Podría imaginarse tristemente a aquel que pasa veinte años
o más leyendo acerca de todo esto, sin mantener una visión
objetiva acerca de la información que consume, hasta el punto
en que algo ocurre en su mente y comienza a imaginar teorías
sobre el medio y la energía usada por quienes tripulan, supuestamente,
los llamados Ovnis, o comienzan a verlos en cuanto lugar y situación
se presente, especialmente si es de interés mundial, para
entonces aprovecharse de la credulidad y el deseo de saber de quienes
les leen o escuchan y así elucubrar y desarrollar cuanta
teoría alucinatoria pueda ocurrírseles en el momento.
Y es que una cosa es considerar los hechos que nos muestran que
efectivamente estamos contemplando a diario una serie de fenómenos
inexplicables que se manifiestan en formas de luces, por ejemplo,
pero otra es asegurar conocer cómo logran trasladarse a través
de enrevesadas teorías utilizando para ello palabras cada
vez más rebuscadas. Y es que, quizás, mientras más
rebuscadas sean las palabras utilizadas, menos nos comprenderán
y se habrá logrado el objetivo de confundir al público
y quedar como un gran estudioso y, como no, investigador de la ufología
o de lo paranormal. No creo que haga falta utilizar un lenguaje
artificioso para demostrar erudición alguna, si es que se
la posee, en cuyo caso dudo que se empleara semejante terminología,
ya que si se fuese tan erudito en una determinada materia seríamos
capaces entonces de poner en lenguaje sencillo y abierto lo que
se supone que forma parte de la información que deseamos
transmitir.
A través de la Web y de boletines electrónicos he
podido leer artículos tan descabellados como largos y tediosos
de quienes piensan que en tanto más escriben de un mismo
tema en un mismo artículo, es porque tanto más saben
de ello. Sin embargo, aún cuando a veces es necesario extenderse
sobre un tema y hacer amplia la información expuesta, no
se trata en aquellos casos de la cantidad sino de la pésima
calidad expuesta. Pero adicionalmente podemos leer en esos mismos
artículos los horrores gramaticales que cometen al enredarse
tanto en el rebuscamiento de palabras rimbombantes que a veces no
deja más que lamentarnos de lo triste que es ver a alguien
en semejante situación y que no solo no se dé cuenta,
sino que se ufane y considere mejor investigador, mejor escritor
o mejor estudioso que quienes no utilizan una parrafada de ese tipo.
Es lamentable también verlos en televisión, aduciendo
la realidad de fenómenos que aún restan por investigar
y defender lo que no tiene defensa, porque se trata de teorías
que desfallecen por sí mismas, tanto que ni siquiera hace
falta quien les haga antagonismo, porque ellos cumplen ese papel.
Los escuchamos en programas de radio creados por ellos mismos hablando
y hablando sin parar, tanto como escriben y escriben sin parar,
aunque la mayor parte de sus artículos no sean más
que un aparente y triste alarde de su cuestionable conocimiento.
Es, quizás, una especie de explosión egotista a la
que no pueden resistirse y se convierten en protagonistas de su
propio show, un showman investigador y, por supuesto, escritor.
Así pues, vemos a muchos estudiosos de estos temas convertidos
de un día para otro en investigadores de supuesto prestigio
y reconocimiento, muchos veces con el acoto de ser internacionales,
lo cual parece ser muy importante para algunos, que sino parece
que no vale. Y esto posiblemente a falta de algo más que
respalde simplemente su nombre, como puede ser su trabajo o sus
investigaciones, de tenerlas, pero que en muchos casos se limitan
solo a una, la cual llevan consigo a todas partes a falta de algo
más.
He tenido la oportunidad de conocer a verdaderos investigadores,
y digo verdaderos porque el carácter de su trabajo y su actitud
hacia estas materias lo demuestra. No sé si aparezcan en
televisión como sé que aparecen en radio, además
de publicar sus artículos en la Web, como lo han hecho en
AlterGuía, pero están allí y son veraces. No
los veo inventar ni rebuscar palabras para exponer lo que concluyen
en sus estudios, muchas veces investigaciones de campo, que cuanta
falta hacen. También he visto en una conocida lista de correo
de la que son moderadores, y por cierto muy buenos lo cual también
hace mucha falta, a dos estudiosos, colaboradores de muchos medios,
al igual que de esta Web, que tampoco se enredan en una maraña
gramatical para decir lo que consideran necesario en sus artículos
o en su programa de radio. Esta es la clase de estudiosos e investigadores
que sería ideal que proliferaran.
Creo que quien se sumerge en estos temas, tiene mucho por lo que
pasar, no solo en cuanto a separar lo bueno de lo pésimo,
en lo relativo a la información, sino en cuanto a lograr
mantener una actitud objetiva, para lograr ser el investigador o
estudioso imparcial que tanto se necesita en esta área.
Efectivamente los pseudo investigadores abundan, los malos escritores
también, y lo peor de todo esto es que sean tan ciegos como
para no aceptarlo o que cierren los ojos cuando están frente
al espejo, si es que no han roto todos lo que podían reflejar
el pésimo y mediocre trabajo que realizan.
En este campo donde muchos dejamos años de nuestra vida,
sin arrepentirnos, pero viendo como cada vez más los verdaderos
investigadores y los serios estudiosos son menos, ya no se trata
solo de enfrentar el escepticismo de algunos, lo cual poco debería
importar para quien se halla en este campo, pues cada uno con sus
creencias o falta de ellas, sino de tolerar ocasionalmente a estos
maestros del engaño y el timo, de la autocomplacencia y la
autoalabanza, de la ceguera sobre sí mismos o sobre lo que
dicen y publican para un gran número de personas que, tristemente,
al desconocer toda esta temática piensan que se encuentran
ante verdaderos estudiosos o investigadores, especialmente si ellos
mismos se encargan de crear esta imagen.
Finalmente, no se trata de juzgar a quienes toman estos estudios
de una forma u otra, a quienes se consideren investigadores, conferencistas
de fama internacional, estudiosos o casi eruditos de esta temática,
pero si de manifestar lo lamentable que estos personajes hacen ver
el mundo de lo paranormal, la ufología o las llamadas ciencias
alternativas.
Y quien se sienta
aludido por lo escrito hasta ahora, puede decirlo, no hará
más que confirmar mi certeza en lo dicho. Ojalá alguno
de ellos quisiera escuchar algo más que a sí mismo.
|