| Benjamín
Solari Parravicini nació el 8 de agosto de 1898 en
Capital Federal (Argentina). Espontáneamente comenzó
a recibir mensajes proféticos en el año 1936.
Una fuerza desconocida, imperiosa, se apoderaba de él
y escribía frases de su puño y letra, la que
a veces, ni él mismo podía comprender. También
realizaba dibujos en trazos gruesos, una especie de profecías
dibujadas, actualmente conocidas como "psicografías".
Su familia no entendía aquello que, sin buscarlo, había
comenzado a sucederle. Lo cierto es que Benjamín agarraba
un lápiz y su mano escribía, como si alguien,
se lo estuviera dictando.
Al principio, sentía una profunda angustia que no podía
explicar, como tampoco nunca pudo explicar de donde sacaba
tantos datos y tan rápidamente. Lo único que
intuía era que él tenía una misión
a la cual no podía renunciar, debía ayudar a
la gente, a través de esos mensajes.
Sus predicciones fueron muchas, impensadas para la época
en que las anunciaba. Pero vayamos a nuestro tema: Benjamín
habla de seres de otras dimensiones que tomarán contacto
con los hombres en forma pacífica y los describe como
"criaturas de Dios" como nosotros, aunque con mayor
inteligencia. Dice que llegarán en el nombre de Cristo.
Menciona un conflicto bélico entre China y Rusia que
conmovería al mundo (esto también lo anuncian
los mensajes de la Virgen de Fátima).
En cuanto al fin de este milenio, Don Benjamín vaticina
"espanto para el planeta" (enfermedades como el
SIDA, Ebola, adicciones, droga, guerras - habiendo dibujado
los lugares exactos - magnicidios, genocidio, persecuciones
y perversiones, conflictos religiosos, quiebres económicos
abruptos, etc.)
Sin embargo, asegura que todo esto "es necesario"
para que la humanidad "cambie" y "retome el
rumbo" perdido. Dice que luego de "un gran dolor",
se purificará. Anuncia un renacimiento espiritual de
toda la raza humana, previo arrepentimiento y reconversión
a "originarse en el Cono Sur Argentina" para dar
lugar a "un hombre nuevo" dotado de una nueva estructura
universalista basada en el amor, la luz, el servicio, el perdón
y la mancomunión entre todas las razas, credos y posiciones
sociales, cuya misión será: "amarse los
unos con los otros" y donde reinará la paz por
1.000 años ( como está profetizado en la Biblia).
En 1936 escribió: "arrepentimiento final en el
final"; en 1938 aseguró: "las almas vagarán
en 1999". En ese mismo año vio una terrible imagen
y dijo: "llegará la locura en masa, el trastorno
cerebral será generalizado en el final del siglo".
Muchas veces, Benjamín visualizaba escenas tan espantosas,
quedando horrorizado por varios días. Se le venían
a la mente fechas, años, lugares con una velocidad
y precisión tal, que él no alcanzaba a comprender.
Su familia sentía que sufría en soledad ante
algo que no podía dominar y a lo cual, tampoco podía
renunciar.
En 1939 predijo: "la Iglesia será en prueba grande;
luego habrá un nuevo corazón, la iglesia será
renovada totalmente después de la discordia del final
de milenio" |
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(La
fecha coincide con el gran jubileo de la Iglesia Católica).
En el mismo año (1939) anunció: "fenómenos
celestes anuncian la llegada de Cristo". Fe en la Fe. Será
en el 2002. ¡La voz de Cristo llega ya! "Familia
regresa en el 2002" ¡Gloria a Cristo! Elevación
de la Tierra en el 2002.
"Ante el caos, el amor se verá en las puertas que
supieron padecer. Una nueva alquimia aparecerá: ella
será el amor al prójimo. Se hablará de
ello pero no cuajará hasta el 2002. Religiones se llamarán
a la tarea ¡mas no cuajarán! Políticos se
llamarán a la tarea ¡mas no cuajarán! Una
sola palabra cuajará en ello y será ¡Cristo!"
"Año 2002. El año 2002 será el principio
de la era de amor. Todo ser se amará sin concupiscencia
(apetito desordenado de los placeres deshonestos y deseos exagerados
por los bienes materiales). El hombre habrá olvidado
esto y la mujer conocerá su deber. Almas nuevas poblarán
la tierra y todas serán superiores, trayendo la quinta
dimensión. Se hablará mentalmente y se vivirá
en Cristo Dios".
Benjamín Solari Parravicini menciona en muchos de sus
textos la llegada de seres de otros planetas, "serán
portadores de paz y vendrán en nombre de Jesús".
"Llega el tercer milenio. Con él ,el renacer de
la verdad".
Antes de su muerte (en la década del '70) dijo: "Hermanos,
el tercer milenio llegará con el renacer bueno y será
en Cristo" (Curiosamente, treinta y tres años antes,
en 1937, había dicho lo mismo, siendo estos los años
de Jesús). "El hombre del Evangelio dirá:
no habrá amor sin fe. ¡y será la fe!"
"¡En el cambio del cambio, ya la hora doce es!"
"Allí, llegará el canto en luz, llegarán
los justos, llegará el sol, llegará el amor, porque
llegará Jesús". Aquí, vuelve a mencionar
"llegarán", refiriéndose a seres de
otras dimensiones.
Don Benjamín fue profeta en su tierra para la cual dejo
esperanzados mensajes: "Argentina mostrará luego
de la prueba al hombre nuevo y el hombre nuevo enseñará".
"El hombre en Argentina comprenderá lo que no comprendió
por ser siempre abundancia. ¡De nuevo será! Argentina,
Tierra de Promisión, el mañana de la humanidad".
"Cerebros vivos hablarán con cerebros astrales y
darán al mundo la hora a empezar y hablar del cerebro
vivo morador de atmósferas, de latido del universo. De
uránico avasallante. Del ojo en el levante del unicornio
volador de la cabellera estática del espacio. De las
hienas de las arenas corrientes del pentágono azul y
de sus tres estrellas, de la forma de clases y de los sistemas
solares de las lácteas".
"Cerebros pensantes astrales llegarán a la tierra
y la ayudarán"
"Aparecerán volando las alturas círculos
de luces, trayendo seres extraños de otros planetas.
Sí, sí, serán los que vinieron a poblar
la tierra, se dirá, y se dirá bien. ¡Sí!
Los que se llamaron ángeles en el Antiguo Testamento,
o la voz de Jehová, serán. Y de nuevo se les verá
y se les verá y se les escuchará" (escrito
en 1938).
"Los mares serán invadidos por los seres de otros
mundos que llegarán en sus barquillas anfibias. Llevarán
de la Tierra, |
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para
Ganímedes y su gemelo Europa, algas, allá se precisa
como alimentación. Carecen de grandes mares. Llegarán"
(escrito en 1938),
En 1936 escribió: "En las cinco horas de la hora
lunar, llegará la espacial nave de Ares y dirá.
Pasada la tribulación nuevamente llegará el sol,
el pájaro celeste de pecho blanco y se posará
en la argentada tierra salvada y cuidada por Dios. ¡Llegará
el constructor!"
En 1938 agregó: "Los seres serán telepáticos
con el correr del tiempo. Existen ya, y ya saben de su cualidad
y la esconden. Día llegará que será a toda
luz y no asombrará".
"La playa del "URCO" en el Plata, dará
la nueva luz y el mundo le observará" (¿Se
estará refiriendo al Cerro Uritorco y su radio de influencia?).
En 1938 dijo: "Faz de faces. El Urco llegará con
su crisol de razas y dirá. La abierta pampa salvada será
cuna del 2002".
"Victoria total del hombre sobre el mal en el 2002"
El último papa Pedro, cierre del papado, reinará
sin mente sobre el nuevo "Ministro de Dios". "Cristo
Mundus" se dirá y será Cristo en el mundo.
El vendrá en El desde el cataclismo final. El mal será
aquietado y en el nuevo mapa geográfico se verá
al Sahara azul, como el Pacífico en vergel". "La
luna habrá opacado ante el Sol, ya iluminando la nueva
luna la Amnis"
"El hombre del 2002 será cerebral, fortificará
ciudades metalizadas. El oro no existirá. La lucha por
la existencia no existirá. Será el hombre perfectamente
organizado. Habrán desaparecido los mandones, puesto
que la ambición, lujos, etc., no habrá ya. El
amor al prójimo será verdad y el mundo vivirá
en abrazos. Por mil años el mal será desterrado
del mundo, y en esos mil años la paz será en amor,
y los hombres conocerán y visitarán a sus hermanos
planetarios. El cerebro del 2002 será el que hoy impera
en Venus".
"El sublime ser será en el año 2002. El mundo
cambiado ostentará nuevas tierras, nuevos vergeles, un
solo idioma, un solo gobierno universal, y un solo Dios - Cristo.
Las tierras vírgenes, que fueron hasta el Cataclismo
cosmópolis gigantes, serán cultivadas con las
nuevas cementeras aparecidas junto a los mares. Los animales
de "carneo" ya no serán. Se vivirá del
mar. Pan y Peces se dirá, más se comerá
en comprimidos, puesto que la gula habrá desaparecido"...
Benjamín Solari Parravicini (Pelón) escribió
más de setecientas profecías de diversos tipos.
Su único discípulo vivo es Pedro Romaniuk, quién
(en su libro "Cono Sur") lo recuerda de esta manera:
"Personalmente fue él preparándome para que
pudiera yo estar en condiciones de comprender la profundidad
y trascendencia de "esas psicografías". Actuando
como "puente" o "canal" de energías
mentales superiores, Solari Parravicini transcurrió gran
parte de su existencia terrenal. Mi amado Maestro Benjamín
ha sido inspirado, desde niveles muy superiores a los nuestros,
para captar imágenes del futuro y luego difundirlas en
los momentos más oportunos..."
Bien podríamos decir que Solari Parravicini fue... un
"Nostradamus argentino". |
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