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GYPSYS, el misterio de una raza de dotados psíquicos

 
 
Poseedores de un pasado y origen desconocidos, los gypsys, caminan sobre este planeta portando con orgullo sus reglas de hábiles comerciantes nómadas y sus dotes psíquicas exacerbadas...

Aunque en muchas épocas de la historia han estado perseguidos y han sido marginados en otras como una una etnia sin patria se tratara, nunca han perdido su dignidad, y han defendido sus diferencias, puesto que jamás se han sentido como otra cosa que no fuera un pueblo fuerte, desterrado de un lugar que olvidaron en un

   
 
tiempo que no recuerdan. Pero que les ha impedido en su éxodo llevarse consigo nociones de una realidad dónde fueron...hijos de los dioses.

ORÍGENES HISTÓRICOS DESCONOCIDOS DEL PUEBLO GIPSY:

A pesar de que el eterno caminar de este pueblo ha ido dejando huellas históricas de su presencia a lo largo y ancho de la corteza terrestre, hallar la respuesta a sus orígenes parece casi imposible. Muchos han sido los historiadores y estudiosos que se han interesado por la historiografía, pero se han encontrado con una gran escasez de pruebas documentales sobre las que cimentarse a la hora de concluir sus teorías. Eso y la diversidad de clanes y familias en que se han subdividido hace imposible hacer algo más que rastrear su emigración. Alejados de las influencias del folklore calé que defiende su descendencia de los grandes sacerdotes egipcios, que a su vez lo eran de los propios dioses; estos señores en sus academias hace tiempo comenzaron a escudriñar en el pasado en busca de un punto de partida común a todas las familias gitanas. Y al parecer lo encontraron. En la lengua común a todos estos pueblos, que a pesar de sus diferencias físicas y costumbres, seguían usando. Nos referimos al llamado popularmente Kaló, y técnicamente Romaní. Un Idioma basado en raíces latinas, que curiosamente la primera vez que se dejan ver es en Oriente.

Pueblo gitano: Romani chib (rromanò theèm) o secta herética ZIGEUNER...

El vocablo "gitano", "Zigeuner" deriva del griego medieval Athinganoi, y con él bautiza una secta herética surgida en Anatolia duramente perseguida por la Iglesia Cristiana. Nunca se supo que tenían en común los heréticos con los gitanos emigrantes, pero ambos grupos nos llevan a buscar cerca de Persia el comienzo de su historia.

Todo empezó en la India: Al parecer sus rasgos étnicos y su lengua podrían deberse a que sus raíces fueran indias. En concreto del noroeste del subcontinente indostático, que abarca las regiones del Punjab y el Sinth. Según el historiador Vania de Gila Kochanowski, en el siglo IX el Islam invadió la India y los habitantes de las regiones noroccidentales comenzaron una migración a gran escala hacia el oeste. Después de haber vivido un breve asentamiento en estas zonas, termina por producirse una segunda migración hacia el siglo XII, el pueblo romaní (gitano) huían en esta ocasión de los ejércitos mongoles, desde entonces su errar es constante.

Unas centurias cruzando Persia: El doctor en historia Donal Kenrick cree que el camino desde la India hasta las orillas del mediterráneo no se realizó de modo lineal ni masivo. Su hipótesis habla de que distintos pueblos de origen indio comenzaron a mezclarse entre si. Y en Persia fue donde formalizaron este hipotético matrimonio de tribus, naciendo allí los descendientes que habían dado lugar a una nueva estirpe : el pueblo Dom o Rom. Un grupo de ellos siguió la migración hasta alcanzar Europa donde formaron los actuales pueblos gitanos, que habían tenido que atravesar Grecia y Armenia. Ya para mediados del siglo XIV se localizaban los primeros asentamientos de romanís en las islas mediterráneas y la Grecia continental. Se cree que la primera tierra europea que pisaron los romanís fue Corfú. Al llegar portaban un saco de leyendas y relatos acerca de sus orígenes. Tal vez en un intento de no ser tomados como invasores, pues ciertamente no lo eran, sólo buscaban una tierra prometida y adaptarse pacíficamente a los nativos. Pero sus dones para la magia, su habilidad para el comercio, aprendida de su necesidad de supervivencia nómada y sus desconocidos orígenes no consiguieron de Europa más que temor y rechazo a lo que representaba...lo desconocido.

Un pueblo pacifico en constante persecucion: Durante el tiempo que duró su éxodo hasta su posterior difuminación por los pueblos del Viejo Continente, jamás mostraron afanes de conquista, ni intenciones bélicas.

No podría ser de otra manera por muchas circunstancias. No estaban establecido como pueblo, ni poseían ejércitos, ni territorios. No estuvieron liderados por un cabeza visible, puesto que la diversidad de tribus y de lugares donde se asentaban no hacían favorable un consenso entre los miembros de este pueblo. Como base política se adaptaban a la existente en el lugar dónde se instalaban. Persistiendo únicamente algunos rasgos de su sociedad básica. Quizá los más característicos estaban basados en una sociedad patriarcal de ancianos, pero a nivel familiar. Guardaban celosamente sus leyes privadas, en su mayoría destinadas a la continuación y la supervivencia de la familia. Heredaban los ritos tribales, el folklore. La mujer ocupaba un papel importante como madre dentro del clan pero nunca tomaba las riendas de las decisiones de la comunidad. Guardaban sumo respeto por lo desconocido, la magia, la muerte. Creían en el destino prefijado y se hicieron expertos lectores del mismo.

Sus diferencias a la hora de vivir en comunidad, sus rasgos orientales de profunda mirada aceitunada, su unidad familiar por encima de cualquier circunstancia y su inherente orgullo como "hijos de los sacerdotes egipcios" provocaron que desde un principio surgiese un encubierto racismo hacia ellos Que desgraciadamente persiste incluso en nuestros días.

Ninguna pueblo como el Gypsy ha sentido en sus carnes lo que es vivir en una constante violación de sus derechos humanos (situación que hoy vemos en las circunstancias bélicas que se viven en los Balcanes, donde incluso se llevan a cabo limpiezas étnicas de rasgos genocidas) sintiéndose apátridas, refugiados, asilados políticos nunca pudieron ostentar cargos políticos en las distintas sociedades donde se habían establecido, como en su momento sucedió a los judíos. Ocupando casi siempre labores de pastoreo, campo, saltimbanquis y artistas ambulantes. En realidad se puede decir que el pueblo judío y el gitano guardan muchos rasgos en común. Pero mientras que los judíos se convirtieron en ricos comerciantes de materiales valiosos, los gitanos terminaron en mayoría comerciando con otro tipo de arte, el inherente a su cultura.

Observar los siglos y el mundo con los ojos de errante

Ver las estrellas y la luna cada noche pero nunca desde un mismo lugar debió de influir mucho sobre los miembros del pueblo romaní. Sobre todo en su forma de percibir las cosas. El recuerdo de lo vivido era la maleta perfecta para guardar las emociones del viaje, para trasladar la carga era necesaria una tradición oral, un folklore siempre vivo y para hacerse entender nada mejor que aprender a expresarse como ellos dirían...con "arte".

Su música, el recuerdo tal vez de esos mantras religiosos de la India que les vio partir. Su danza, quién sabe si influencia de varias y diversas mescolanzas que les hace vibrar hasta entrar en estados alterados de conciencia.

Quizás sea este mismo poder de expresión del arte los que un día perdido en el tiempo les hizo adquirir o abrir un sexto sentido Capaz de leer, oler, ver o soñar el futuro. Unos dones que después de adquiridos les sirvieron además como protección ante la sociedad que en ningún momento dejó de verles como invasores. Miedo a sus augurios, a ser leídos mentalmente por ellos. Quién sabe si en el fondo los que no somos gitanos no hacemos otra cosa que disfrazar nuestra envidia hacia sus facultades.

¿Quiénes son, cuántos, dónde, cómo se conocen?

Podríamos preguntarnos cuántas razas hay de gitanos en el mundo. Pues en realidad sólo una, si nos atenemos a la cultura básica de todos los clanes. Tres si nos detenemos en la observación de su fisonomía y rasgos físicos: una claramente india, piel oscura y ojos almendrados, que resulta ser el grupo más místico y de folklore más mágico, que posiblemente enlace mas directamente con los verdaderos orígenes del pueblo romaní. Una segunda raza, la calé o zingara resultado de la mezcla entre los aborígenes orientales y los pueblos persas e islámicos que atravesaron durante su emigración, que poseen como rasgo social su innata habilidad para el comercio. Una tercera muestra de esta etnia posee los rasgos indoeuropeos y son confundibles con ellos; resultando fruto de los matrimonios entre los aborígenes indios y los nativos europeos. Pero que como en todo, si nos quedáramos en esta pobre clasificación no haríamos justicia a la verdad. Si lo que observamos son los parecidos étnicos nos encontramos con un extenso abanico, tan diverso como lo son los países en los que están distribuidos. Entre las razas o familias más conocidas de la actualidad destacan:

*Chuloni/Kalderash

*Bangoje/Kalderash

*Cherkeroni/Kalderash(de procedencia rusa)

*Boboconi/Kalderash (de procedencia argentina)

*Iancochi/Kalderash

*Lovaria/Europa

*Cinturi/Europa

*Calé/España

*Kalderash/todo el mundo

*Pueschi/USA y México

*Shingereschi/Europa

*Pechereschi/América Latina

*Macheoni/América Latina

*Bumbuleschi/Europa

*Urdonaria/Europa

Aprendiendo de la magia Gypsy con los CALÉS de España

Con los calés de nuestras fronteras hemos aprendido de la magia egipcia que dicen poseer. Herencias de los sacerdotes-oráculos egipcios que un día fueron expulsados de sus templos por ser fieles -según el folklore- a un faraón destronado por su propio hermano.

Pero los españoles no hemos sido con ellos todo lo corteses que nos imaginamos. Les obligamos a transmitirse su cultura de forma oculta. Les enseñamos a huir en la noche cuando abanderados por la fe cristiana que nos cegaba en el medievo quisimos conquistar a los infieles. Promulgamos decretos a favor de su persecución y exterminio (como ocurrió en el siglo XV). Les negamos el derecho a la cultura y les relegamos a los trabajos de esclavos y furtivos.

Pese a todo supieron sobrevivir y mantener en alto su orgullo. En la actualidad viven en España 600.000 españoles de raza calé, que luchan por un papel en nuestra y por supuesto, su sociedad. Comienzan a ser reconocidos como comunidad, incluso el parlamento andaluz ha declarado el 22 de Noviembre "día de los Gitanos".

Cuatro rasgos apreciables en nuestros calés que se subrayan por si solos respecto a los gypsys del mundo:

- La creación de un arte propio en varias vertientes, entre las que destaca la música y la danza.

- El desarrollo de unas capacidades extrasensoriales que les llevó a dominar artes como la quiromancia, necromancia, etc... y que comparten con otros grupos europeos como los de base zingara...

-El uso de un idioma común como es el Kaló. En realidad no es idioma, ni tan siquiera dialecto. No posee gramáticas propias podría decirse que es una mezcla de castellano con el romaní.

-El misterio que les envuelve, sus orígenes desconocidos, no es desde luego el único enigma que merodea sobre los gypsis, aunque si el más conocido...

Los "por qué" más buscados de los Romani...

Porqué de una creencia monoteísta. Muchos de los actuales clanes familiares de romanís que llegaron a Europa ya portaban un credo forjado en un dios único, omnipotente y conocedor del destino de sus creaciones, los hombres. Aunque no profesaban un sacerdocio basado en el aislamiento (debido a su nomadismo) se hacían llamar a si mismos los hijos de los sacerdotes conocedores de la sabiduría del dios único y de los poderes mágicos de sus delegados en la Tierra. Adoraban asimismo la figura femenina de la maternidad, que podría haber sido influencia egipcia de la diosa Isis, Shiva, O DE OTRA CULTURA CON LAS QUE PODRÍAN HABER ENTRADO EN CONTACTO EN SU LARGO PEREGRINAR. Esta figura femenina representaba la creación, la vida, la propia especie, la fuerza y el impulso del pueblo gypsy. Era la protectora la madre que cuida de sus vástagos.

Con todo esto no era de extrañar que no les resultara difícil adaptarse a las creencias establecidas en las tierras monoteístas. Bastaba convertir a Isis en María, al igual que hicieron otros pueblos nativos, en su día, para convertirse en cristianos.

Y si a grandes rasgos esto les evitó más problemas de los que ya tenían como extranjeros, les convirtió, sin duda en unos cristianos muy especiales.

Temían al otro lado, al más allá desconocido y mostraban respeto a los difuntos, el hecho de la muerte en si les resultaba algo temeroso evitando los cementerios a su paso.

Aunque todo esto podría, más bien, ser debido, a sus arraigadas supersticiones. Ellos en realidad pueden decir que las han creado y mantenido como nadie en unidad a su propia historia.

Capaces de temer al destino y a la fortuna. "El mal fario" o gafe tenía seguidores sobre todo entre el pueblo romaní. A quiénes les debemos típicas ideas conceptuales:

*Nacer con estrella.

*Nacer con mal fario.

*Leer la Buena ventura.

*Mal de ojo.

*Mal de amores.

Pero si algo parece tener fuerza en los gitanos y repercusión de temor entre los extraños a ellos: son las maldiciones. Si ésta además estaba echada por una mujer de raza romà su fuerza era aún mayor, y sea cierto o no que tuvieran este poder todo el mundo se cuida mucho de no ser maldecido por una gitana romaní.

Cualquier psicólogo de lo social, resumiría este poder en la necesidad de buscar defensa ante las sociedades adversas de un pueblo. Si la más indefensa resultaban las mujeres, eran ellas quiénes debían de reforzar esta creencia para evitar sufrir daños mayores a los que la historia ya les había sometido. En la leyenda el poder mágico adquirió tales dimensiones que incluso una maldición de una gitana podía convertir a un hombre en licántropo (lobo). La literatura y el desconocimiento de un pueblo que se había mantenido cerrado a los ojos de los desconocidos crearon y aumentaron el folklore y los mitos.

Tanto es así que a veces se volvía contra ellos, teniendo que acarrear con consecuencias y culpas que no eran suyas. Cuando se perdía un niño o una joven enseguida eran juzgados y condenados, puesto que supuestamente los utilizaban en sus rituales mágico.

En el saco de los enigmas que guarda este pueblo podríamos encontrar un sin fin de anécdotas similares que nos demostrarían lo muy equivocados que hemos estado a juzgar a todo un pueblo por un débil concepto que teníamos de ellos.

Quizás deberíamos de darle una verdadera oportunidad para que nos abriesen las puertas de sus misterios, para que nos mostrases sus verdaderas creencias, la auténtica cara de su cultura. Tal vez deberíamos de admitir el uso del Kalò, dialectos con menos usuarios se han dado como oficiales en el mundo. Y por supuesto deberíamos acostumbrarnos a verlos como lo que ya han ganado con creces a través de los siglos, como vecinos, amigos y porque no como dirigentes de pueblos que han cultivado, construido, vendimiado, generación tras generación...

 
         

Marisol Roldán y José Antonio Roldán
Colaboración