| Es
cierto que los animales tienen algunos sentidos más desarrollados
que los humanos; los perros tienen 40 veces más células
olfativas, y su rango de sonidos audibles es mucho mayor, además
de poder orientar sus orejas, aunque su vista no le permite identificar
un objeto inmóvil a más de 300 m. si no lo puede oler.
Con los gatos sucede igual, aunque éstos usan más
su sentido del tacto a través de sus bigotes.
Otros animales poseen otros no menos curiosos sentidos, como el
fino oído de los delfines, que puede escuchar el latido del
corazón de una persona para determinar su estado anímico
o para "ver" objetos en tres dimensiones ocultos a su
vista. Su elevada inteligencia además les permite tener un
sonido concreto (como un nombre) para identificar a cada uno de
su especie.
Son muchos los sentidos que poseen los animales, y en especial nuestras
mascotas; sin embargo los que conocemos no pueden explicar ciertos
comportamientos: no es raro que un gato intente descolgar un teléfono
que suena sólo si es su amo el que llama, o que estos posean
un sentido de orientación tan fino que se han dado casos
de felinos que han recorrido 3.500 Km. para encontrar a su amo.
También se conoce el caso de una tortuga que sabía
cuándo su ama le iba a dar de comer sin que ésta pronunciara
una sola palabra, bastaba con que lo pensase. Algunos perros saben
cuándo su amo está en peligro y se ponen tristes o
saben cuándo va a llegar a casa incluso en horas poco habituales.
No es extraño que en la antigüedad se les atribuyeran
poderes mágicos o que se venerara a los gatos en Egipto.
No todos los fenómenos son inexplicables: las sensibles patas
de un gato pueden predecir un terremoto y al oír las palabras
veterinario o vacaciones ya saben lo que le espera y actúan
en consecuencia. Son también muy sensibles a los fenómenos
eléctricos y barométricos, de modo que pueden predecir
en cierta manera el tiempo.
Los científicos no se ponen de acuerdo entorno a los fenómenos
inexplicables, pero los más desinhibidos apuntan a que los
animales pueden detectar campos energéticos invisibles para
nosotros, que hemos perdido esta facultad por el desuso. Lo cierto
es que los amos y sus masconas en general se entienden a la perfección,
y eso es lo que importa. |