño comenzada. Al faltarles las "antiguas"
herramientas, atacaron la lava con
las suyas propias: los picos y hachas de sílex (...) Los
hombres acabaron por
resignarse y renunciar a sus esfuerzos; sus primitivas herramientas
quedaron
abandonadas y esparcidas a cientos por las cercanías del
cráter". Queda así
expuesta la teoría de Von Däniken, que como en otras
muchas ocasiones verá un
origen extraterrestre en avances "impensables" en primitivas
civilizaciones
humanas. Para Jo Anne Van Tilburg la teoría de Von Däniken
es "puramente
hipotética porque de ninguna forma hay pruebas de su hipótesis".
¿Otras 'posibles' formas de mover moais?
Pero a lo largo del transcurrir de la historia se han ido vertiendo
otras
muchas teorías, desde casi todos los campos del saber humano,
sobre los moais.
En un lugar destacado encontramos la del etnólogo noruego
Thor Heyerdahl nacido
en Larvik en 1914. Este estudioso es defensor de la teoría
según la cual el
poblamiento de la Polinesia tuvo lugar desde Sudamérica
en época precolombina,
organizando en 1947 una travesía en balsa (expedición
Kon-Tiki) que partiendo
del puerto peruano de Callao llegó hasta el atolón
de Raroia. También intentó
demostrar que los antiguos egipcios podían haber llegado
al continente
americano, y para demostrarlo fabricó un barco de papiro
con el que consiguió
atravesar el Atlántico en 1970, desde Marruecos hasta las
Barbados (expedición
Ra II). Entre las numerosas obras que Heyerdahl ha escrito podemos
nombrar: La
expedición de la Kon-Tiki (1948), Indios de América
en el Pacífico (1952),
Aku-Aku (1957) y Las expediciones Ra (1971). Y conocido ya el
autor de la
siguiente teoría pasamos a exponerla. Según el etnólogo
noruego fueron
precisamente los nativos isleños los que mediante sus rudimentarios
picos y
hachas de sílex moldearon esos bloques de piedra volcánica
en las parades de los
cráteres. El método que según Heyerdahl utilizaron
era el poner la estatua en
una plataforma creada por tres especies de horquillas. 180 isleños
estiraban el
artefacto a través de dos sogas que situaban a cada lado
del ingenio. Es una
hipótesis sencilla y lógica, quizás una de
las más similares a la de la doctora
Van Tilburg. Aunque si comezamos a estudiar de forma más
o menos exhaustiva la
magnífica obra realizada nos surgen interrogantes demasiado
difíciles de
contestar, entre ellas el cómo pudieron los "escultores"
rapa nui lograr la
perfección que nos muestran los moais, cómo pudieron
evitar astillar o
desmembrar algunos rasgos de las figuras al golpear con sus toscas
herramientas
sobre la piedra. Y en lo referente a la forma de transportar los
moais con estos
objetos, Van Tilburg cree que con la fuerza de 180 nativos no
podrían mover de
esta forma un bloque de 10.000 kilos, sino que necesitaria la
fuerza bruta de
unas 1.500 personas para mover el moai desde su cantera hasta
colocarlo de forma
erecta en un Ahu o plataforma.
Otra teoría más sobre cómo se ubicaron los
moais la realizó William Mulloy
en 1960. El método que aplicaron según Mulloy era
el envolver la estatua en dos
troncos gigantes formando una V, en la intersección de
los troncos colocar dos
cuerdas. Una para mantener los troncos rígidos y otra soga
para coger al moai.
El "vientre" del moai quedará protegido con unos
troncos situados a modo de base
de un trineo. Para aplicar esta formula Mulloy estimó que
sería necesario
solamente unas 90 personas para recorrer las cuatro millas (6
kilómetros) que
separan los dos puntos de viaje. Las limitaciones de este método
caen sobre su
propio peso, ya que los troncos que se deben situar en la parte
delantera del
moai no pudieron ser lo suficientemente fuertes como para mantener
la estatua
protegida durante el trayecto, eso si durante la elevación
no se ha "escapado"
el moai de su anclaje para colocarle el peto.
Haciendo
'caminar' a los moais
El checo Pavel Pavel en 1982 también lanzó su propia
teoría. El método en si
está basado en las leyendas y tradición oral nativas
que afirmaban que los moais
paseaban hasta situarse en su definitiva ubicación. Pavel
se basa en que cada
estatua tiene un centro gravitatorio gracias a su gran base y
su estrecha
cabeza. Utiliza un grupo reducido de 17 personas que a su vez
divide en dos
grupos. Con una cuerda rodea la cabeza del moai y con otra la
base, y así
intentan hace "andar" la replica de moai poco a poco.
Usando este método, Pavel
Pavel estima que cada día se puede mover el moai unos 650
pies. Las dificultades
de esta hipótesis son obvias ya que el terreno no es regular
en la isla, sino
que en su mayoría es angosto y con desniveles. Thor Heyerdahl
ha realizado un
cálculo con la aplicación de este método
que reduciría a 320 pies por día para
mover una estatua de 20 toneladas.
Por último vamos a conocer la hipótesis que en 1980
planteó el
estadounidense, Charles Love. Varias cuerdas rodearían
la "frente" de la estatua
con el objetivo de poder ir elevando su base para colocarla sobre
unos troncos
colocados a forma de rail y una plataforma de troncos situada
encima de los
anteriores. Para Love esa sería la forma de "pasear"
del coloso de Rapa Nui, que
se mantendría durante todo el trayecto de pie. Los cálculos
de Charles Love estiman que unos 25 hombres podrían hacer
el recorrido de unos 150 pies en unos dos minutos.Van Tilburg
opina que: "este método es superior al de la inclinación,
pero es extremadamente peligroso. La logística a utilizar
según la sugerencia de este método es peligrosa
e imposible para hacerlo rodar por el terreno de Rapa Nui".
EL DETALLE QUE SIEMPRE SE QUEDA RELEGADO BAJO EL SUELO
Y si se puede subrayar de misterio actual el enigma moai, pues
apenas tiene
272 años. Debemos de remarcar que este no es el único
misterio de la Isla, y que
algunos tienen una antigüedad superior. Ejemplo son sus túneles
que perforan el
lugar silenciosamente desde hace milenios.
Y es que en Pascua se hallaron estas perforaciones que comunicaban
la isla
con el mar. Y se cree que en la época en que estas leyendas
se originaron, las
vías subterraneas pudieron tener alguna utilidad: comunicar
la isla con otras, o
hacer descender los moais hasta el mar, para luego ser enclavados
en la costa .
¿Desaparecieron por allí los orejas grandes?. Así
sin más desvanecidos entre
las interrogantes que dejaron a su paso por la isla.
No sería del todo descabellado si nos atenemos a otro suceso
de desaparión
súbita multitudinaria que vivió otra cultura en
una isla no muy lejana
geográficamente a Rapa-Nui. Por supuesto nos referimos
a los moradores de
Ponapé. En su día el centro de un reino que controló
la sociedad de numerosas
islas de la polinesia. Sólo que en este caso hablamos de
milenios. Que no han
podido borrar el rastro de su existencia (ruinas y restos arqueológicos
difuminados en incomntables islas polinésicas). Ponapé,
la capital rica en
templos de basalto y colosales palacios, llena de canales y sostenida
sobre una
serie de subterráneos de función desconocida. Esta
zona vió como sus viviendas,
plazas públicas, mercado y el enome tonelaje de su arco
de piedra quedaba
abandonado, desierto, sin rastro de sus pobladores, sin datos
sobre sus orígenes
o identidad. Pero sobre todo sin información sobre el destino
que corrieron.
COINCIDIENDO EL MISTERIO, RONDA PUNTOS GEOGRÁFICOS
DISTINTOS EN EL TIEMPO
A kilómetros de distancia de Isla de Pascua, el investigador
Pero Ruzo se
dedicó a observar otras moles pétreas enigmáticas,
que sin sentido ni utilidad
aparente se encontraban a 3.600 metros sobre el nivel del mar
custodiando las
laderas andinas cercanas a la meseta de Marcahuasi, Perú.
Un lugar cuyos
moradores también abandonaron de forma espontánea
sin razón aparente y dejando
el misterio de su biografía para la posterior ciencia.
Y Pero Ruzo se dió cuenta
que aquellas moles de roca que parecían no representar
nada, vistas a ciertas
horas del día y lugares concretos, guardaban grabados,
dibujos de figuras y
animales desconocidos, algunos prehistóricos y extinguidos
hace miles de años.
Moais, gigantescos bustos de desconocidos personajes extranjeros.
Como así
mismo lo eran los olmecas. Que también a cientos de kilómetros
de Pascua
hicieron algo muy parecido a los escultores Rapa-nui, al construir
gigantescas
cabezas de piedra esculpidas con habilidad y herramientas desconocidas,
que
presumiblemente retratan a los cabeza de clanes olmecas. El descubrimiento
llevado a cabo por J.M. Melgar y Serrano, en Tres Zapotes (Veracruz)
se realizó
en 1869 trajo consigo pequeñas sorpresas. Una de ellas
por ejemplo es la esfinge
de un etiope de facciones negroides, cuya cabeza estaba tocada
con un yelmo o
casco. El tallamiento y su posterior colocación en el lugar
de exposición al
igual que en el caso de los moais sigue siendo toda una aventura
por descifrar.
¿MISTERIO RESUELTO?
Ahora sólo quedaría desvelar otras muchas interrogantes
y dudas que a veces
pueden resultar demasiado racionales para los que quieren encontrar
meramente
ciencia ficción. Y, si cómo una vez me planteé
-mientras estudiaba la
documentación existente de los moais- esos magníficos
sombreros (Ton Pukao) que
tanto nos confunden a los investigadores por su presumible simbolismo,
tenían
una doble función, decorativa pero sobre todo la funcional
de servir de
contrapeso a la escultura para hacerla eternamente estar erguida,
y que ningún
contratiempo, o hipotético punto de equilibrio que teóricamente
hubiera servido
para moverlo se lo volviese a llevar, fuese una de estas respuestas
lógicas.
Interrogantes sueltas y complejas, quizás, las verdaderamente
importantes para
comprender 'totalmente' el misterio que rodea a esta isla volcánica
y a sus
habitantes de piedra. ¿Cuál fue su origen?, ¿qué
finalidad tenían estas
esfigies?, ¿quiénes fueron los modelos?...Dejamos
el final y las respuestas en
punto y seguido. Ya más que solucionarse el enigma, nuevas
preguntas se han
abierto y añadido entorno a los rapa nui, gigantescas estatuas
y su incierto
origen.
Bustos que desde el cielo a determinadas alturas donde las águilas
ya no se
atreven a volar siguen siendo visibles, como señales eternas
que esperan ser
comprendidas, valoradas, o por qué no rescatadas por sus
creadores...
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Texto y Fotos por José Antonio Roldán
& Marisol Roldán
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