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Tenemos
aquí la oportunidad de ver cómo nace una leyenda y cómo
se forma una fábula maravillosa sobre la invasión, o por lo
menos la aproximación de potencias celestes extraterrestres, en una
época oscura y dificil de la historia humana”. ¿Quiso
Jung al hablar de mito, leyenda y fábula decir que los OVNIs eran
una falacia?... Nada de eso. En el prefacio de su aludida obra dejaba bien
claro que “el fenómeno, notoriamente complejo, poseyera junto
a un posible fundamento físico también un esencial componente
psíquico”.
EL MITO LLEGA “A
POSTERIORI”
El Fenómeno OVNI ciertamente contiene elementos
mitológicos, pero no es un mito en su génesis... El folklorista
Hilary Evans aclara este punto asegurando que “junto con el verdadero
fenómeno OVNI, coexiste el mito OVNI”. Por tanto, es probable
que detrás de antiguos mitos y leyendas existiese un estímulo
real, desconocido, exógeno al ser humano (¿físico?
¿parafísico? ¿interdimensional?...) Dicho estímulo
original serviría de base para que proyectásemos los contenidos
simbólicos (arquetipos) de nuestros inconsciente. El resultado:
nuestro marco cultural y religioso, de acuerdo a la época, se vería
notablemente reflejado en la interpretación de ese estímulo.
Muchos están de acuerdo en que esta influencia psico-social se
observa claramente a lo largo de la historia, como ocurrió en épocas
pretéritas con las teofanías -que dieron origen a las religiones-,
o en las Edad Media con los “espíritus elementales”,
que alimentaron el folklore tradicional. Y, por supuesto, eso mismo ocurre
con el actual fenómeno OVNI. No por casualidad, muchos ufólogos
de la nueva corriente psico-sociológica (Evans, Pinvidic, Vallée,
Mehéust...) interpretan los modernos contactos OVNIs como una versión
actualizada –y por tanto, tecnificada- de ciertos temas del folklore
antiguo. Y es que “la cultura tecnológica -como señala
el folklorista Bertrand Mehéust- no ha eclipsado el sentimiento
sagrado en el occidental contemporáneo”.
¿INDICIOS EN LA LITERATURA?
En las novelas de ciencia-ficción de las primeras
décadas del siglo XX, ya se describían relatos sobre la
venida de seres del espacio que pronosticaban fielmente las historias
de OVNIs surgidas “oficialmente” tras el caso Arnold a finales
de los años 40. Publicaciones como “Amazing Stories”
(1926), “Wonder Stories” (1929) o “Astounding Stories”
(1930) dieron buena cuenta de ello.
El cine también ha ejercido una importante influencia en la gestación
del mito que floreció alrededor del fenómeno OVNI. Algunos
films ya mostraban con anterioridad –y con sorprendente precisión-
los mismos elementos que tiempo después sirvieron para componer
piezas claves como el “contactismo” o las “abducciones”.
Así, películas como “Ultimátum a la Tierra”
(1951) o “Los invasores de Marte” (1953) anticiparon ambas
facetas respectivamente... Ante dicha cuestión surgen inmediatamente
dos interrogantes: ¿las experiencias OVNIs son un producto de la
ciencia-ficción puesto que los testigos conocían de antemano
ese género literario?, o por el contrario ¿los autores de
ciencia-ficción tuvieron visiones premonitorias de algo que iba
a suceder realmente?... Creemos que ni lo uno ni lo otro. Sí es
verdad que la ciencia-ficción ha podido influir en la interpretación
popular del fenómeno con términos como “marcianos”,
“alienígenas”, “invasores del espacio”
(igual que la prensa hizo con el concepto “platillo volante”),
pero no ha originado el fenómeno en sí. El fenómeno
OVNI es atemporal. Siempre ha estado ahí. Es anterior a la ciencia-ficción,
lo mismo que los “contactos” y los “raptos”. Ha
cambiado la interpretación en cada periodo histórico, como
ya indicamos anteriormente.
Esa semejanza entre los relatos de ciencia-ficción y los encuentros
con OVNIs (analizada a fondo por Bertrand Mehéust en “Science
Fiction et Soucoupes Volantes”, 1978) encuentra su razón
de ser en lo apuntado por Robert Sholer y Eric Rabkin en su exhaustiva
obra “Science Fiction” (1977): “La ciencia ficción
recurre con frecuencia a los mitos, esas historias arquetípicas
que nos ayudan a caracterizar nuestro mundo”.
En resumen, la ciencia-ficción, igual que el fenómeno OVNI,
se alimenta de los mitos y los símbolos pertenecientes a nuestra
cultura. De nuevo nos topamos con la teoría junguiana del inconsciente
colectivo.
HIEROFANÍA EXTRATERRESTRE
“Hierofanía”
es el acto de manifestarse lo sagrado. Según el reputado historiador
de las religiones Mircea Eliade “podría decirse que la historia
de las religiones, de las más primitivas a las más elaboradas,
está constituida por una acumulación de hierofanías”.
Podremos extrapolar esa definición al nuevo culto, surgido en esta
la segunda mitad del siglo XX, en torno a la creencia en “seres
del espacio que vienen en OVNIs con una misión redentora hacia
la Humanidad”. En ese sentido, los “contactados” con
su particular cosmovisión, han dado origen a una “hierofanía
extraterrestre” que viene a configurar la “religión
espacial” de este tercer milenio. Este nuevo sistema de creencias
-acoplado a la cultura occidental de hoy- ha reactualizado los antiguos
mitos: los “dioses” y “ángeles” de la antigüedad
son los modernos extraterrestres, y los “carros de fuego”
y “nubes luminosas” de la Biblia -interpretados entonces como
visiones divinas- son los actuales OVNIs. Y es que, en el fenómeno
del contactismo, la influencia judeo-cristiana está más
que presente...
ESTEREOTIPOS
RELIGIOSOS
El controvertido
contactado francés Claude Vorilhon, “Raël”,
-que iniciaría sus experiencias tras un encuentro con los tripulantes
de un OVNI el 13 de diciembre de 1973 en un volcán de la región
francesa de Clermont Ferrand- afirma que los seres con los que contacta
son los “Elohim” citados en la versión hebrea del Antiguo
Testamento.
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Confederación
Intergaláctica”. Numerosos grupos de contactados esperan su
“segunda venida” en un OVNI (“Nonsiamosoli”, “Aproxix”,
“Comando Asthar”, “Asociación Adonai”...)
Como bien señala el geníal ufólogo sevillano Ignacio
Darnaude, “en el fondo es la figura del ‘Hijo’ la que
más preocupa a los más recientes movimientos contactistas”...
Y tras Él, vendrá la esperada “nave nodriza” para
evacuar la estirpe del pueblo escogido. “La Nueva Jerusalén
-según carismático contactado Eugenio Siragusa- puede entenderse
como la Gran Nave que recogerá a los elegidos, semilla de la siguiente
generación”.
Pero este sincretismo tecno-místico-ufológico (convertido
por numerosas sectas, así como el movimiento pseudo-espiritual conocido
como “Nueva Era”, en un descarado negocio lucrativo) llega a
extremos sorprendentes en muchos casos: Giorgio Bongiovanni -conocido como
el “hijo espiritual” de Siragusa- es contactado, vidente mariano,
estigmatizado, además de ser la reencarnación de Francisco
Martos -el vidente de Fátima-. Él y su hermano Filippo son
también los “dos testigos” citados en el Apocalipsis
(por si no fuera suficiente, su megalomanía le lleva a presentarse
últimamente como ufólogo)...
Y es que, a fin de cuentas, “el contactismo -como apunta el antropólogo
Ignacio Cabria- se basa en una doctrina sincrética, cuyos elementos
proceden de orígenes mucho más remoto de lo que incluso sus
practicantes conocen”.
UNA VIVENCIA PERSONAL
Este fenómeno social no sólo ha hecho uso de los componentes
mitológicos de nuestra religión -que pese a la crisis que
ésta pueda estar sufriendo, sus mitos, en buena medida, siguen
respondiendo a nuestras necesidades profundas- sino que ha bebido de otras
fuentes: doctrinas teosóficas y reencarnacionistas, filosofías
orientales, tradiciones esotéricas, espiritismo kardeciano, etc.
Es precisamente esta anárquica mezcolanza la que hace del contactismo
un fenómeno atrayente y exótico, lo que sumado a las experiencias
directas que ofrece a aquellos que, obedientemente, siguen las enseñanzas
de los “guias cósmicos” (como por ej., avistamientos
previa cita, recepción de mensajes, encuentros con seres de otro
mundos, viajes astrales, desarrollo de facultades psíquicas, despertar
de conciencia, etc.), no es extraño que haya logrado convertirse
en el sustituto perfecto de nuestra religión oficial que, a estas
alturas, resulta obsoleta, cargada de dogmas y ritualismo, olvidada del
maravillosismo, y que nos coloca demasiado lejos a un Dios inaccesible;
solamente sus representantes, los jerarcas eclesiásticos, son los
intermediarios entre el Cielo y la Tierra...
Por lo contrario, en el contactismo, cualquiera puede tener “línea
directa” con estos modernos “dioses de Acuario”. Mientras
los “santuarios extraterrestres” (Montserrat, Chilca, Uritorco,
Teide...) se llenan de adoradores de OVNIs, el clero observa con desasosiego
cómo sus templos se quedan cada día más vacios. Como
reconoce el teólogo seglar Miret Magdalena, “los líderes
de las Iglesias no saben descubrirnos la religión del futuro”...
El “contactismo extraterrestre” -como habrá observado
el lector- es el asunto más controvertido y complejo del puzzle
ufológico... Aún cuando consideremos la posibilidad de que
determinadas experiencias de esta clase puedan estar originadas en una
conexión entre el ser humano y otros planos transdimensionales
(tema que abordaremos má adelante), la subjetividad que suelen
desprender los testimonios de un buen número de contactados, los
mentalismos reflejados en la mayoría de los mensajes, los delirios
mesiánicos que surgen tras este fenómeno, además
de muchos otros elementos oscuros que rodean el ambiente contactista (psicopatologías,
suicidios, sectarismos, manipulación de masas...), deberán
hacernos reflexionar lo bastante hasta mostrarnos extremadamente prudentes
y, sobre todo, muy críticos, ya que en definitiva, y según
la opinión del ya aludido Ignacio Darnaude, “no sabemos verificar
si un determinado sujeto nos explica lo que le están confiando
desde otros estratos de la realidad, si es presa de delirios alucinatorios
o si está dando rienda suelta a sus fantasias”.
LA COMPONENTE PARANORMAL
El parapsicólogo
José Mª Casas-Huguet, uno de los investigadores que más
ha profundizado en el estudio de los OVNIs y sus implicaciones parapsicológicas,
en su excelente libro “Nuevo Universo... (La Otra Realidad)”
sostiene que “en el Fenómeno OVNI existe o concurre una muy
significativa componente Paranormal”. Totalmente de acuerdo. Aunque
para aquellos ufólogos que sólo tienen en cuenta la idea
del “visitante alienígena”, la connotación paranormal
es un aspecto incómodo -incluso maldito- de la complejísima
naturaleza de los “no identificados”, y prefieren rechazarla
por una razón muy sencilla: vendría a demostrar el papel
tan importante que juega el psiquismo humano en la experiencia OVNI. Así
pues, el binomio OVNI-MENTE invalida de golpe una de las leyes fundamentales
de la ufología ortodoxa, propuesta hace años por el prestigioso
Antonio Ribera: “El fenómeno OVNI tiene una existencia independiente
de la del testigo del mismo”.
Pero el fenómeno OVNI, como todos sabemos, es tremendamente absurdo
-al menos para nuestra limitada lógica-, por lo que no hay más
remedio que asumirlo tal y como se nos presenta, sin apriorismos que valgan,
ya que finalmente, como escribió Aldous Huxley, “los hechos
no dejan de existir porque se les ignore”...
En suma, es conveniente que, cada cierto tiempo, establezcamos nuevos
contactos con aquellos testigos que, en su dia, entrevistamos después
de que tuvieran un encuentro cercano con un oVNI, y aún más
–si cabe- si protagonizaron una “abducción” (o
el fenómeno colateral de los “visitantes de dormitorio”).
Seguramente comprobaremos, con cierto asombro, cómo en reiteradas
ocasiones volvieron a sufrir sucesos similares al anterior, y puede que,
tras aquella singular experiencia OVNI, sintieran cómo sus facultades
PSI comenzaron a potenciarse. Asimismo es muy posible que hayan vivido,
incluso en compañía de algún familiar o amigo, algunos
fenómenos de naturaleza parafísica...
Sobre esta última posibilidad, recuerdo el caso “Jomel”,
investigado magistralmente por el gran ufólogo y amigo Pedro Canto.
Los protagonistas son una joven pareja, José María y Anabel,
que tuvieron su primer encuentro con “lo desconocido” en agosto
de 1991. Fue en la playa de Cala Tuent (Mallorca) dónde un día
de dicho mes, y mientras se encontraban en su vehículo, observaron
un enorme objeto azulado, parecido a “una tarta de dos pisos”,
muy brillante, y que se hallaba suspendido sobre el mar. Momentos después,
del objeto, surgió una figura “ataviada como un monje”,
resplandeciente, que se acercó al lugar dónde estaban los
dos aterrados testigos... Tras huir en coche a gran velocidad, vivieron
una auténtica odisea durante unos minutos, cuando la extraña
“entidad”, volando, se abalanzó sobre ellos. Comprobaron
que se trataba de una especie de raya marina de gran tamaño, “con
unos ojos completamente negros, grandes y rasgados hacia atrás”.
Esta espeluznante experiencia -y ya nos centramos nuevamente en la tesis
que venimos elaborando- fue el detonante de una serie de fenómenos
anómalos que padecieron luego en su domicilio de Molins de Rey
(Barcelona): raps (golpes inexplicables), sombras antropomorfas, bolas
luminosas, extraños olores, aparición de pequeños
“duendecillos”, etc. Fenómenos que, desde un contexto
parapsicológico, se clasifican bajo el término de “poltergeist”.
Apuntábamos más arriba que otras personas pueden compartir
algunos episodios inexplicables con los testigos principales... En el
caso que nos ocupa, el propio Pedro Canto, realizando una investigación
“in situ”, llegó a oir -y registró en una grabadora-
el sonido del timbre del teléfono... Algo muy normal si no fuera
por un solo inconveniente: ¡el teléfono aún no tenía
conectada la línea!...
¿TESTIGOS
OVNIS = DOTADOS PSI?
Si buceamos en la infancia de los testigos OVNIs o de los que aseguran
mantener frecuentes encuentros con “entidades extrahumanas”,
existe una alta probabilidad de que rescatemos curiosos precedentes, como
pueden ser ciertos contactos -que el sujeto recuerda vagamente- con “amigos
invisibles” o “seres de luz”.
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conectar
con los extraterrestres mediante una especie de “trance mediúmnico”.
¿Es serio que, ante esta abrumadora evidencia, sigamos sin reconocer
la importancia que adquiere el “factor humano” en el Fenómeno
OVNI?...
Si reflexionamos sobre esta inquietante simbiosis entre los OVNIs y lo paranormal,
no nos queda otra opción que aceptar el hecho de que la experiencia
OVNI no es un episodio aislado en la vida del testigo, sino que forma parte
–junto con el aludido factor paranormal- de un proceso cuyo fin, por
el momento, desconocemos. Coincidiendo por tanto con la tesis expuesta por
el psicólogo Kenneth Ring: “No es típico que el encuentro
con un ovni sea un tipo aislado de experiencia en la vida del individuo;
en su lugar, parece formar parte de un patrón mayor de experiencias
inusuales, frecuentemente de naturaleza psíquica”. No obstante,
intuimos que detrás de toda esa escenificación ha de existir,
casi forzosamente, una clara intencionalidad. Siendo así nos preguntamos:
¿cuál es el propósito de esta compleja puesta en escena?...
Y lo más inquietante: ¿qué o quién la pone en
marcha?.
Por las últimas investigaciones que se están llevando a cabo
en diversas partes del mundo, todo parece apuntar hacia una forma interior
de evolución del ser humano, un despertar o una mutación de
la conciencia colectiva... Y con esta idea ya alcanzamos el aspecto más
trascendente del Fenómeno OVNI. Pero no adelantemos conclusiones,
ya que todo ello será debidamente analizado al final de este trabajo...
OTROS ESTADOS
DE CONCIENCIA
Los casos de abducción tienden a ocurrir, generalmente, bien cuando
la “víctima” se encuentra conduciendo con cierto sopor,
preferentemente de noche, o bien cuando se encuentra acostada, instantes
antes de dormir o de despertar (aunque mantengamos ciertas dudas al respecto,
normalmente se viene considerando las “visitas de dormitorio”
como un subproducto de las abducciones). Y no solo los episodios de “secuestros
extraterrestres” se desarrollan mientras el sujeto sufre un “estado
no ordinario de conciencia”... Otras formas de contactos OVNIs -desde
simples avistamientos hasta encuentros directos con los tripulantes-, también
tienen lugar durante ese peculiar estado psicológico, en el que el
sujeto se encuentra relajado, con su mente consciente por debajo del umbral
de la vigilia -y a la vez aflorando la mente inconsciente-. No olvidemos
que los contactados utilizan diversas técnicas (ejercicios de meditación,
concentración, mantralización, etc.) para alcanzar esos “estados
transpersonales” con la idea de garantizar la conexión con
supuestas “entidades alienígenas”, como han venido haciendo
los componentes de la extinta “Misión RAMA”... “Aunque
la mayoría ocurren espontáneamente –puntualiza Hilary
Evans-, existen Estados Alterados que se producen deliberadamente (intoxicación,
hipnosis, meditación, etc.)”.
No en vano, estas experiencias extraordinarias, como asegura Michael Grosso,
“parecen moverse entre el sueño y la realidad”. Opinión
coincidente con la de José Mª Casas-Huguet, quien señala
que: “Las vivencias OVNI más significativas e impactantes se
acostumbran a dar en un estado de conciencia en algún modo “diferente”
o “modificada”; algo así como en un insólito sueño
hecho realidad”.
LA CONEXIÓN INTERDIMENSIONAL
Los “estados modificados de conciencia” son,
con toda probabilidad, la puerta de entrada hacia otras realidades alternativas.
La existencia de otras dimensiones, interconectadas con nuestro mundo
físico, ya está siendo aceptada por la moderna física,
al menos teóricamente...
No vamos a profundizar en los nuevos postulados científicos que
se refieren a un posible universo multidimensional o a los “mundos
paralelos” (véase los trabajos del físico Paul Davies),
pero por citar sólo un ejemplo, la teoría del “orden
implicado” (o “plegado”), del profesor de Física
Teórica David Böhm, ha revolucionado el paradigma de la física
newtoniana, al presentarnos el Universo a modo de un gigantesco holograma,
cuyas partes están todas interconectadas entre sí. Pero
lo más trascendental de esta teoría, a mi juicio, es la
idea de que nuestro cerebro -que, según el neurólogo Karl
Pribam, también opera como un holograma- puede conectarse con otros
“planos de la realidad” o, como también han sido denominados
por el bioquímico Ken Wilber, “esferas de frecuencia holística”.
En tal caso ¿de “dónde” procedía el “objeto”
bidimensional (sin volumen) que observaron una noche dos cazadores en
un campo de Cazalla de la Sierra (Sevilla) hace algo más de dos
años?... Según nos narraron “in situ”, el OVNI
“plano” y circular apareció de pronto, flotando casi
a ras de suelo, desprendiendo una gran luminosidad pero sin producir reflejos
ni sombras, y desapareció instantáneamente... ¿Conectaron
por un instante las mentes de los dos testigos, J.R.M. y M.A.M., con otro
nivel dimensional?... Aunque no tengamos una respuesta concluyente a tales
interrogantes, como así vendrían a confirmar la sugestiva
hipótesis que venimos planteando en estas últimas líneas:
existe una interacción entre la conciencia humana y otras realidades
transpersonales. Y es precisamente en esas otras “realidades”
donde pueden tener su procedencia muchos de los fenómenos que calificamos
como OVNIs y paranormales. Los místicos, médiums, yoguis,
psíquicos, y aquellos testigos que han vivido ocasionalmente alguna
experiencia de naturaleza anómala, han explorado, a través
de sus mentes -más allá de la percepción sensorial
normal, como diría el físico Fritjof Capra-, esas otras
regiones multidimensionales. “Lo que llamamos ESP y experiencia
paranormal -concluye Sam Keen- cabe que no sean más que nuestra
inmersión en las dimensiones atemporales que constituyen la estructura
holográfica de nuestras mentes”.
En suma, el comportamiento absurdo e irracional, las transgresiones espacio-temporales,
la naturaleza “psicoide”, asi como la componente parafísica
de una buena parte de los encuentros con los “no identificados”,
además de -como ya hemos analizado- las situaciones en las que
éstos tienen lugar, nos llevan finalmente a aceptar no un origen
extraterrestre del fenómeno OVNI, sino una procedencia interdimensional.
Estamos, por tanto, de acuerdo con el Dr. Jiménez del Oso cuando
afirma en su reveladora obra “El Síndrome OVNI” que
“la hipótesis interdimensional es la menos absurda de las
hipótesis que tratan de explicar la presencia de los ovnis”...
¿HACIA UN DESPERTAR DE CONCIENCIA?
Concluimos este amplio trabajo con una cuestión
bastante discutible, pero existen suficientes indicios para que la tengamos
muy en cuenta...
Si seguimos detenídamente el desarrollo de estos acontecimientos
-centrándonos en los testigos tanto como en sus experiencias- vislumbraremos
un sugestivo e incluso esplendoroso horizonte en el devenir de la especie
humana. Pero vayamos por parte:
Ya dije líneas más arriba la importancia que supone efectuar
un seguimiento periódico de los testigos OVNI para detectar un
posible desarrollo de facultades PSI o alguna experiencia paranormal tras
su encuentro. Pues bien, no sólo hemos constatado muchas veces
este curioso y significativo dato, sino que además descubrimos
cómo el testigo experimenta un cambio -brusco, en unos casos, y
gradual, en otros- a nivel psico-emocional (incluso fisiológico,
excepcionalmente).
El caso de abducción protagonizado por Próspera Muñoz
es muy conocido dentro y fuera del ámbito ufológico... En
1947, cuando contaba 7 años de edad, Próspera fue secuestrada
por dos pequeños seres que la introdujeron en el interior de un
OVNI. El extraordinario suceso tuvo lugar en una finca a las afueras de
Jumilla (Murcia).
En el verano de 1993, y durante un inolvidable encuentro que mantuve en
Gerona con esta entrañable mujer, su marido José Mª
Semitiel y su hija Ana, Próspera me revelaría la creciente
transformación interior que ha ido experimentando tras recordar
su vivencia abduccionista ¡30 años después de haber
acontecido!.
En la entrevista manifestó que ese insólito episodio ha
sido enriquecedor en su vida, consiguiendo gracias a ello muy buenas amistades
(sobre todo, entre investigadores OVNI) e interesándose por cuestiones
filosóficas y esotéricas, con el ánimo de encontrar
respuestas a los enigmas que acompañan al Hombre. “Estas
apariciones (OVNIs) -me señaló finalmente- sirven como un
estímulo para que abramos más nuestras mentes”. ¿Podría
ser ésta la clave final del contacto OVNI?... Para el investigador
Carl Raschke es muy probable, ya que postula que “el Fenómeno
OVNI ensancha nuestras mentes y fortifica nuestros poderes de comprehensión
general e intuición sintética”. Raschke, a raiz de
su sugestivo planteamiento, llega a definir a los OVNIs como “agentes
ultraterrestres de desconstrucción cultural”...
Aquellos individuos que se enfrentan cara a cara con el fenómeno
OVNI -particularmente en los encuentros cercanos- sufren un impacto emocional
de tal magnitud que su vida, a partir de ese instante, ya no será
la misma. Su forma de pensar varía considerablemente, y no digamos
hasta qué punto pueden verse afectadas sus anteriores creencias
religiosas o su modo de percibir la realidad que les rodea. Sin duda,
terminarán interesándose por temas científicos, filosóficos
o metafísicos, y además, surgirán en ellos una especial
sensibilidad hacia los problemas sociales y ecológicos... Todos
estos rasgos, y algunos más, los he encontrado reflejados en muchos
de los testigos OVNIs, abducidos y contactados, cuyas historias he investigado
personalmente.
¿Hacia dónde conduce esta especie de cambio psico-espiritual?
¿Tal vez, a un despertar de la conciencia humana?... Kenneth Ring,
profesor de psicología de la Universidad de Connecticut, considera
que éste, y no otro, es el propósito de los encuentros extraordinarios.
En su excepcional trabajo, el Proyecto Omega (investigación que
ha visto la luz en una obra de igual título), Ring muestra la similitud
existente entre las ECMs (Experiencias Cercanas a la Muerte) y las abducciones.
Aunque, a simple vista, parezca que nada tienen en común, el investigador
Alvin Lawson encontró ciertos paralelismos entre ambas fenomenologías
(ver anexo 1), además de otras (místicas, psicodélicas,
extracorpóreas...) El Dr. Ring, no obstante, se ha centrado concretamente
en los efectos que dichas experiencias ejercen en el testigo: “Las
personas que han experimentado una ECM, y también los que han tenido
encuentros con OVNIs -nos advierte el autor del Proyecto Omega- al pasar
por sus experiencias sufren ciertos cambios que afectan a su funcionamiento
fisiológico, su sistema nervioso, su cerebro y sus procesos mentales,
de manera que permiten que se manifieste un nivel superior de la naturaleza
humana”. Falta por saber qué “inteligencia” o
qué “fuerza motriz” pone en marcha este proceso de
psicomutación en nuestra especie: ¿Somos nosotros mismos?
¿Se trata de una mente planetaria? ¿O existe un agente extrahumano
que participa en la evolución de nuestra conciencia?... Lejos estamos
aún de saber la respuesta, al menos, mientras carezcamos de una
conclusión definitiva sobre el origen de las experiencias extraordinarias
(si son productos de la mente humana, de una fuente exógena, etc.)
En cualquier caso, ¿podemos estar de acuerdo con lo especulado
por el escritor John White, y que cita el Dr. Ring en su obra?: “Estamos
siendo testigos de la fase final del Homo Sapiens y de la emergencia simultánea
de lo que he denominado “Homo Noeticus”, una forma más
avanzada de la Humanidad”. Ahora es Vd. quien tiene la última
palabra...
(Anexo 1)
IMAGINERÍA ALIENÍGENA
Hace algo más de dos décadas, el profesor
Alvin Lawson realizó una una clasificación en la que se
recogía seis clases de extraterrestres, de acuerdo a los testimonios
más frecuentes. Esos tipos, clasificados por sus rasgos morfológicos,
serían: humano, humanoide, animal, robot, exótico y aparición.
Lo interesante de esa clasificación es que puede aplicarse perfectamente
a las “entidades” que se manifiestan en otros contextos: religioso,
folklórico, mitológico, diabólico...
Además, Lawson elaboró doce etapas sucesivas que se repiten
en diferentes fenómenos anómalos, desde la abducción
hasta las ECMs (Experiencias Cercanas a la Muerte), pasando por la experiencia
mística, los efectos de drogas psicodélicas, etc. Algunas
de esas etapas son: visión de una luz brillante, sensación
de flotar, atravesar un túnel, contacto con una “entidad”,
regreso a la vida cotidiana, transformación interior, etc. Guarda,
curiosamente, gran similitud con el retrato-robot propuesto por el Dr.
Thomas E. Bullard para las abducciones, tras haber estudiado más
de 300 casos: captura, examen, deliberación, excursión,
viaje a otros mundos, teofanía, regreso y consecuencias.
Tanto en la tipología de los presuntos extraterrestres que se presentan
hostilmente ante los testigos -como en los casos de abducción-
suelen ser de aspecto grotesco, zoomorfos en algunos casos, macrocéfalos,
grises... Su presencia, obviamente, nos repugnaría. En cambio,
los que se manifiestan ante los contactados para llevarles mensajes de
fraternidad cósmica, suelen ser bellos, altos, rubios, de aspecto
angelical. Su presencia, lógicamente, resulta atrayente. Los primeros
dicen venir de un mundo devastado, agonizante, semi-destruido por radiaciones
atómicas; los segundos, en cambio, afirman provenir de mundos paradisíacos,
perfectos, donde no existen el dolor y la enfermedad.
¿Se trata de una visión dualista y arquetípica de
nuestro propio futuro?... Algunos investigadores responden afirmativamente
a este interrogante, como el filósofo Michael Grosso al reconocer
que “en el escenario de los contactados, los “Hermanos del
Espacio” son proyecciones idealizadas de la especie superior en
la que tenemos que convertirnos: altos, rubios, con pelo largo y vestidos
de blanco. En el escenario abductivo, los humanoides grises y enfermizamente
pequeños son proyecciones simbólicas de lo que somos –precarios,
despiadados, etc.-”
Si los extraterrestres no son más que un fiel reflejo de nosotros
mismos, en los que hemos proyectado los contenidos simbólicos propios
de nuestra cultura, añadiéndoles además determinados
atributos futuristas, la ciencia-ficción, como ya mostramos en
el artículo, supo captar perfectamente el nuevo escenario cosmogónico
que irrumpiría con fuerza en nuestra civilización occidental
a mediados de este siglo...
(Anexo
2)
¿ESTÁ EL TESTIGO EN PLENA VIGILIA?
El 5 de febrero de
1978 aconteció un encuentro OVNI que muy pronto llegó a
convertirse en todo un clásico en los anales de la Ufología.
Me estoy refiriendo a la abducción protagonizada por el cazador
Julio F., a pocos kilómetros de Medinaceli (Soria). Según
su testimonio, ese día había madrugado más de la
cuenta para ir de caza, acompañado de su perro “Mus”.
Durante el trayecto, sintió un extraño impulso que le hizo
desviarse por un camino adyacente. Tras recorrer unos pocos metros, de
pronto, su vehículo dejó de funcionar. El resto es toda
una odisea: Julio F. se topó con dos seres altos, de complexión
atlética, con la piel blanca y muy pálida, los rasgos de
su rostro eran muy definidos, sus pómulos muy salientes y los ojos
eran redondos y muy grandes. Estos seres, que según el protagonista
“podrían pasar perfectamente por humanos”, se comunicaron
con él por vía mental, y le invitaron a subir a una enorme
nave, de unos 50 mts. de diámetro. Una vez allí -como después
se supo a través de la hipnosis regresiva- el sorprendente cazador
fue sometido a diversos exámenes y a la extracción de líquidos
de su cuerpo (saliva, jugos gástricos, semen, orina...) Una experiencia,
en definitiva, que para Julio F. fue tremendamente angustiosa.
Antonio Ribera llegó a escribir que este extraordinario suceso,
junto con el de Dionisio Llanca, son “los dos casos de rapto de
seres humanos a bordo de un OVNI más importantes y mejor estudiados
del mundo”.
Pero este episodio de abducción contiene algunos detalles muy significativos,
y que, a mi entender, deberían ser tenidos muy en cuenta...
En la excepcional obra “Secuestrados por Extraterrestres”,
del citado Antonio Ribera, aparece publicada una entrevista efectuada
a Julio F. por José Antonio Campaña. En la misma, el propio
abducido cuenta que “recuerdo que aquella noche dormí poco,
dí vueltas y vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño”.
En otro momento de la entrevista dice: “Noté que los kilómetros
se hacían interminables. No avanzaba ni loco”.
Con ello estoy planteando la posibilidad de que nuestro protagonista no
se hallase en un estado de plena vigilia, sino, probablemente, bajo lo
que conocemos como un “estado modificado de conciencia”. En
principio, de las dos afirmaciones anteriores de Julio F., advertimos,
por un lado, una privación del sueño -originada según
él por la intranquilidad de no llegar a oir el despertador-, y
por otro lado, la llamada “hipnosis de carretera”, que suele
tener lugar viajando en coche, de noche, y a través de largas y
solitarias carreteras. Recordemos que en este mismo escenario se producen
otras series de fenómenos anómalos como la teleportación,
el “tiempo perdido” o las apariciones de “autoestopistas
fantasmas”... |
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