| Una
de las posibilidades más inquietantes que conocemos
en relación a la fenomenología paranormal es
la aparente capacidad que algunas personas manifiestan para
conocer el futuro. Es indudable que se trata de un tema que
implica mucha controversia y que no puede ser analizado ni
discutido a la ligera, debido a la complejidad y a los numerosos
temas que, directa o indirectamente, lleva a plantear a medida
que nos adentramos en el fenómeno.
Obviamente, que de todas las formas posibles de comenzar un
artículo sobre este tema, la mejor será definiendo
brevemente lo que queremos decir con la palabra precognición.
A lo largo de la historia de la Parapsicología y a
medida que se han presentado y analizado casos de personas
que parecían conocer hechos futuros antes de que estos
ocurriesen, se ha intentado lograr una definición clara
y precisa. Trataremos de dar una definición que consideremos
acertada y que englobe gran parte de lo que es este fenómeno:
la precognición es la capacidad que tiene el ser humano
para obtener información de acontecimientos futuros
a través de su conciencia y exclusivamente a través
de esta, es decir, excluyendo los cinco sentidos y la inferencia
lógica.
Los casos de precognición son numerosos, no solo en
la casuística paranormal sino a través de la
historia. Sin embargo, la dificultad estriba en que nos enfrentamos
con un fenómeno de características espontáneas,
es decir, que se presenta de forma inesperada y difícilmente
bajo condiciones controladas o según la voluntad del
individuo.
Precogniciones famosas y reconocidas ha habido muchas a través
de la historia, pero lo que quizás más nos intrigue
sea el significado que tiene el poder conocer con anterioridad
hechos que no pueden ser previstos de ninguna manera.
El debate aquí planteado se centra entre el libre albedrío
y el llamado destino, al que muchos creen estar irrevocablemente
dirigidos. Para unos, la libertad de elección constante
les permitiría decidir qué será de su
futuro, qué harán con su vida y cómo
responderán a los acontecimientos y experiencias que
vivan; de modo tal que irían haciendo a futuro a medida
que viven el presente según sus deseos y elecciones.
Para otros, independientemente de nuestras acciones, su futuro
está ya determinado por el destino, es decir, que aunque
tratemos de evadir una situación esta ocurrirá
más tarde o más temprano, y no habrá
forma de evitarlo. Ciertamente que se trata de una visión
fatalista, que conlleva el supuesto de que somos manejados
por alguna fuerza que nos empuja a encontrarnos en circunstancias
que cerrarán cualquier otra posibilidad de manera tal
que nos veamos obligados a cumplir con lo propuesto o indicado
por nuestro destino. Desde otro punto de vista, se trataría
de que está pautado lo que haremos y lo que no, sea
por causa de alguna fuerza que así lo determine o porque
sencillamente de eso se trate la vida.
Así que al plantearnos la existencia de la precognición
como un hecho cierto, que ocurre cada tanto en la vida de
algunas personas, nos obliga a reconsiderar los conceptos
de libre albedrío y destino. Intentar comprender, entonces,
si el que un hecho pueda ser previsto con amplios detalles,
es indicativo de que el destino, y nuestro irrevocable camino
hacia él, es la realidad y la respuesta al debate planteado.
Sin embargo, aunque a primera vista esto es lo que sugiere
el fenómeno precognitivo, no es la única explicación,
ya que si consideramos que la visión de un hecho futuro
no es más que una posibilidad que se nos muestra y
que depende de la decisión que tomemos, entonces podremos
ver cuán diferente es el planteamiento. Estaríamos
hablando de situaciones que pueden ser conocidas con anterioridad
siempre basadas en la decisión que más probablemente
tome una persona en un momento dado, pero no en la única
decisión que podría tomar, ya que ante cualquier
posibilidad siempre tendremos por lo menos dos opciones a
elegir, como mínimo. Desde este enfoque la precognición
no haría más que mostrar la posible concreción
de una decisión y su consecuencia lógica. Por
ende, de alguna manera, estaría en consonancia con
el concepto del libre albedrío. Esto lo demuestra el
número de casos en los cuales se ha advertido a una
persona de no abordar un avión o un barco que puede
correr el peligro de sufrir un accidente, por ejemplo, y aún
así lo hace. La decisión fue tomada y para muchos
cumplió su destino, para otros, simplemente no creyó
en lo que se le decía y optó por seguir con
su decisión inicial.
Pero particularmente, no creo que la precognición sea
una prueba de que el destino existe, sino de la apertura de
nuestra conciencia para establecer contacto con la de otros
y obtener información consecuente con ello, mostrándonos
los hechos que se generarán a partir de una determinada
decisión. Quizás por ello, las precogniciones
suelen ser de desastres, accidentes y problemas, en su mayoría,
porque inconscientemente quienes manifiestan esta facultad
perciben el peligro que subyace en la elección que
otra persona tomará.
Puede que muchos se pregunten cómo se relaciona esto
con aquellos casos en los que están involucradas miles
de personas, como terremotos, inundaciones, accidentes aéreos,
etc. Es decir, si en esos casos se está observando
el hecho mismo, en lugar de la conciencia de una única
persona, como en el anterior ejemplo. Y en este caso conviene
aclarar que el fenómeno precognitivo tiene diversas
manifestaciones: premonición, fenómeno en el
que se obtiene información detallada de un hecho que
ocurrirá en muy poco tiempo; presentimiento, el cual
se caracteriza porque sólo se tiene un sensación
de que algo está por ocurrir, por lo que los detalles
son pocos y más bien indefinidos, aunque lo suficientemente
esclarecedores como para asegurar que efectivamente se tenía
alguna información previa del suceso; y finalmente
la profecía, que siempre se trata de la previsión
de hechos que afectarán a una comunidad, un amplio
grupo de personas o a toda la humanidad. Suele considerarse
que profecía es todo aquello que se dice acerca del
futuro, independientemente de las características que
lo acompañan. Pero para quienes han estudiado este
tipo de fenómenos les es claro que la precognición
varía en sus manifestaciones. Por lo que, indudablemente,
la precognición, como profecía, nos plantea
otros interrogantes, que será interesante tratar en
un posterior artículo. |