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¿Anuncia - acaso - el nacimiento de un Mesias o del
Anticristo? Un
nuevo y singular acontecimiento astronómico será visible
para muchos
habitantes de la Tierra. Cinco planetas habrán de alinearse
conformando lo
que, técnicamente, se llama un stellium: Mercurio, Júpiter,
Martes, Venus y
Saturno brillando muy próximos en la esfera celeste. Un acontecimiento
que
sólo tiene lugar muy de vez en cuando. Pero, esta vez, adquiere
características esotéricas relevantes.
Todo comenzará el venidero 5 de mayo cuando los planetas
Marte, Saturno y
Venus se agrupen formando un triángulo equilátero
perfecto que, a ojo
desnudo, podrá verse al caer el Sol en todo Occidente pero,
particularmente,
sobre el hemisferio norte. Curiosamente, la formación estelar
que adoptará
forma piramidal sólo podrá apreciarse plenamente desde
la convulsionada
ciudad de Belén, aquella en cuyas cuevas vivió María,
conoció al carpintero
José y en cuyas tierras, seguramente, concibió a Jesús.
La misma Belén en
que, hoy en día, los hombres pelean en torno a la Iglesia
de la Natividad.
Mientras tanto, en el Cosmos extraños presagios empiezan
a conformarse.
Igual que sucedió hace veinte siglos, transformando la Historia
de la
Humanidad. Citamos la Biblia: “Un lucero de gran luminosidad
los
conducirá hasta un pesebre de Belén en donde podrán
presenciar el nacimiento
de un nuevo Mesías. Los Magos procedentes del Extremo Oriente
- explican los
Evangelios - habían deducido que el Mesias estaba por nacer
entre los
humanos puesto que habían "visto su estrella".
La misma - cierto tipo de
suceso astronómico aún no completamente determinado
por la Astronomía actual
- les revelaba una acción directa de Dios en la Tierra. Y
tenía lugar en
Belén. Ahora, ¡sucederá lo mismo! Quien quiera
seguir el stellium en su
máximo esplendor deberá, necesariamente, pisar el
suelo de la tierra de
Jesús. ¿Puede ser esto una mera coincidencia?. ¿También
puede ser simple
casualidad que sea en torno a la Iglesia de la Natividad donde se
está
peleando entre israelíes y palestinos en este momento con
mayor intensidad?
¿Se trata, acaso, de un hecho de sincronicidad como probablemente
hubiera
sostenido Carl Gustav Jung para una situación de este tipo?.
Como sea, no son pocos los sabios y estudiosos de las Ciencias Sagradas
que
encuentran una señal trascendente en esta alineación
planetaria. Hay quienes
afirman que cabe aguardar la llegada de un Mesias. Y se preparan
para
brindarle el cuidado necesario ante los seguros peligros a que estará
expuesto por el accionar de las fuerzas del Mal. Otros, en cambio,
aseguran
que se trata - precisamente de lo contrario - del anuncio de que
el
Anticristo está próximo a nacer para ponerse a la
cabeza de las huestes que
persiguen la destrucción de las fuerzas de la Luz; es decir:
el Bien. Por lo
tanto entienden que las huestes del Mal preparan cobijo al hijo
de la
Oscuridad y sus oponentes hacen planes para impedir - si fuera posible
-
semejante nacimiento.
No es casual, tampoco, por ello, que uno de los pocos manuscritos
rescatados
completos de las cuevas del Qumram y exhibido en el Museo del Libro
en
Jerusalem sea el de la "Lucha de los hijos de la Luz contra
los hijos de las
Tinieblas".
Los fenómenos astronómicos no concluyen allí.
Para el 10 de mayo Venus y
Júpiter aparecerán a ojo desnudo como un objeto brillante
ya que aparentarán
pasar uno cerca del otro, llegando a asemejarse a una gran esfera
blanco
brillante.
El stellium comenzará a dispersarse hacia el 12 de mayo y,
entonces, el
firmamento volverá a su conformación habitual. Hay
que tomar en cuenta que
la última vez que había ocurrido un suceso similar
- aunque, claro está, no
tuvo como epicentro a Medio Oriente - fue el 11 de abril de 1128
No hará falta de telescopio para poder observar estos fenómenos
ya que por
su naturaleza resaltan entre el pálido brillo de las estrellas
y la
oscuridad del cielo. Sin embargo, en el hemisferio sur - que incluye
a la
Argentina - las características no serán tan notables.
Cabe preguntarse finalmente: ¿qué ocurrirá
con la Humanidad después que esta
nueva estrella de Belén nos abandone tal como sucedió
hace dos
mil años?.
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