| LA
ISLA DEL TESORO En
la isla de Oak (Nueva Escocia-Canadá) existe un enorme
laberinto de túneles donde se esconde el pozo de un
tesoro que aún no se ha conseguido descubrir pese a
las numerosas excavaciones realizadas desde su descubrimiento
en 1795.
Durante
más de 200 años, varios grupos de exploradores
han intentado penetrar en el interior del Pozo del Tesoro.
Su construcción es ingeniosa, pero ¿quién
lo realizó y porqué?. Es uno de los mayores
secretos del mundo, un misterio que ha frustrado todos los
intentos de penetrar en su interior. Desde el descubrimiento
del Pozo del tesoro de la isla de la isla de Oak (una de las
cientos de islas situadas en la bahía Mahone, en las
costas de Nueva Escocia), hace dos siglos, esta obra maestra
de ingeniería ha resistido todos los esfuerzos por
descubrir lo que guarda en su secreto.
EL
DESCUBRIMIENTO
Un día
de verano de 1.795, el joven Daniel McGinnis se tomó
un descanso y remó hasta la deshabitada isla de Oak,
situada a unos centenares de metros de la costa, frente al
pueblo pescador de Chester, y se dio un paseo disfrutando
de la sombra de los viejos robles que dan nombre a la isla
de Oak (Oak, en inglés significa roble). Cerca del
extremo oriental, Dan vio un roble particularmente robusto
con una rama cortada de lo que pendía una polea de
un viejo barco. Bajo esa rama había una depresión
circular, como si la tierra se hubiese asentado después
de ser removida: Pensando que podría haber encontrado
el tesoro de unos piratas, McGinnis regresó al continente
y explicó su hallazgo a dos amigos, Paul Smith y Antonhy
Vaughan. Los tres se armaron de picos y palas y se fueron
a cavar bajo el viejo roble.
Los jóvenes
no tardaron en darse cuenta de que el hoyo no era una depresión
natural en la piedra caliza. Apartar la tierra removida del
centro resultó fácil, pero los lados eran de
dura arcilla en la que ya se apreciaban los marcas de los
picos de los excavadores originales. A unos 60 cm de profundidad
encontraron una capa de piedras parecidas a las de pavimentar.
Estas piedras procedían de un río, el Gold,
situado a 3 Km. de la isla. Quitaron la capa de piedras y
siguieron excavando. A 3 metros de profundidad encontraron
una plataforma de troncos de roble. Estos cedían en
el centro, pero estaban firmemente incrustados en las paredes
de arcilla del pozo. Las quitaron con dificultades y siguieron
adelante. A los 6 metros encontraron otra plataforma de roble
idéntica a la anterior. Trabajaron duro, pero tuvieron
que reconocer que aquella tarea era superior a la que podían
realizar. Marcaron el lugar y abandonaron la isla para proseguir
con la pesca, la agricultura y la tala de árboles.
NUEVA
EXPEDICIÓN
Pronto se esparció el rumor sobre el pozo de la isla
de Oak, y un hombre de negocios, Simeon Lynds, organizó
una expedición para seguir la excavación. A
medida que profundizaron, los hombres de Lynds descubrieron
más plataformas de roble colocadas a intervalos de
3 metros, pero también encontraron capas de carbón
vegetal, masilla y fibra de coco. Extrajeron suficiente masilla
para las ventanas de 20 casas. Un carpintero dijo que había
visto incontables barriles de fibra de coco. Todo fue bien
para los excavadores hasta que llegaron al os 30 metros, donde
encontraron una inusual losa de piedra—posiblemente
pórfido— con caracteres extraños que ninguno
de ellos pudo descifrar. El suelo del pozo se humedecía
progresivamente, a pesar de que no habían visto antes
señales de agua. Sólo un poco más abajo
empezaron a extraer un barril de agua por cada dos barriles
de tierra.
FLUJO
DE AGUA
Tantearon
el fondo del pozo con una palanqueta larga y descubrieron
que una superficie dura les impedía seguir profundizando.
Como estaba a punto de hacerse de noche, decidieron continuar
el trabajo al amanecer. Cuando se hizo de día descubrieron
que, a una profundidad de 20 metros, el pozo estaba inundado.
Trataron de achicar el agua con una bomba, pero ésta
se veía rebosada constantemente y tuvieron que abandonar
la excavación. Después de esto, nada importante
se haría en la isla hasta que se formó la sociedad
Truro en 1.849. Smith y Vaughan, dos de los primeros descubridores,
aún estaban vivos y prestaron toda la ayuda que pudieron
para que los hombres de Truro excavaran en el lugar exacto.
Joham B. McCully, a cargo de las operaciones, había
localizado el origen del agua que inundaba el pozo. Descubrió
una playa artificial y encontró un sistema de drenaje
en dirección a los niveles inferiores del pozo. Construyó
un dique y, durante la bajamar, encontró los restos
de otro dique más antiguo. Pero las mareas altas destruyeron
el nuevo dique, poniendo en evidencia la pericia de los constructores
originales. El equipo de McCully se vio obligado a abandonar
cuando se quedó sin fondos. En 1.861, cuando ya se
había construido un pozo paralelo conectado con el
pozo inundado, hubo un derrumbamiento que provocó una
avalancha de barro y agua, y desapareció una cámara
del tesoro y su contenido, descubierta por McCully y sus hombres
en 1.849. Lo que había estado tantos años cerrado,
era más inaccesible que nunca. Desde entonces, una
expedición tras otra ha intentado vencer inútilmente
las defensas del Pozo del tesoro. Fred Nolan, un hábil
y perspicaz agrimensor profesional, cree que el tesoro no
se encuentra en el pozo mismo, sino en algún otro lugar
de la isla. Su búsqueda se centra en los muchos y curiosos
mojones y las extrañas figuras que forman.
LAS
PRINCIPALES TEORÍAS
Bajada
al pozo del tesoro
¿Qué
reposa en el fondo del pozo? Si supiésemos quien lo
construyó, podríamos encontrar una respuesta.
Varias teorías merecen ser consideradas cuidadosamente.
¿Pudieron los Fenicios y Cartagineses haber navegado
mucho más lejos de lo que se ha creído normalmente?.
Desde luego sus arquitectos y constructores eran de los mejores
de su tiempo. Unos y otros podían haber tenido la habilidad
y la mano de obra para crear el sistema de la isla de Oak,
especialmente si el nivel del mar era inferior en aquellos
tiempos. El problema con ésta teoría es la del
motivo, aunque se ha sugerido que los comerciantes cartagineses
eran fugitivos de las guerras púnicas, y que enterraron
los tesoros de Cartago lo más lejos posible de los
romanos. Por otra parte, una piedra rúnica escandinava
encontrada en 1.812 en Yarmouth, Nueva Escocia, sugiere que
los Vikingos llegaron a esas costas siglos antes que Colón.
¿Pudieron excavar el pozo para proteger el cuerpo de
un jefe?. ¿Tal vez los restos de madera enterrados
pertenecían a un barco funerario vikingo que debía
transportar al Valhalla a su venerado jefe?.
LOS
TEMPLARIOS
La teoría
más intrigante tiene que ver con los Caballeros Templarios.
Cuando en 1.307, el rey Felipe el Hermoso de Francia intentó
destruir la orden, un puñado de Templarios consiguió
escapar y se puso bajo la protección de los Sinclair
de Orkney. Estos caballeros pudieron tener acceso a una parte
de un antiguo tesoro escondido en el Castillo de Rennes. Para
ellos era más importante poner el legendario tesoro
de la Arcadia lejos del alcance del avaricioso rey Felipe,
que su propia huida. Existen claras evidencias de que el príncipe
Enrique de Orkney, obtuvo la ayuda de los hermanos Zeno, unos
expertos navegantes venecianos que, casi con toda certeza,
tenían acceso a algunos datos geográficos reproducidos
en un famoso mapa. Los Templarios tenían la fuerza,
la disciplina y la determinación necesarias para realizar
los trabajos de ingeniería de la isla de Oak. Tenían
también los conocimientos para llevarlos a cabo, ya
que su arquitectura militar era la mejor del mundo. Y tenían
algo infinitamente valioso que deseaban ocultar a sus astutos
y peligroso enemigos.
INGENIERÍA
GENIAL
Sir Francisc
Drake, es otro importante candidato a ocupar la plaza del
genio que construyó el pozo de la isla de Oak. Drake
era hábil y valeroso, y contaba capaces mineros de
Cornwall y Devon en su tripulación. También
tenía importantes tesoros que esconder, y las fechas
de sus travesías coinciden con las aportadas por las
pruebas de Carbono-14 realizados. Otra teoría especula
con el hecho de que, cuando las cosas iban mal para los británicos
durante la guerra de la Independencia, un teniente de ingenieros
fue despachado a Nueva Escocia con un enorme cargamento de
oro. Acompañado por un contigente de experimentados
mineros del Pais de Gales y de Cornualles, construyó
el Pozo del tesoro de la isla de Oak y sus inexpugnables defensas.
Para el ingeniero, la recuperación del oro era simple:
bien fuera cerrando algunas compuertas en los túneles
inundados, o por cualquier otro sistema establecido de antemano.
Las estructuras construidas bajo la isla de Oak son el trabajo
de un genio de la ingeniería. Si el misterio se resuelve
alguna vez, la solución puede ser incluso más
sorprendente que las teorías más atrevidas expuestas
hasta la fecha.
NOTAS
-Los Manuscritos de Bacon. Algunos se han preguntado si el
pergamino con las letras “V I “, encontrado en
el pozo, era un fragmento de los manuscritos de Sir Francisc
Bacon. Bacon, quien escribió las obras atribuidas a
Shakespeare, según ciertos críticos—conocía
los riesgos políticos de ser escritor, poseía
tierras en el Nuevo Mundo y tenía amigos en Nueva Escocia.
En 1.937, Gilbert Hedden encontró restos de frascos
antiguos cerca de la caleta de Joudrey. Según algunas
fuentes, parece que habían contenido mercurio. (Bacon
menciona una técnica para conservar manuscritos con
mercurio en su libro “Sylva Sylvarum”). Se cree
que el escritor escondió sus valiosísimos manuscritos
originales en el pozo como un legado para la posteridad. -
El Tesoro del Pirata. Cuando se discute sobre quien es el
responsable del Pozo del tesoro, el favorito es el pirata
William Kidd. Pero muchos investigadores argumentan que los
trabajos realizados son muy complejos y tienen poco que ver
con la forma en que los piratas solían enterrar sus
tesoros. El Capitán Kidd tuvo poco éxito en
su carrera como pirata. En la mar se mostraba indeciso y poco
afortunado. A pesar de sus intentos de negociar con el gobierno
británico, tras ser condenado a muerte en 1.701, es
dudoso que Kidd tuviera enterrado algún tesoro de valor
con el que hacer algún trato. - La Oak Island Treasure
Company, constituida en 1.892, excavó una serie de
túneles para intentar alcanzar el Pozo del tesoro desde
abajo. Pero se inundaron uno tras otro. - Se conserva una
copia de la extraña piedra encontrada en el Pozo en
1.803, a 28 metros de profundidad. El mensaje codificado dice:
“Cuarenta pies debajo están enterradas dos millones
de libras”. Sin embargo, la piedra original se perdió
y se sospecha que la inscripción fue añadida
después por alguien que intentaba reunir fondos para
la nueva expedición. - El Pozo del Tesoro no ha costado
sólo fortunas a los buscadores del tesoro, sino también
vidas. En 1.965, murieron 4 personas al caer en un pozo lleno
de gas. En 1.976, Dan Blankenship—trabajando a 46 metros
de profundidad se salvó por poco, cuando unas tuberías
de acero cedieron bajo sus pies en la perforadora 10-X. Su
hijo le rescató en el último momento. - Actualmente
los esfuerzos para esclarecer el misterio de la isla de Oak
corren a cargo del grupo Triton Alliane, al frente del cual
está el canadiense David Tobías. Su socio es
Dan Blankenship. Este grupo, tras 30 años de esfuerzo
tampoco ha sido capaz de desvelar el secreto.
|