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EL
OVNI COMO FENÓMENO SOCIOLÓGICO
El fenómeno OVNI ya está incorporado a la sociedad como
un fenómeno sociológico. Por mucho que les pese a los
escépticos, ya es común no sólo en las ciudades
sino en pequeñas poblaciones que la gente hable del tema. Y
por supuesto, si la gente habla del tema, también lo hacen
los grandes medios de comunicación.
Este comportamiento espontáneo e incontrolable a las decisiones
de la ciencia, está más arraigado de lo que muchos suponen
porque hoy los niños de cualquier escuela del interior hablan
del fenómeno OVNI como un hecho natural al que también
se refieren los docentes que en algún momento también
resultaron privilegiados testigos de un suceso relativo al tema OVNI
o se ven en la necesidad de ofrecer una respuesta a los chicos.
El cacique Ranquel Carlos Campú me sorprendió con su
respuesta en oportunidad de una visita al paraje Arbol Solo en medio
del desierto pampeano, cuando le pregunté su opinión
acerca de "las luces" y los "aparatos" que dice
ver la gente por esa región y me respondió espontáneamente:
"Es algo natural".
Imaginan ustedes la cara que habré puesto ante semejante respuesta
y mi nueva pregunta surgió también espontáneamente:
"¿Cóoomooo algo natural?" "Sí,
de eso ya hablaban mis padres, mis abuelos y mis antepasados".
Esa respuesta demuestra que este tipo de manifestaciones no son nuevas
y mucho menos desconocidas para los antiguos dueños de estas
tierras. Ellos de alguna manera estaban familiarizados con el fenómeno
ya que tenía una "clasificación" según
el color de "la luz".
El propio cacique explicó que "si la luz es blanca o azulada"
no hay que temer porque "esas son buenas". Mientras que
si las luces son de color rojizo, "esas son malas", aunque
no hay reportes que esas manifestaciones hubieran hecho daño
a alguien en algún momento. Sólo se las denomina así
porque supuestamente son las que "hacen daño".
Más adelante el cacique se refirió al coraje demostrado
por quienes se enfrentaron en algún momento de su camino a
"la luz". "Si uno le tiene miedo, la luz se acerca"
y obviamente aumenta el miedo, pero si uno no le demuestra temor la
luz lo acompaña a cierta distancia, durante un trecho del camino,
"luego se va", aseguró el aborigen.
Otro testimonio importante en este sentido es el de la artesana Ester
Moyano, que vive en una región alejada de caminos, también
en el medio del desierto pampeano. Esta persona vive sin ningún
tipo de conexión con la civilización, a excepción
del periódico contacto que mantiene con una delegación
oficial del gobierno pampeano, dependiente del Ministerio de Bienestar
Social que llegan a la zona a recolectar su producción artesanal
que compran para poner a la venta en distintas bocas de expendio.
En uno de los tantos trabajos recogidos por la delegación,
observaron que la artesana graficó el corral de las cabras
que cría con una serie de luces. Al momento de describirlas
aseguró que la luz fue "una sola" y que aparentemente
evolucionó sobre el corral de cabras a diferentes alturas durante
un lapso prolongado que podría haber alcanzado las cuatro horas.
Al trayecto que habría recorrido la luz, la artesana lo graficó
con un objeto triangular que luego se convirtió en una especie
de sol. La claridad que despedía el objeto no sólo iluminaba
el corral sino también la choza que habita Ester con su hijo,
lo que de alguna manera nos da una idea de la magnitud y potencia
de la luminosidad del objeto, ya que el corral de las cabras se encuentra
dispuesto a unos cincuenta metros de la vivienda.
Este tipo de sucesos se repiten en la provincia de La Pampa, sobre
todo en las poblaciones más alejadas. Los testimonios son variados
y la calidad de los testigos también. Pero a esta altura creo
que vale a pena definir el término "calidad de testigo"
o "testigo de calidad".
La comprensión del mismo es muy amplia. Testigo calificado
no sólo es aquel que tiene estudios determinados y un cierto
nivel de comprensión y preparación, sino también
una persona desprovista de grandes conocimientos que relata con limitada
terminología una experiencia vivida.
Esta cuestión se planteó durante las investigaciones
de los casos Sayago, Platner y Flores a principios de la década
del ’80. En los tres se planteó la "calidad"
de los protagonistas, ajenos a cualquier inclinación por los
temas desconocidos como expectativas de publicidad.
De hecho, los medios de la provincia de La Pampa le dieron un tratamiento
muy cauto a cada uno de los temas, no así algunos medios nacionales
que con espectaculares títulos sólo buscaron aumentar
sus ventas sin importarles con el tiempo la suerte de los testigos.
Esa actitud sirvió para que no sólo la gente sino los
investigadores de la región tomaran una serie de recaudos a
fin de evitar el desgaste de los testigos por parte de medios sensacionalistas
que con su actitud no hicieron más que retraer la actitud abierta
que caracteriza a la gente del interior.
En ese marco, no trascendieron una serie de casos muy importantes
que se sucedieron a principios de la década del ´90 y
que colocaron a la región al frente de las estadísticas
de avistamientos durante un prolongado período.
Esos sucesos alentaron además a la elaboración de las
primeras hipótesis referidas a la problemática y su
incidencia no sólo en la geografía pampeana sino en
su población. Por un lado, la "opinión propia"
del común de la gente sobre una realidad innegable: la presencia
OVNI en toda la región y por otro, la pregunta acerca del por
qué transitan por aquí. Ese fue alguno de los interrogantes
más comunes durante las reuniones mantenidas en distintas poblaciones
del interior durante un ciclo de conferencias alusivas.
A principios de la década del ´70, tuve oportunidad de
tomar conocimiento de la existencia de un grupo de investigación
que tenía sede en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca,
integrada por varios egresados de la prestigiosa Universidad Nacional
del Sur.
En aquellos difíciles tiempos el grupo en cuestión,
cuyas siglas jamás se borraron de mi memoria C.O.R.B.E. (Centro
de Observación y Rastreo de Bases Extraterrestres) ensayó
una de las primeras teorías referentes a la existencia de por
lo menos dos bases extraterrestres en la plataforma submarina argentina.
Una de ellas ubicadas a la altura de la ciudad de Comodoro Rivadavia
y la segunda más al norte, entre Bahía Blanca y Puerto
Madryn.
Mi admiración por ese centro creció cuando a través
de una publicación leí que esa teoría o hipótesis,
fue esbozada a partir de una serie de relevamientos y rastreos realizadas
con los pocos medios al alcance de sus integrantes, lo que significó
disponer de equipo marítimo con el que detectaron guiados por
los relatos de la gente de esas zonas, movimientos atribuidos a naves
extraterrestres.
A esta altura del relato cabe destacar un detalle: ellos siempre hablaron
de Bases Extraterrestres y Naves Extraterrestres. Lo que nunca pudo
corroborar con los integrantes de C.O.R.B.E. a partir de qué
pruebas surgió tal afirmación. En esos tiempos yo sólo
tenía 16 años y me fue imposible viajar desde Santa
Rosa para dialogar con los investigadores que de alguna manera marcaron
mi camino en el campo de la investigación seria.
Aunque en esa época, los pioneros de la investigación
de campo no tuvieron mayores inconvenientes en hablar de "platos
voladores" y "extraterrestres" porque esos términos
aunque con ciertas reservas eran aceptados por el común de
la gente, mientras que a nivel oficial rara vez se fijó alguna
postura, a pesar de la existencia de sucesos que involucraron en algunos
casos a personal militar.
La hipótesis de C.O.R.B.E. no fue un anuncio con el que buscaron
espectacularidad, porque de hecho, muy pocos medios nacionales se
hicieron eco de los mismos. Pero muy pocos años más
tarde, otros investigadores que no me consta que hubieran llegado
a esa región, comenzaron a hablar de esa posibilidad como si
ellos hubieran hecho la investigación, mientras el grupo C.O.R.B.E.
dejó de funcionar como tal y hasta el día de hoy no
he podido conseguir datos de algunos de sus integrantes.
¿Qué fue de aquellos investigadores? Tal vez sus profesiones
y por ende obligaciones ocuparon el tiempo que dedicaban a la investigación
OVNI. ¿Su hipótesis de trabajo fue desarrollada en forma
secreta por alguna fuerza militar? Oficialmente nunca se habló
más del tema, pero... la gente de esas regiones sigue observando
extrañas luces y naves que entran y salen del mar en variado
número "a veces una... otras veces tres..." aseveró
un testigo que acostumbra a observar las anomalías en esos
lejanos y desolados parajes.
La hipótesis de C.O.R.B.E. sostenía que las naves salían
del mar y se internaban en el continente y viceversa. Entonces...
¿sería descabellado pensar que La Pampa estaría
en una especie de ruta o lugar de alto tránsito? Por supuesto
que no. Diez años después de los anuncios del grupo
bahiense, se elaboró la primera hipótesis pampeana que
ubicaba a esta región en una zona de alto tránsito hacia
la cordillera de los Andes, especialmente a la altura de las provincias
de Mendoza y Neuquen, donde el fenómeno también tiene
un alto índice de manifestación.
Durante los años 1984, ´85 y 86 tuve la oportunidad de
recorrer una buena parte del desierto pampeano y observar con detenimiento
una manifestación aparentemente común para la gente
de la región, pero desconocida para quienes la vimos en esa
oportunidad.
Por aquel tiempo viajaba de madrugada por la ruta 10, desde la localidad
de Santa Isabel hacia Santa Rosa, cubriendo un tramo de 300 kilómetros.
Era invierno y como tal, la crudeza del clima se percibía dentro
del rodado en que nos desplazábamos.
Mientras tomábamos mate, una bebida infaltable de cualquier
campamento que se precie de tal en La Pampa, advertimos a nuestra
derecha, hacia el sur y en pleno desierto, unos destellos azulados
de espectacular potencia. La coloración de los destellos era
azulada, similar a la que produce una soldadora autógena, pero
su magnitud era fantástica, teniendo en cuenta la distancia
que nos separaba de esa visión.
Era imposible introducirnos en medio del desierto, de noche en procura
del origen de esa extraordinaria fuente de luz. Y aquí viene
a cuento un detalle importante. En esa región aún hoy
son contadas las poblaciones que disponen de luz eléctrica.
Al año siguiente pero en período de verano recorría
de madrugada la Ruta del Desierto, con dirección a 25 de Mayo,
paso obligado para los viajeros que se dirigen al sur de Argentina.
El sentido de circulación es Noreste-Sudeste y también
durante una rueda de mate que amenizaba el viaje advertimos destellos
similares a los del anterior relato y aquí tuvimos la misma
imposibilidad, la de ingresar al desierto, una por falta de caminos
adecuados y obviamente de un vehículo potente como para ingresar
a campo traviesa.
Años posteriores de relevamiento me permitieron constatar entre
la gente de la región que "siempre se ven" esos reflejos.
Nunca nadie vio de donde se originan.
La recorrida me llevó a obtener relatos asombrosos de sucesos
que no sé si se repiten en otras partes del mundo. Hay lugares
donde la gente convive con el fenómeno de manera tal que tiene
identificados "aparatos" a los que denominan según
su tamaño como "casilla" o "castillo".
La definición de casilla se aplica a un objeto alargado con
muchas ventanas, que normalmente se desplaza a muy baja altura a tal
punto que en algunos casos quienes recorren la zona deben detener
sus vehículos ante la presencia de "la casilla" cruzando
la ruta y descendiendo en la zona desértica. La mayoría
de los testigos observa las apariciones con respeto y las comenta
en determinados círculos, pero está familiarizado con
el fenómeno de manera tal que ya es una cuestión casi
folclórica su presencia.
El término "castillo" se aplica a "un aparato
muy grande", mucho más grande que la casilla que muchas
veces han visto emerger de los montes impenetrables y elevarse a gran
altura hasta perderse en el espacio. Esto, según los relatos
fue observado a las más variadas horas del día o la
noche.
Con estos antecedentes podemos sostener sin temor a equivocarnos que
el fenómeno OVNI no es una casualidad y que está definitivamente
incorporado como un fenómeno sociológico.
A esta altura de los relatos cabe hacer una pregunta: ¿La Pampa
es sólo zona de paso OVNI o podemos suponer que hay una o más
bases de naves desconocidas en su geografía?
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