ARGUMENTOS
CIENTIFICOS DEL PROYECTO
Toda teoría o hipótesis científica debe
basarse en un numero suficiente de hechos demostrables y a la vez
de la comprobación de un patrón de regularidades o coincidencias.
De la sistematización de estas observaciones de pende la deducción
de un número X de probabilidades, y por lo tanto el fundamento
para que un determinado hecho pueda ser extremadamente probable, improbable
o una certeza científica.
La Sabana Santa de Turín, ha sido y es la reliquia, y a la
vez el objeto arqueológico, más estudiado por la comunidad
científica desde el año 1.898. Jamás un objeto
antiguo ha convocado para su estudio un cuerpo científico
multidisciplinar tan extenso. Hasta ahora nadie ha podido demostrar
la falsedad de la imagen impresa. Igual que tampoco se sabe con
certeza su naturaleza y origen de la impronta. Incluso las pruebas
de carbono 14 realizadas el año 1.998, han sido posteriormente
desautorizas con argumentos científicos que rebaten los resultados
de la datación, que daba como origen del lienzo el siglo
XIII.
En la Sabana Santa aparece una imagen latente, de un cuerpo de varón
yacente, que presenta todos los estigmas de un crucificado, pero
con unas coincidencias puntuales con la crucifixión de Xtro
según las narraciones evangélicas, que resultan como
menos inquietantes.. La posibilidad de que la imagen de este varón
sea la de Jesús de Nazarét, ha sido estudiada por
muchos científicos, y las conclusiones han sido diversas
pero nada despreciables.
En el año
1.972, el ingeniero Francés Paul de Gail, reemprendiendo
unos cálculos ya realizados por Yvés Delage; y con
fundamentos en datos históricos y científicos comprobados
sobre la Sabana Santa, dedujo una formula matemática de probabilidades.
Para la formulación, utilizó el análisis de
7 variables, y dedujo que las probabilidades de que la imagen de
la Sabana Santa no sea la de Jesús de Nazarét, eran
de uno partido por doscientos veinticinco mil millones.
Según
esto es extremadamente probable que el retrato verdadero de Jesús
sea el de la imagen latente que aparece en los lienzos de Turín.
Y esto si es un dato científico a tener en cuenta.
Además
de Paul Gail, otros científicos han investigado las coincidencias
entre el retrato artístico de Jesús, y él que
aparece en el lienzo de Turín. Entre ellos destacaremos a
Georges Gharib, Ian Wilson y Alan D. Whanger. Concretamente este
último, profesor de la Universidad Canadiense de Duke, ha
descubierto extraordinarias coincidencias entre la Imagen Sindónica
y los iconos bizantinos que emanan de la antigua ciudad Turca de
Edesa a partir del siglo V. Utilizando unas técnicas de imágenes
fotográficas, luz polarizada y fotometría, ha llegado
a descubrir más de 145 puntos de coincidencias entre estos
iconos y el misterioso rostro de la Sindone.
Por lo tanto
debemos de manifestar y defender otra hipótesis científica
deducida de estos estudios, cuyo enunciado sería: “Es
extremadamente probable que el rostro de la Sabana Santa de Turín,
La Sindone o Santo Mandilón, sea la inspiración y
el referente que los artistas utilizaron para el cambio radical
en las representaciones cristíferas”. Sería
pues la Sabana Santa, la que dio lugar al retrato oficial de Xtro
acuñado por el Arte y que ha llegado hasta nuestros días.
El Jesús de los primeros siglos de la era cristiana era representado
con pelo corto, imberbe o con barba rala. A partir del siglo V y
VI, la imagen comienza a ser extremadamente parecida al rostro del
hombre de la Sindone: Las características básicas
son: pelo largo y dividido al centro; barba larga y bífida;
rostro de facciones alargadas y bien definidas; pómulos prominentes;
cejas en arco fuertemente marcadas; ojos almendrados y exoftálmicos;
boca de labio inferior prominente; nariz diferenciada en sus tres
segmentos constitutivos: raíz, dorso y punta.
Por todos los
argumentos anteriormente expuestos, creemos que las probabilidades
de reconstruir un retrato de Jesús de Nazareth, utilizando
los Lienzos de Turín es mucho mayor y tiene más base
científica, que utilizar un cráneo cualquiera de un
Judío del siglo I.
ANTECEDENTES ARTISTICOS
No es la primera vez que un artista hace algo basado en la Sabana
Santa. Con mayor o menor objetividad, existen varias representaciones
del Hombre de la Sabana Santa, tanto en pintura como en escultura.
Algunos artistas lo han representado en vida, otros tras la muerte,
abundando más este tipo de representación.
La más
reciente (año 2.000), es la escultura completa del artista
Luigi Mattei. Para la realización de esta obra, el escultor
ha utilizado un proceso de modelado en arcilla tomando datos de
partida de un estudio antropométrico y anatómico realizado
por la Universidad de Bolonia. El método ha sido pues de
intuición y proceso artístico, con lenguaje de modelado
asistido por medidas reales y observaciones de fotografías
de la Sabana Santa. Actualmente esta obra fundida en bronce, se
encuentra en el museo de la Sabana Santa, en la ciudad de Turín.
Otro trabajo que merece mención, es el del pintor malagueño
Francisco Trigueros, mucho más realista y definido que el
trabajo expresionista de Mattei. Aunque no utiliza ningún
método objetivo de comprobación.
También
citaremos, otras representaciones pictóricas y dibujísticas
del rostro del hombre de la Sabana Santa. Queremos destacar la realizada
por el pintor Armenio Aggemian en el año 1.935, difundida
en un famoso holograma; o los dibujos de Monsricci; Teressa Maeso;
Bruner y Francisco Pardo basados en los estudios de Luigi Gedda,
este último de un acertado realismo forense.
Pero la cuestión
no es la representación artística en sí misma,
sino el método que se haya utilizado para la ejecución.
En nuestra opinión, no se trata de realizar una interpretación
artística por fotografías, utilizando solo la destreza
manual o la experiencia artística como instrumento Se trata
de utilizar un método de control y de rigor científico
que posibilite la recreación, en este caso tridimensional,
del rostro del hombre de la Síndone.
De hecho, la
verdadera aportación de este proyecto ha sido y es el método
utilizado, las fuentes consultadas y las técnicas artísticas
intrumentalizadas a través de soporte digital e infográfico.
As continuación pasamos ha explicar brevemente nuestra aportación.
FUNDAMENTOS Y METODOLOGÍA
Nos hemos
basado en el método de la superposición de Alan Whanger.
Utilizando un soporte infográfico que nos ha permitido en
todo momento superponer imágenes del rostro de la Sabana
Santa con las distintas secuencias de modelado que convertirían
los datos de la Sindone en imagen tridimensional. La superposición
de fotografías se convierte en un método aceptado
científicamente, y que se define como fotometría.
La posibilidad que ofrecen los programas informáticos y la
imagen digital han sido fundamental en la ejecución de nuestro
trabajo.
El objetivo
inicial del proyecto era ofrecer a la comunidad científica
y a la opinión publica, una respuesta contundente en contra
de la Hipótesis de los científicos de Manchester.
Al mismo tiempo era un reto personal como escultor, y como no, como
imaginero, ya que jamás me había planteado realizar
un ensayo con recursos científicos del retrato de Jesús
de Nazarét. Fue la vulgaridad del rostro publicado en el
diario “El Mundo”, el que me disparó hacia esta
empresa.
Hemos querido
realizar un rostro del Hombre de la Sábana Santa como sería
en vida, para ello le hemos abierto los ojos y corregidas las deformaciones
de nariz, cejas y pómulo. Ya él profesor Tamburelli
había realizado estas correcciones con un programa informático
sobre secuencias tridimensionales obtenidas por la NASA.
Pretendemos
difundir esta imagen de plenitud vital, muy semejante al trabajo
de Aggemian, aunque en este caso tridimensional.
Hemos utilizado
para la base informática e infográfica, diferentes
imágenes científicas de la Sábana Santa, en
definitiva una documentación fotográfica exhaustiva
y concreta del rostro. Las imágenes utilizadas han sido las
siguientes:
• Imagen
visible: fotografía positivada.
• Imagen positiva: negativo fotográfico.
• Imagen fotográfica de Isodensidad.
• Imagen tridimensional de Tumbarelli corregida.
• Fotografías tridimensionales de perfiles de Leo Vala.
Estas fotografías
fueron obtenidas entre un muestreo bibliográfico, concretamente
de los siguientes autores:
• Manuel
Solé
• Kenneth E. Estevenson y Gary R. Habermans.
• Manuela Corsini de Ordeig
• María Grazia Siliato.
• Juan Alarcón Benito.
• Jorge Lorín
• Julio Marvizón
Por otra parte
preparamos un cráneo tridimensional de un modelo clástico,
para obtener en cráneo modificado que a la postre debían
compartir el modelo en arcilla y el rostro de la Sabana Santa.
Al mismo tiempo
preparamos el soporte para la arcilla con su correspondiente armazón,
y las herramientas para modelar.
Por otra, el
ordenador, una cámara digital sobre trípode y un programa
de utilización de imágenes denominado Live-Pix.
Todo esto era
el entorno que configuraban el conjunto de datos e instrumentación
de nuestro trabajo.
La técnica
fotográfica ha emplear, exigía un perfecto control
de las tomas, para evitar errores de paralaje o aberraciones ópticas.
La imagen Sindónica tiene entre otras calidades, que es totalmente
ortogonal, por lo tanto está exenta de escorzos y perspectiva.
Por este motivo las fotos de nuestro modelo debían de tener
la misma cualidad, y para ello había que controlar en todo
momento la altura de la línea de horizonte y por supuesto
la distancia y colocación relativa entre la arcilla y el
plano del objetivo de la cámara. Para ello debíamos
marcar unas referencias tanto para la rotación del modelo,
como para la colocación del trípode. Es conveniente
un trípode con indicadores de nivel de burbuja, el que hemos
utilizado posee tres niveles.
PROCESO
Comenzamos nuestro
trabajo preparando en el ordenador el soporte óseo del retrato.
Para ello utilizamos un cráneo tridimensional, que fue introducido
en el programa a través de foto digital. El objetivo era
conseguir un cráneo virtual del hombre de la Sindone. Para
ello había que transformarlo hasta la superposición
perfecta con la imagen positiva del Hombre dela Sabana Santa. Los
paramentos de transformación venían dados por la búsqueda
de la coincidencia de los puntos de inserción de los músculos
principales de la mímica, en sus correspondientes puntos
de inserción ósea. Así las partes blandas del
rostro comenzaron ha asentarse sobre los accidentes óseos.
Solo nos circunscribimos al perímetro del rostro, alrededor
de los principales accidentes y orificios de la cara. No hemos tenido
en cuenta las formas óseas de la mandíbula inferior,
aunque si cuidamos de situar los arcos dentales y la fosa temporal.
Tras este proceso,
habíamos conseguido un cráneo mesocéfalo correspondiente
al tipo que debió tener el Hombre de la Síndone.
Ya teníamos
la estructura ósea virtual que en ahora debía de ser
superpuesta en distintas secuencias del proceso de encaje del modelo.
Para ello obteníamos fotos digitales del modelado, las introducíamos
en el ordenador y valorábamos las coincidencias de los puntos
de referencias anatómicos. Seguidamente corregíamos
los datos no coincidentes en la arcilla y repetíamos el proceso
para la nueva comprobación. Cuando los principales elementos
estaban situados, comenzamos con la colocación de los rasgos
y sus proporciones. Para este proceso utilizamos las fotografías
negativas y positivas del rostro de la Sindone, comprobando la correspondencia
con el modelado de arcilla sobre la base de mecanismos de superpoción
y translación de las distintas secuencias. De este modo fuimos
repitiendo el proceso hasta la correcta superposición de
todos los rasgos.
Para ultimar
el modelado de las partes blandas utilizamos secuencias de superposición
de las imágenes fotográficas de Isodensidad y las
de Tamburelli.
Para la colocación
del cabello y barba buscamos las coincidencias de algunos puntos
de referencias, hasta conseguir unas formas perimétricas
aceptables.
La arcilla nos
permitía en todo momento la corrección y adaptación
de formas, sobre la base de las sucesivas secuencias de comprobación
por superposición.
Para la volumetría
del conjunto, era inevitable la realización de los perfiles
y la cara posterior. Para los perfiles utilizamos las rotaciones
realizadas por Leo Vala. La Vista posterior se completó con
la representación del peinado que también se aprecia
en la imagen de la Sabana Santa, por ello le hemos recogido el cabello
en una cola central al modo de los rabinos o Judíos Esenios
del siglo I.
CONCLUSIONES
El resultado
ha sido sorprendente, en todos los sentidos, sobre todo cuando a
la postre de todo un proceso técnico y artístico muy
complejo y objetivo, me encontraba de nuevo con él retrato
oficial de Jesús de Nazarét. Otra vez nos reencontrábamos
ante la Imagen que los pintores y escultores, han venido ejecutando
desde el siglo V de nuestra era y hasta nuestros días.
La obra ha sido
posible, gracias a las técnicas de la escultura, a la infografía,
a la fotometría y a los numerosos estudios sobre la Sabana
Santa de Turín consultados.
Hemos procurado
que en todo momento la objetividad. El retrato se ejecutó
en arcilla, posteriormente por un proceso de moldeo elástico,
lo hemos reproducido en dos soportes: resina y bronce. En la obra
en bronce pretendemos solo exponer la escultura en sí misma.
Para que de esta forma sólo sean patentes los volúmenes
y el claroscuro.
En la copia
en resina hemos querido ensayar el aspecto pictórico de la
obra. Aunque el tema color nos parece que carece de interés
científico ya que para nada existen datos fiables, por lo
que todo serían meras conjeturas.
El tema de la
medida no lo hemos podido tener en cuenta ya que las imágenes
de la Sabana Santa que hemos utilizado no estaban a escala real.
Tal vez el busto sea algo mayor del natural. Pero en todo caso las
dimensiones están en relación proporcional de semejanza
con la supuesta realidad. Por lo que la medida objetiva solo representaría
un problema de escala.
La probabilidad
científica de que el rostro que presentamos fruto de este
trabajo, sea el que corresponde al rostro del Nazareno, es sin dudas
infinitamente superior a la pretensión de la BBC. Por supuesto,
no es una certeza científica. La ciencia aun no ha podido
demostrar la identidad del Hombre de la Sindone. Pero si está
en condiciones de afirmar que es extremadamente probable que la
Sabana Santa sea la huella terrenal de la presencia histórica
de Jesús de Nazareth.
Actualmente
hemos realizado la segunda parte del trabajo, se trata de ejecutar
una representación escultórica objetiva del hombre
de la Sindone con el aspecto real, tal y como aparece en las fotografías
de la Sabana. Por lo tanto el rostro, en este caso estará
adornado con los estigmas de la Pasión.
El método
ha sido el mismo, pero en este caso hemos partido del molde de la
primera cabeza, consiguiendo por la técnica del apretón,
el fragmento correspondiente al rostro. Hemos utilizado fotos a
tamaño real de la Síndone, negativo fotográfico
y fotografía tridimensional corregida de Tamburelli. Las
secuencias de superposiciones nos permitieron ir corrigiendo en
el barro los perfiles, a la vez que definíamos el modelado
de superficie colocando las zonas contusas e inflamadas. Los principales
regueros de sangre se situaron en relieve. Para el análisis
de general de las contusiones, utilizamos los estudios de Mons Ricci.
Según el mapa de contusiones elaborado por dicho autor, situamos
todos los pormenores, comprobándolos por superposición
con el rostro de la Síndone. Como en este caso teníamos
fotos a tamaño real del lienzo, hemos ajustado el tamaño
del modelado por fotometría, por lo que el resultado es un
rostro idéntico y superponible a la Síndone en todos
los sentidos. El resultado final fue reproducido por molde elástico
en escayola exaduro, y policromado al óleo para potenciar
más aun los aspectos realistas de la obra.
El profesor
Miñarro actualmente trabaja en la reconstrucción del
cuerpo de la Sábana Santa cuyo término se prevé
para mediados del 2003.
|