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Los inciensos
 
Se utilizan desde tiempos inmemoriales en actos rituales y ceremonias religiosas. La fuerza de los inciensos proviene de las vibraciones de las fragancias que emanan.
La fragancia de muchos cambia totalmente al quemarlos. A través de la experiencia aprenderá a diferenciarlos, es cuestión de tener un buen olfato y conocer un poco más sobre ellos.
Cuando el hombre aprendió a utilizar el fuego descubrió que determinadas cortezas, resinas, hojas, raíces y flores desprendían olores intensos cuando se quemaban. A consecuencia de esto se extendieron los rituales específicos para la fabricación del incienso destinado al uso ceremonial.
Actualmente, se considera al incienso un elemento auxiliar sagrado y casi imprescindible en la mayoría de los rituales. Los egipcios piensan que algunos inciensos tienen un gran valor, por lo que solo es permitido quemarlos en los templos. En el Tíbet se hacen ofrendas diarias con este elemento a los dioses, además de utilizarse en todos los rituales de iniciación.
Los griegos lo conocieron desde los tiempos homéricos. Sobre todo desempeñaron un papel importante los inciensos de madera de árboles de cedro y el ciprés. El olíbano y otras maderas importadas por comerciantes árabes eran obsequios muy preciados y valiosos.
En la antigua Roma, el incienso no faltaba en ningún ritual religioso. Originalmente se quemaban hierbas y maderas, así como tallos de olivo y laurel; más tarde comenzaron a utilizarse diferentes especies de gomas y resinas.
La quema de incienso enriquece la estética del ritual de "Magia Blanca": con el incensario pueden ejecutarse diferentes movimientos de vaivén que permiten que el humo produzca bellos efectos. El propio puede ser una pequeña obra de arte, según algunos expertos en el tema.
Para preparar el incienso se precisa un mortero (molcajete). Las hierbas se machacan finamente y se mezclan entre sí. La repetición de los movimientos de la molienda, realizados en silencio, intensifican la concentración y las fuerzas actúan en el ritual.
El incienso preparado se conserva bien cerrado en recipientes opacos de vidrio o cerámica. Antes de iniciar un ritual se ha de limpiar el lugar con un incienso purificador.

Fanny Lilyana Merchán

flmerchan@vistazo.com
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