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¿EXISTEN
LOS EXTRATERRESTRES?
Miro en mi rededor y, lamentablemente, casi siempre observo lo mismo;
una humanidad sumergida en sus propios problemas y pequeñas
miserias cotidianas... me parece verla portando orejeras, esas que
les colocamos a los caballos para no permitirles ver mas allá
de la ruta que les imponemos, pero nosotros no estamos obligados a
seguir un único camino; tenemos dos manos (léase mente
y raciocinio) y son ellas las que nos permiten retirar esas orejeras
y ver más allá y así poder intuir "algo
diferente", fuera de lo sabido y asimilado.
Viene esto a cuenta, para rechazar la tozudez y pretendida sapiencia
de quienes realizan manifestaciones por distintos medios, aferrándose
a conocimientos supuestamente fidedignos.
Cuesta creer que, personas que han estudiado y recibido títulos,
se nieguen a abrir sus mentes, y a aceptar que hay algo más
(y distinto de lo ya aprendido).
En este final de siglo, nuevamente se debate la posibilidad de otros
mundos habitados y civilizaciones mucho más avanzadas que la
nuestra. Pero aquellos que responden a intereses diversos niegan la
posibilidad de algún contacto con las mismas y se oponen con
fútiles argumentos, hablando de las inconmensurables distancias
reinantes en este infinito universo, teniendo en cuenta que nuestra
tecnología no puede, por el momento desarrollar velocidades
superiores a las de la luz.
De acuerdo a esta postura, se niega de plano que una civilización
extraterrestre con un avance tecnológico superior al nuestro
en 500 ó 1.000 años, pueda con su desarrollo hacer contacto,
empleando medios sumamente sofisticados e incomprensibles para nosotros.
Recuerdo los crímenes cometidos por la Inquisición,
tachando de herejes a quienes rebatían la Teoría Geocéntrica
de Ptolomeo, ubicando a la religión como contraria al conocimiento.
Giordano Bruno, quemado en la hoguera, Miguel Servet por trabajar
sobre la circulación de la sangre, Galileo, amenazado con el
mismo castigo y siglos después, en años no tan lejanos,
el rechazo al vuelo de aparatos más pesados que el aire (es
indudable que no comprendían el porqué del vuelo de
los pájaros).
El astrónomo norteamericano Simon Newcomb (1835 – 1909)
afirmaba de manera rotunda que el vuelo con aparatos más pesados
que el aire era imposible.
La Academia de Ciencias francesa sostenía de manera categórica
en el siglo XIX que los meteoros eran pura fantasía. El naturalista
francés Cuvier afirmaba: "Las piedras no pueden caer del
cielo, porque en el cielo no hay piedras", hasta que en 1803,
cayeron unas 2.000 piedras del cielo en un pueblo de Francia, corroborando
lo que durante mucho tiempo se tomó como una fábula
de campesinos, estas piedras eran meteoritos.
No es recomendable continuar rigiéndonos por las leyes físicas
sustentadas en la ciencia terrestre, cabe aceptar la posibilidad de
la existencia de otras inteligencias de origen externo, capaces de
sobrepasar nuestros conocimientos y de realizar proezas (incomprensibles
a nuestros sentidos), tales como las de disponer en sus naves de campos
magnéticos propios, venciendo así las leyes de la inercia,
hacer uso de la invisibilidad, etc.
Respecto a la invisibilidad, recordamos que en 1942 se realizó
el llamado Experimento Filadelfia, lamentablemente todo eso se ha
silenciado.
Y nos preguntamos: ¿Por qué?, ¿es que el conocimiento
es peligroso para la humanidad? Recuerdo aquella época en la
que se afirmaba que viajar a más de 30 kilómetros por
hora, provocaría la muerte a un ser humano. |
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Hace unos pocos cientos de años, Shakespeare, puso en boca
de uno de sus personajes: "Hay más cosas en el Cielo y
en la Tierra de las que tú puedas imaginar".
Se nos dio un cerebro magnífico y completo. Aprendamos a usarlo
en su totalidad, abramos nuestra mente y no nos quedemos en la fácil
complacencia de que ya todo está aprendido y ejecutado.
Gracias a nuestros últimos y sofisticados telescopios, aceptamos
la Teoría del Big Bang, la expansión del universo es
constante y es una realidad que los científicos no ponen en
duda, tomando conciencia de que ocupamos un insignificante lugar en
la parte exterior de la inmensa espiral de la galaxia de la que formamos
parte y que somos, como dijo Azimov, "Un guijarro en el cielo".
Si aceptamos todo esto, ¿por qué rechazar que existen
otras inteligencias, otros mundos increíblemente superiores
en conocimientos al nuestro?...
Es reconfortante escuchar las palabras de Ariel Goobar, científico
argentino, doctorado en Ginebra en Partículas Elementales,
quien en la actualidad trabaja en el Departamento de Física
de la Universidad de Estocolmo (Suecia) y en el Lawrence Berkeley
Laboratory, de Estados Unidos, que nos dice: "Ahora entendemos
mejor que el universo es más viejo de lo que se creía".
"Por la siguiente paradoja: si corremos hacia atrás la
película del universo nos da que todo se junta en un punto
hace 10.000 millones de años. Pero si medimos las estrellas
más antiguas, vemos que tienen 12.000 o 13.000 millones de
años. ¿Cómo puede ser que existan estrellas más
antiguas que el universo? Con nuestras mediciones entendemos que la
velocidad de expansión es otra. Que el universo es un 50 por
ciento más viejo. Tiene 15.000 millones de años. Y ahora
todo encaja".
"Para los próximos años se esperan conocimientos
fascinantes y maravillosos. Hasta ahora sacamos la crema, vimos solo
el principio. Pero lo que se viene es descomunal. Estamos entrando
en lo que yo llamo la edad dorada de la astrofísica".
Reitero lo manifestado por Goobar: SOLO HEMOS VISTO EL PRINCIPIO. |
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