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El grupo
liderado por un santón encerró a sus víctimas
en un edificio público y le prendió fuego
EFE; KINSHASA
Más de
un centenar de personas murieron calcinadas en una localidad del
nordeste de la República Democrática del Congo (RDC)
cuando miembros de una presunta secta religiosa las encerraron en
un edificio público al que después incendiaron, según
declararon misioneros católicos en la región.
La matanza se
produjo el pasado 25 de enero en la localidad de Doruma, situada
a menos de 50 kilómetros de la frontera entre la RDC y Sudán,
revelaron por radio los eclesiásticos, que pidieron que su
identidad no fuera sacada a la luz y que citan a supervivientes
y otros testigos presenciales. Un grupo que se identificó
como Los seguidores del profeta Simón se presentó
en Doruma liderado por el mentado santón, Simón Kibeke,
y pretendió reclutar por la fuerza a varios jóvenes
de la localidad, a lo que se opusieron los padres de éstos
y algunos vecinos del pueblo.
El enfrentamiento,
en el que ambos bandos utilizaron lanzas, flechas y machetes, dejó
varios muertos y heridos entre los miembros del pretendido grupo
religioso, que tuvieron que huir del lugar para evitar que los pobladores
los mataran a todos.
El profeta reagrupó,
sin embargo, a sus acólitos y retornó al lugar acompañado
de un grupo fuertemente armado procedente del sur de Sudán
y que, según las fuentes, podría pertenecer al Ejército
de Resistencia del Señor (ERS), un grupo rebelde ugandés
que mantiene sus bases de retaguardia en aquel país. La incursión
de Simón y sus seguidores tuvo carácter punitivo por
el rechazo anterior, ya que en esta oportunidad encerraron a los
pobladores que no pudieron escapar, en su mayoría mujeres
y niños, en el edificio de la municipalidad, al que rociaron
con gasolina y prendieron fuego.
Las tensiones
étnicas y religiosas en remotas localidades del nordeste
congolés se han visto agravadas a raíz de la guerra
que sacude al país desde hace casi cuatro años, ya
que los distintos bandos en pugna han reclutado a grupos tribales,
principalmente los hema y los lendu, que mantienen rivalidades ancestrales
entre ellos.
Los hema y los
lendu se disputaron durante siglos las tierras de la región,
pero sus enfrentamientos sólo se tornaron encarnizados cuando
comenzó la rebelión contra el Gobierno de Kinshasa,
ya que las dos tribus poseen ahora fusiles y otras armas de fuego
provistas por los contendientes del conflicto.
La guerra comenzó
en agosto de 1998 con el levantamiento armado de los líderes
militares tutsi congoleños o banyamulengues, apoyados por
la vecina Uganda, país que también tomó parte
en el enfrentamiento, contra el Gobierno del entonces presidente
congolés Laurent Kabila (asesinado en enero de 2001), al
que acusaron de corrupción y mala administración.
Pero los rebeldes
fueron detenidos a las puertas de la capital por las tropas enviadas
por Angola, Zimbabue y Namibia, que desde entonces sostienen en
el poder al régimen de Kinshasa y nivelaron el balance de
fuerzas en el conflicto.
LA VERDAD,
9 DE FEBRERO DE 2002 |