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LA MODERNA QUIROLOGÍA
El interés que el hombre ha sentido por sus manos tiene sus orígenes en la prehistoria. La gran concentración de manos estampadas en numerosas cuevas paleolíticas de Africa, Australia, Nueva Guinea y Europa, especialmente en el Sur de Francia y Cantabria (Cuevas de Altamira y del Castillo), no parece deberse meramente a un acto cultural. Estas misteriosas huellas en tonos ocre, rojo, negro, amarillo o violeta parecen ser reflejo del valor mágico y totémico que el hombre primitivo confería a las manos. Podrían ser también una mera expresión del sentir colectivo que así representaba en cada una de esas impresiones de manos, el signo identificador de cada individuo, tal vez la huella mágica de su destino.

En vista de tal abundancia de huellas de manos en tantísimos santuarios rupestres, no debería sorprendernos que la práctica ancestral del arte quiromántico surgiera instintivamente en el inconsciente colectivo y echara sus raíces en los primeros albores de épocas tan remotas.
La quiromancia, adivinación supersticiosa del porvenir mediante las rayas y signos o símbolos de las manos, ejerce todavía una sugestión especial en nuestras conciencias, a pesar de la aureola maldita y mistérica que la envuelve debido a los siglos de mal uso y abuso practicado por los propios divulgadores del arte, los miembros de una misteriosa etnia nómada procedente de la India donde aprendieron y de donde importaron su arte: los gitanos.

Si la quiromancia no ha perdido popularidad entre el público profano e incluso ha ido ganando adeptos a su causa perdida, se ha debido probablemente a la necesidad que siempre ha tenido el hombre de conocer el "más allá" y establecer unos contactos con los designios de los dioses, de la providencia y de las misteriosas fuerzas cósmicas. Seguramente también ha influído el anhelo de orden y diseño inherente al ser humano, que en la actualidad se hace más fuerte a medida que la práctica colectiva de la religión decrece y aumenta la incertidumbre en un mundo deshumanizado en el que no siempre están cubiertas las necesidades más básicas.

¿Quién no ha sentido alguna vez el deseo de dejarse leer las manos por un quiromántico? Si nos identificamos con lo que un personaje de la obra de Ian Yoors, "Los Gitanos", opina sobre este arte ancestral, no deberá extrañarnos que éste nos intrigue y nos atraiga tanto: "Hay ocasiones en la vida de las personas, en las que consultar a un quiromántico puede aliviar la soledad, proporcionar un confidente o permitir proyectar la ansiedad o la hostilidad. Puede mitigar el aburrimiento, añadiendo sal y exotismo a la vida. Puede satisfacer una necesidad pasajera de ahondar en lo misterioso, justo con un atisbo suficiente de lo satánico".
  El eco de la quiromancia como reflejo de nuestros sueños quiméricos parece seguir vivo en las conciencias y si no nos es posible desterrar lo que tan profundamente está arraigado en el sentir humano, sí podemos al menos acercarlo a la luz del conocimiento moderno y buscar esas posibles verdades que subyacen en el fondo de esa maltratada doctrina quiromántica.

Buena parte de la tradición quiromántica está absolutamente desfasada por basarse sobre todo en el estudio de signos y símbolos específicos que no se integran en la totalidad de la mano, pero se ha producido un cambio claro del estudio de estos símbolos particulares o formaciones curiosas que aparecen en el interior de la mano, y en la actualidad la mano se interpreta como un todo, como una unidad de estructura y de líneas. Los aportes científicos efectuados en nuestros
siglo por numerosos investigadores, la han rescatado de su ambigua posición y han permitido situarla en el lugar que le corresponde como útil para el diagnóstico psicológico y médico contribuyendo así a desterrar la impresión general de que el estudio científico de la mano o quirología (casi siempre confundido con la quiromancia) es un pasatiempo propio de salones, sin mayor función que la de satisfacer las necesidades de aquellos que buscan una válvula de escape o un refugio a sus miedos o ansiedades.

El moderno análisis quirológico trata la mano en todos sus aspectos y la relaciona con el carácter fundamental del individuo, con su idiosincrasia o sus predisposiciones morbosas, ya sean por herencia o por constitución. Es, por lo tanto, un medio rápido y fiable de diagnóstico confirmatorio de ciertas enfermedades y predisposición a la enfermedad mental o física. No pretende ser capaz de predecir acontecimientos y convertir una sesión de lectura de manos en una mera consulta oracular, aunque la mano conserve la huella del pasado, informe sobre el presente y ofrezca datos sobre el futuro. La premisa fundamental del quirólogo será hacer comprender bien el presente y ayudar a integrarlo en la personalidad global con vistas a un desarrollo constructivo.
Isabela Herranz
Pagina Eco Tienda Natural

Fuente: http://www.geocities.com/syntonia/