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Desde
mediados de la década de los noventa ha venido resurgiendo
el movimiento de la nueva era, iniciado en los 80’s para llenar
un vacío espiritual dejado por épocas anteriores. En
ese entonces se hablaba de la metafísica, de Conny
Méndez y de sus vidas pasadas, de mejores maneras
de alimentarse, aromaterapia, aceites para masajes: terapias y más
terapias.
La música formó parte importante de esta movida,. De
hecho, existe y se maneja el término musical New Age (Nueva
Era).
Nombres como Vangelis , Mike Oldfield, Jon Anderson
( voz de la conocida banda de rock sinfónico “YES”),
Kitaro, Tangerine Dream, etc; fueron precursores
de éste género. Las melodías creadas por estos
excelentes músicos se utilizaban para practicar meditación,
relajarse o para tener algo de música de fondo a la hora de
alguna reunión tranquila en casa. Ahora, en este resurgir de
estos nombres y su trabajo se ven intervenidos por las manos de un
DJ, y vaya que también los hay muy buenos. El término
Nueva Era parece haber quedado pequeño para abarcar toda la
información que ahora se maneja, por lo menos musicalmente,
así que también se redefinió esta expresión
y se le dieron nuevas categorizaciones como chill out, down tempo,
jazz house, chill house, trance, deep trance, world music… Un
sin número de palabras que definen lo que en una época
no muy remota se le llamaba simplemente Nueva Era.
En Europa se nota la apertura de una especie de bares- cafés
conceptuales donde se consume comida ligera, cócteles delicadamente
preparados, cafés aromáticos, etc.; ubicados en locaciones
espectaculares, generalmente muy tranquilas y donde la música
es un acompañante perfecto. Sutiles mezclas donde los disck
jockeys fusionan elementos electrónicos con música del
mundo, jazz, nueva era, funk y soul. Se crean atmósferas muy
agradables, que hacen que la clientela se sienta bien y se pregunte
¿qué música es esa? Esta inquietud llevo a estos
dj’s a grabar y plasmar en discos sus sesiones para que fueran
distribuidas por el mundo entero.
Como precursores de este movimiento de nueva-nueva era, está
la gente de Café del Mar, ubicado en Ibiza y que abriera sus
puertas en 1980; también está José Padilla, el
pincha discos residente quien en 1994 grabara sus primeras sesiones
en discos bajo el nombre de Café del Mar by José Padilla.
Esta propuesta abrió el camino para aquellos que quisieran
explorar estas texturas…
En París, este fenómeno se detona a finales de los 90,
pero con nuevos conceptos, tal vez un poco más esotéricos
y enfocados hacia el Oriente; en las manos de Claude Challe
, importante personaje ligado a la moda parisina desde los 60’s,
siendo éste quien abriera la primera peluquería unisex
dance en París a la edad de 19 años, por lo que fue
apodado “the man with the golden scissors” ( el hombre
con las tijeras doradas), y donde comenzara su trabajo como DJ, inicio
que no duro mucho ya que Challe decide irse, en una suerte de exilio
hippie, por sitios como Nepal y la India. Luego de empaparse musicalmente
en estas culturas, retornó a la capital francesa e inició
a su carrera en el mundo de la noche. En los ochenta, abriría
un club llamado “la prive”, donde se daban cita personajes
del jet set internacional y artistas de reconocida trayectoria; luego
inauguraría “ le centre ville” donde la gente disfrutaba
del gusto de Challe, que parecía no tener limites, las decoraciones,
la comida y la música simplemente exquisitas.
Pero el mundo sólo llega a conocerlo (musicalmente) hasta la
apertura de su Buddha Bar, bar restaurante donde alternan la comida
asiática con cócteles exóticos. Claude Challe
decide encargarse de la ambientación musical y se presenta
como un gran dj mezclando música del mundo (donde se pueden
apreciar sus raíces e influencias) con música electrónica.
En el año 2000 se edita el primero de una saga de álbumes
que llevaría el nombre de Buddha bar.
En presentaciones de muy buen gusto en empaque ecológico y
una portada que exhibe al mismo buda del local parisino, cada una
de estps trabajos consta de dos discos de mezclas sutiles y envolventes,
casi sedantes para relajar a cualquier mortal. De esta colección
van ya cinco volúmenes, de los cuales dos de estos fueron realizados
por Claude Challe; Buddha bar I y Buddha Bar II, pero éste
no se quedó allí y formalizó un sello disquero
llamado Chall’o Music, donde ahora edita todo lo que tiene que
ver con Buddha Bar, y por supuesto, sus grabaciones por fuera del
local. Se puede decir que este personaje de la moda parisina es el
dj mas prolífero de la nueva-Nueva Era y quien más ha
aportado a esta movida. En su discografía encontramos: Buddha
Bar I, II, Nirvana Lounge (donde comparte con Ravin, quien fuera el
dj residente después de Challe) Nirvana Lounge II, Sun, Out
of Phase, karmix I y II, etc. Hace poco editó su último
trabajo : “Claude Challe et friends, Je Nous Aime”, también
con dos discos. En esta entrega Challe se reúne con varios
amigos, músicos de gran trayectoria, Lauren Levesque en el
piano, Nicholas Dautricourt en el chelo, Christoph Morin en el violín,
Alban Satour quien trabajara con Phillippe Saisse en alguna oportunidad,
en la guitarra; Elsa Benabdallah, quien acompañara a Rachid
Taha, en el violín; Cristiani Rochat y el mismo Claude Challe
en las voces. Esto es en el disco uno, porque en el dos al mejor estilo
de los productores e ingenieros jamaiquinos de principios de la industria
del reggae están las versiones remezcladas de cada uno de estos
temas: 20 canciones, 10 en el disco uno, que el mismo llamara originales
y en el dos 10 que llamo remixes (remezcladas). Una excelente entrega,
para mí uno de los mejores de su discografía con más
de 140 minutos de música sin pérdida, altamente recomendable
para todos lo que estén en esa búsqueda de algo diferente.
(*): Disponible en las tiendas Esperanto: CC Viscaya, CC San Ignacio
y Trasnocho Cultural. |
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