© 2001 AlterGuia
Todos los derechos
reservados

LA INVESTIGACION DE LO PARANORMAL:
ENTRE LO MEDIOCRE Y LO VERAZ
 

Aún después de tanto años estudiando la temática de lo paranormal, de la llamada nueva era, religiones, sectas y un sin fin de temas más, es lamentable descubrir cómo surgen, se propagan e incluso adquieren notoriedad lo que podríamos llamar pseudo investigadores, ya sea de lo paranormal, de la ufología o del cualquier otro estudio similar. Nos referimos quienes se autodenominan “investigadores” por tomar unos cuantos libros, leer al respecto y emitir opiniones unas más descabelladas que otras.

 
     


Podría imaginarse tristemente a aquel que pasa veinte años o más leyendo acerca de todo esto, sin mantener una visión objetiva acerca de la información que consume, hasta el punto en que algo ocurre en su mente y comienza a imaginar teorías sobre el medio y la energía usada por quienes tripulan, supuestamente, los llamados Ovnis, o comienzan a verlos en cuanto lugar y situación se presente, especialmente si es de interés mundial, para entonces aprovecharse de la credulidad y el deseo de saber de quienes les leen o escuchan y así elucubrar y desarrollar cuanta teoría alucinatoria pueda ocurrírseles en el momento. Y es que una cosa es considerar los hechos que nos muestran que efectivamente estamos contemplando a diario una serie de fenómenos inexplicables que se manifiestan en formas de luces, por ejemplo, pero otra es asegurar conocer cómo logran trasladarse a través de enrevesadas teorías utilizando para ello palabras cada vez más rebuscadas. Y es que, quizás, mientras más rebuscadas sean las palabras utilizadas, menos nos comprenderán y se habrá logrado el objetivo de confundir al público y quedar como un gran estudioso y, como no, investigador de la ufología o de lo paranormal. No creo que haga falta utilizar un lenguaje artificioso para demostrar erudición alguna, si es que se la posee, en cuyo caso dudo que se empleara semejante terminología, ya que si se fuese tan erudito en una determinada materia seríamos capaces entonces de poner en lenguaje sencillo y abierto lo que se supone que forma parte de la información que deseamos transmitir.

A través de la Web y de boletines electrónicos he podido leer artículos tan descabellados como largos y tediosos de quienes piensan que en tanto más escriben de un mismo tema en un mismo artículo, es porque tanto más saben de ello. Sin embargo, aún cuando a veces es necesario extenderse sobre un tema y hacer amplia la información expuesta, no se trata en aquellos casos de la cantidad sino de la pésima calidad expuesta. Pero adicionalmente podemos leer en esos mismos artículos los horrores gramaticales que cometen al enredarse tanto en el rebuscamiento de palabras rimbombantes que a veces no deja más que lamentarnos de lo triste que es ver a alguien en semejante situación y que no solo no se dé cuenta, sino que se ufane y considere mejor investigador, mejor escritor o mejor estudioso que quienes no utilizan una parrafada de ese tipo.

Es lamentable también verlos en televisión, aduciendo la realidad de fenómenos que aún restan por investigar y defender lo que no tiene defensa, porque se trata de teorías que desfallecen por sí mismas, tanto que ni siquiera hace falta quien les haga antagonismo, porque ellos cumplen ese papel. Los escuchamos en programas de radio creados por ellos mismos hablando y hablando sin parar, tanto como escriben y escriben sin parar, aunque la mayor parte de sus artículos no sean más que un aparente y triste alarde de su cuestionable conocimiento. Es, quizás, una especie de explosión egotista a la que no pueden resistirse y se convierten en protagonistas de su propio show, un showman investigador y, por supuesto, escritor.

Así pues, vemos a muchos estudiosos de estos temas convertidos de un día para otro en investigadores de supuesto prestigio y reconocimiento, muchos veces con el acoto de ser internacionales, lo cual parece ser muy importante para algunos, que sino parece que no vale. Y esto posiblemente a falta de algo más que respalde simplemente su nombre, como puede ser su trabajo o sus investigaciones, de tenerlas, pero que en muchos casos se limitan solo a una, la cual llevan consigo a todas partes a falta de algo más.

He tenido la oportunidad de conocer a verdaderos investigadores, y digo verdaderos porque el carácter de su trabajo y su actitud hacia estas materias lo demuestra. No sé si aparezcan en televisión como sé que aparecen en radio, además de publicar sus artículos en la Web, como lo han hecho en AlterGuía, pero están allí y son veraces. No los veo inventar ni rebuscar palabras para exponer lo que concluyen en sus estudios, muchas veces investigaciones de campo, que cuanta falta hacen. También he visto en una conocida lista de correo de la que son moderadores, y por cierto muy buenos lo cual también hace mucha falta, a dos estudiosos, colaboradores de muchos medios, al igual que de esta Web, que tampoco se enredan en una maraña gramatical para decir lo que consideran necesario en sus artículos o en su programa de radio. Esta es la clase de estudiosos e investigadores que sería ideal que proliferaran.

Creo que quien se sumerge en estos temas, tiene mucho por lo que pasar, no solo en cuanto a separar lo bueno de lo pésimo, en lo relativo a la información, sino en cuanto a lograr mantener una actitud objetiva, para lograr ser el investigador o estudioso imparcial que tanto se necesita en esta área.

Efectivamente los pseudo investigadores abundan, los malos escritores también, y lo peor de todo esto es que sean tan ciegos como para no aceptarlo o que cierren los ojos cuando están frente al espejo, si es que no han roto todos lo que podían reflejar el pésimo y mediocre trabajo que realizan.

En este campo donde muchos dejamos años de nuestra vida, sin arrepentirnos, pero viendo como cada vez más los verdaderos investigadores y los serios estudiosos son menos, ya no se trata solo de enfrentar el escepticismo de algunos, lo cual poco debería importar para quien se halla en este campo, pues cada uno con sus creencias o falta de ellas, sino de tolerar ocasionalmente a estos maestros del engaño y el timo, de la autocomplacencia y la autoalabanza, de la ceguera sobre sí mismos o sobre lo que dicen y publican para un gran número de personas que, tristemente, al desconocer toda esta temática piensan que se encuentran ante verdaderos estudiosos o investigadores, especialmente si ellos mismos se encargan de crear esta imagen.

Finalmente, no se trata de juzgar a quienes toman estos estudios de una forma u otra, a quienes se consideren investigadores, conferencistas de fama internacional, estudiosos o casi eruditos de esta temática, pero si de manifestar lo lamentable que estos personajes hacen ver el mundo de lo paranormal, la ufología o las llamadas ciencias alternativas.

Y quien se sienta aludido por lo escrito hasta ahora, puede decirlo, no hará más que confirmar mi certeza en lo dicho. Ojalá alguno de ellos quisiera escuchar algo más que a sí mismo.

 
     
                 
Ligia Gómez
lg@alterguia.com.ve

Venezuela
VOLVER A PARANORMAL