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no
le guste esta música. Tras una serie de investigaciones "in
situ" he comprobado que la violencia no es generada por el Rock
en sí, ya que el Heavy Metal no es más que MÚSICA,
música de calidad aunque, como es normal, hay de todo en este
movimiento.He conocido a un montón de heavies que tenían
animales domésticos en casa y todo ha ido bien, a lo sumo algún
perro que ha ladrado como si estuviera coreando una canción
o sintiera vergüenza, sobre todo si su dueño estaba haciendo
el pelele durante la escucha de su tema favorito.
Es posible que las plantas prefieran a Mozart o a Mecano y que huyan
despavoridas de sus tiestos respectivos cuando suenan temas truculentos
(pero maravillosos) de los Ángeles del Infierno o Iron Maiden.
Sin embargo, que le digan a mi madre qué aspecto tenían
las numerosas plantas que había en la salita de casa, una sala
que era el refugio, ora mío, ora de mi hermano, donde poníamos
música Heavy a un volumen que hacía poner de muy mal
humor a nuestra vecina Soledad. Aquellas plantas no se alejaban de
los altavoces; aquellas flores no se marchitaron; aquellas plantas
no perdieron ni su color ni su brillo; aquellas flores estaban tan
hermosas como el primer día que entraron en aquel lugar (o
más). Quizá les molestaba el ruido (?) del Heavy pero
si hubiera sido así lo tendrían que haber expresado
claramente y a buen seguro que mi madre nos hubiera llamado la atención
y, por aquellos años, habría tenido una excusa para
bajar un poquitín el volumen de la cadena.
¿Es el Rock peligroso? ¿Incita a la violencia? ¿Es
aconsejable su escucha o sería mejor educar a los infantes
en otros ambientes?. Es posible que muchos continúen insistiendo
en los riesgos que conlleva escuchar Heavy Metal pero mi hija de dos
añitos sonríe cuando pongo determinadas canciones de
Tierra Santa, mueve la cabeza y da saltitos, pienso que ese momento
de felicidad que siente merece la pena, para ella y para su padre.
Hace no mucho tiempo estuvo a punto de suceder una muerte que los
"Nuevos Inquisidores" podrían haber usado para culpar
una vez más al Rock Duro de su mala influencia. Un chico de
26 años estuvo a punto de ser arrollado por un camión
en Iurreta (Vizcaya, España) porque el joven conducía
su bicicleta con el casco puesto y no escuchaba el tráfico.
Sólo unos centímetros le salvaron del fatal desenlace.
Ahora bien, si Arturo hubiera hallado la muerte se habría encontrado
su cadáver con los auriculares puestos en las orejas a un volumen
ensordecedor y escuchando a la banda Grave Digger.
Los críticos tendrían otra cabeza de turco, un elemento
más que demuestra el riesgo de este tipo de música.
Nada más falso. Una persona sensata (y cualquier Heavy con
los pies en el suelo puede decirlo) nunca debería ir en bicicleta
escuchando música (ya sea Rock, clásica o a José
María García) ya que hacerlo es una imprudencia tal
que la muerte puede estar al acecho por culpa de nosotros mismos y
no de la música en sí. Sin embargo es más fácil
culpar al Heavy Metal de nuestros propios errores.
Más de un amante del Rock se ha pegado un tiro, se ha ahorcado
o lanzado desde un puente para encontrar la muerte que andaba buscando.
Curiosamente, si en el momento de la muerte se les encuentra con un
tatuaje de Black Sabbat o una camiseta de Sepultura... pronto comenzarán
los rumores y la leyenda negra, una vez más, sobrecogerá
el ambiente de este género musical para condenarlo por sus
riesgos. ¿Acaso es la música la que obliga a estos jóvenes
a cometer semejante estupidez?. Si antes de responder este interrogante
indagáramos un poquito sobre la vida de los suicidas tal vez
lo que descubramos nos ayude a guardar silencio e impedir que cometamos
una barbaridad.
En algunos casos en los que jóvenes se han suicidado se ha
descubierto que momentos antes habían discutido con su pareja,
padres, etc., o bien estaban en paro y no aguantaban más...
culpar a la música Heavy de estos actos es cuanto menos descabellado.
Debe quedar claro para el lector. El Heavy Metal no es peligroso;
no es un estilo de Rock violento y partidario de las alabanzas a Satanás,
el Heavy Metal es, al igual que la Clásica, una maravillosa
música que puede gustarte o no, pero es música al fin
y al cabo, la comprendas o la odies. Y quienes hacen esa música
son heavies con un talento extraordinario. Algunas personas pintan
maravillosamente; otros juegan al fútbol o actúan asombrosamente.
Hay humanos que hacen virgerías con una guitarra eléctrica,
un bajo, una batería o sus cuerdas vocales. Los músicos
de Heavy Metal SON personas, personas como tú y como yo. Con
sus defectos y sus virtudes. Personas con sus convicciones, con sus
creencias, sus sueños, miedos, fobias y anhelos. Personas con
sus propios problemas, personas con sus gratos momentos que expresan
lo que se mueve en su interior a través de sus composiciones.
Como personas que son las hay buenas, maravillosas, bondadosas y,
claro, también perversas, malignas y crueles pero son así
porque son humanos y no por hacer Heavy Metal.
Esta música influye, como todo en esta vida. A algunos para
bien y a otros para mal. Es inevitable. El riesgo no está precisamente
en esos diablos que se suben al escenario para congratular a sus seguidores
(que para algo han pagado la entrada) sino en los chicos que están
precisamente debajo, ese ejército de personas que acude a los
conciertos. Y digo que el riesgo está ahí no porque
la música los vuelva tontos, violentos o practicantes del Satanismo,
sino porque son, como los músicos, PERSONAS, y como personas
los hay inteligentes, equilibrados, pacíficos, pero también
sujetos con problemas mentales o violentos. Los músicos no
pueden impedir determinados desenlaces porque no pueden prever (no
son brujos... al menos no todos son dioses como Kai Hansen) las reacciones
de miles de seguidores. Lo más normal (y habitual) es que no
ocurra nada pero... en ocasiones ocurre y es entonces cuando los "Nuevos
Inquisidores" salen de entre las sombras y recitan las canciones
de siempre.
Existen datos oscuros y algunas muertes que podrían haber sido
perpetradas desde los altares de los conciertos o desde un simple
CD. Existen casos muy tenebrosos donde Satán asoma la nariz
sarcásticamente pero como son casos concretos y extensos...
prefiero dejarlos para otra ocasión esperando haber abierto
los ojos al lector y que haya aprendido que la mayoría de las
bandas heavies (y de la gente que escucha este tipo de música)
es tan normal como tú, tan normal como tú, tan normal
como tú... (y si eres una de esas personas raras que hay en
la vida... piensa que algunos heavies podrían ser tan raros
como tú... o más).
En definitiva, el tema es extenso y en otro momento aludiremos a él.
Por el momento te invito a que te introduzcas en el mundillo Heavy.
Para hacerlo no tienes que consumir drogas, fumar porros o beber alcohol,
eres libre de hacerlo o no pero no es una regla, no es una norma.
Simplemente es un tópico sin fundamento. Eso sí, te
aconsejo que si vas a criticar el Rock Duro, el Heavy Metal, tengas
datos que avalen tus argumentos o te las verás con el autor
de este escrito, un investigador de los Fenómenos Paranormales
amante del Heavy Metal, para bien... o para mal.
José
Manuel Durán Martínez
SEIP Vizcaya
España
Colaboración Artículo
aparecido por primera vez en el Boletín "Mundos Paralelos"
del Grupo Fenix.
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