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De
origen árabe, "talismán" se traduce "tilisman"
o "tilsman" que significa "imagen sagrada". Según
otros eruditos estudiosos de lo oculto, la palabra talismán es de
origen griego, se traduce "thelm" que significa "voluntad",
y en algunos textos herméticos, "thelesma" equivale a "fuerza
astral", por tanto, es definitivamente de raíces helénicas.
Considerados virtualmente análogos pero no iguales, vale la pena
clasificar las diferencias que separan entre sí los amuletos y los
talismanes, puesto que cada uno representa un aspecto diferente dentro del
concepto esotérico. Según científicos de naturaleza
positiva, el talismán es una imagen, una piedra o una medalla preferiblemente
de forma circular que lleva grabado el planeta del signo que le corresponde.
Preparado bajo influjos celestes positivos, el sigilo sirve para compensar
la negatividad astrológica y aportar beneficios a quien lo lleva
por el poder espiritual del planeta mismo.
A partir del Medievo, magos, astrólogos, ocultistas y estudiosos
dieron gran importancia a esta ciencia, hasta el punto de incluir en ella
también los amuletos como escudo protector de la vida del hombre.
Un mago conocedor de las ciencias ocultas podía convertir un objeto
cualquiera en un verdadero talismán o un amuleto en un talismán,
si éste gozaba de unos rigurosos requisitos. Se representaban por
figuras simbólicas rodeadas de jeroglíficos, sellos esotéricos,
palabras mágicas y sellos cabalísticos, escritos en árabe,
hebreo, griego o latino. La preparación de talismanes en pergamino
o papel vegetal, siempre grabados con el planeta dignatario, el número
esotérico dibujado y sellado con tintas del mismo color del planeta,
fueron de buen auspicio para aquellos que creían en las ayudas de
los Astros.
Riccardo Plank, el médico empírico del siglo XX, escribió
sobre los talismanes diciendo que son "el escapulario" en donde
se depositan la oración, el alma, la fe, la voluntad y el deseo del
éxito. De manera que estando encerradas todas en un objeto bendito
y magnetizado, de una energía misteriosa pero existente, no aportaban
más que la fe en el hombre por un camino de buenas venturas. Siguiendo
este criterio, para mí el conocimiento es el creer en lo que se hace.
La fuerza es la base fundamental para llegar al éxito.
Desde hace miles de años amuletos y talismanes han marchado como
hermanos gemelos (como ya dije) sin saber quien fue el primero en nacer.
Siendo lógicos, no me quedan dudas, en primer lugar fue el amuleto.
El hombre primitivo, el primero que vio la luz del sol, no sabia leer ni
escribir ni tampoco conocer las antiguas escrituras, interpretar los jeroglíficos
o recitar los Salmos. Por ese motivo, debió dirigir a Dios o a los
dioses oraciones propias, lamentos, cantos, llantos e invocaciones de su
invención para que las entidades del cielo le mantuviesen con buena
salud durante la vida cotidiana. El amuleto entonces (como escribí
en mis artículos precedentes) representa el resguardo homeopático
del hombre, es decir, el símil cuida su símil, y es de naturaleza
negativa. Llamado también el "encantamiento pasivo", que
es designado para proteger contra el mal. Debe tener el color del planeta
dominante, puede ser de metal, de piedra o marfil. Cada cual puede recitar
la oración que prefiera, como por ejemplo el "Padre Nuestro".
Todas estas autodefensas nacieron de la inteligencia humana.
El talismán, de naturaleza positiva, debe llevar grabados los nombres
del poder, lucir el signo del planeta y color correctos, debe ser preparado
en el momento planetario favorable y se debe usar para ello una aguja nueva.
Será bendito a la hora planetaria exacta, ritualizado por las oraciones
y Salmos correspondientes y usando palabras de poderosas cualidades magnéticas
que atraen cada vez más la buena suerte. El talismán es un
reforzador espiritual que actúa en favor de la psique. Perseverancia,
estudios y esfuerzos hicieron avanzar rápidamente el uso de los talismanes,
que se extendió en todas las clases sociales, desde Catarina dé
Medici al más humilde campesino.
Está claro, la fe en las emanaciones energéticas del poseedor
de un sigilo valen más que una mina de oro. El poder de un talismán
es la autogestión activa de la mente, el alimento necesario para
estimular la acción. Los rituales son los elementos básicos
dirigidos a Dios para obtener la protección divina.
Conclusión
No existe mente incapaz de dominar cuando se sabe cómo hacer. Ningún
objeto debe ser llevado puesto si no se ama.
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