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éxito obtenido por la grabación "Las mejores
obras del canto gregoriano", de los monjes benedictinos de
Silos ha permitido un conocimiento masivo de este estilo musical,
característico de la alta Edad Media, aunque continuara cultivándose
ininterrumpidamente durante todo el medioevo y, a partir del Renacimiento,
en los países de tradición católica hasta hace
pocos años (Concilio Vaticano II), juntamente con otros estilos
de música eclesiástica que se habían generado
a partir de él.
Aunque su funcionalidad originaria ha quedado reducida a su práctica
habitual en algunos monasterios y conventos, son numerosos los músicos
y musicólogos laicos que se han acercado a él para
estudiarlo e interpretarlo siguiendo en muchos casos rigurosos criterios
historicistas, que difieren de la interpretación eclesiástica
marcada por los monjes benedictinos de Solesmes, de la que participan
los monjes de Silos, aunque aportando su propio sello estilístico.
El gregoriano que éstos nos ofrecen tendría las siguientes
cracterísticas: flexibilidad del ritmo musical que se inspira
en todo momento en el prosódico, sintaxis musical (incisos,
miembros de frase, frases y períodos) que se corresponde
con la lingüística, consideración de la resonancia
que proporciona el sistema de bóvedas del románico
como elemento esencial de su sonoridad característica, una
concepción estética marcada por una profunda austeridad
que utiliza la música como medio que puede conducirnos a
la interiorización, al equilibrio dinámico de las
fuerzas anímicas, y, en último término, al
vislumbre de la trascendencia. |
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En
la actualidad, muchas de estas características conforman
un esilo musical que ha venido a denominarse "nueva era"
(new age), del que el gregoriano podría representar un
ejemplo atemporal paradigmático.
Steven Halpern, en un capítulo introductorio al libro
de Juan S. Paz, "Guía de la música de la
nueva era", Ediciones Mandala, clarifica acertadamente
las características del timbre, textura,armonía,
melodía y ritmo de este estilo, así como su intencionalidad
estética. Parafrasearemos sus comentarios estableciendo
un paralelismo con el gregoriano.
Timbre. Si la música "nueva era" evita los
instrumentos de sonoridad estridente, mostrando una clara preferencia
por el |
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piano,
arpa, flauta y conjuntos de cuerda, el gregoriano va aún más
allá limitándose a la voz humana emitida con la máxima
pureza tímbrica.
Textura. La reverberación y el eco se utilizan en la música
"nueva era" no con un sentido ornamental sino como integrante
esencial de ella misma, presentando una sonoridad de sugestión
espacial.Como ya indicábamos, el abovedado románico
produce este efecto de un modo natural, sin necesidad de recurrir
a expansiones sonoras electroacústicas.
Armonía. Las superposiciones sonoras de la música "nueva
era" prefieren las consonancias o en todo caso las disonancias
leves. El gregoriano, aunque es puramente melódico, no posee
textura armónica.En su búsqueda de la resonancia nos
ofrece el presentimiento de la simultaneidad sonora que encierra cada
sonido individual: la denominada serie armónica, que nos presenta
en primer lugar un auténtico catálogo de consonancias.
Melodía. El modalismo melódico de la música "nueva
era" se basa fundamentalmente en el sistema modal gregoriano,
evitando la ineluctabilidad melódica del séptimo grado
del sistema bimodal mayor/menor, que conformó la música
de los períodos barroco, clásico y romántico.
La dicotomía que se establece entre esta nota y la tónica
como representantes de la alternancia entre tensión y relajación,
es evitada mediante un séptimo grado considerado como subtónica,
situado a una distancia de tono entero respecto a la tónica,
y no de semitono. Esto proporciona flexibilidad al movimiento melódico
y, al no existir una necesidad perentoria de resolución, permite
generar melodías con un clima emocional homogéneo.
Ritmo. La supresión de la pulsación métrica,
o al menos de su regularidad, busca en ambas músicas la apertura
de un continuum espaciotiempo evocador de una sensación de
eternidad concebida como atemporalidad.
Estética. En ambos casos la música es tanto un fin como
un medio ?sin que se sienta contradicción entre ambos términos?
de influir positivamente en el estado psicosomático tanto del
músico como del oyente. El primero, tanto en su faceta de compositor
como de intérprete, debe generar su música a partir
de un estado interior equilibrado y meditativo, absolutamente alejado
de la ansiedad y el deseo de glorificación personal. El gregoriano,
en este sentido,no puede ser más explícito: es anónimo.
En definitiva, tanto la música "nueva era" como el
gregoriano son pura musicoterapia. |
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Aunque
la mera audición sensorio-emocional del disco de los
monjes de Silos sería altamente válida a un determinado
nivel, me gustaría terminar ofreciedo una pequeña
guía de audición de una de las piezas más
simples contenidas en la grabación: el himno "Ven¡
Creator Sp¡ritus".
Al ser un himno, sigue un sistema de |
| Esquema
1 |
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composición
estrófica de texto versificado, presentando una intencionalidad
laudatoria. Su forma musical es de una gran simplicidad; se trata
de una pieza de variación estrófica que utiliza la misma
música para las diferentes estrofas del texto. Su melodía
se ha generado a partir del modo "tetrardus" o "mixolidio",
que, a excepción de la séptima menor, presenta en la
relación de sus notas con la tónica solamente intervalos
mayores y perfectos, lo que le da un carácter expresivo entusiástico
una clara referencia al Espíritu Santo, al que está
dedicado el himno.
Las estructuras sintácticas del texto y la melodía guardan
una estrecha correspondencia como podemos observar en la musicalización
de la primera estrofa: (Ver esquema 1)
El peso articulatorio del fraseo musical: miembro de frase (I), frase
(I) y período (II), refleja los niveles sintácticos
del texto. En la audición esto determina la duración
de la pausa de silencio ?de menor a mayor? que se guarda antes de
reanudar el canto. Las notas con las que se han musicalizado las sílabas
finales de las unidades sintácticas se han elegido de acuerdo
con el nivel estructural de las mismas. La tónica (I), que
posee un carácter claramente conclusivo, se ha utilizado para
finalizar el período, que aparece dividido en dos frases, terminando
la primera en la dominante (grado V) una nota de carácter suspensivo.
Cada frase se divide a su vez en dos miembros, terminando los primeros
en la nota del grado IV, que podemos considerar como una especie de
subdominante de un carácter suspensivo atenuado. La estructura
está organizada, por consiguiente, de un modo perfectamente
simétrico. |
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