EL NUEVO CODIGO SECRETO DE LA BIBLIA
         
Ciertamente que el primer libro de Michael Drosnin llamó la atención de muchos estudiosos de lo paranormal, entre otras personas ajenas a estos temas, ya que parecía que nos presentaba un sistema que revolucionaría tanto las creencias religiosas como algunas certezas científicas.

Sin entrar en la polémica, que no corresponde a este artículo en esta sección, acerca de lo falso o cierto del código de la Biblia, nos llama la atención el segundo tomo, no tanto por las ya conocidas revelaciones de Drosnin acerca de lo que podemos encontrar utilizando un software y el texto bíblico, sino por el contenido del mismo y el cambio operado en la narrativa de este autor, así como el enfoque dado a sus nuevos y no tan nuevos descubrimientos.

Estamos acostumbrados a que cualquier escritor, cuando tiene un éxito de librerías, comience una secuela tras otra de lo mismo y a mayor número de segundas, terceras o cuartas partes mayor es el disparate. Todas estas secuelas no hacen más que repetir lo que sus autores introdujeron en su primer libro, con ligeras variaciones, según el caso. Y aunque a más de uno no le gusta que se comente el negocio que con los temas de autoayuda, paranormal y nueva era se hacen, igual comentamos lo que, en opinión propia, nos parece que raya más en el deseo de obtener ganancias monetarias que en el de informar o de otorgar información útil.

Ya al comenzar a leer este ejemplar cuyo tema principal vuelve a ser el código secreto de la Biblia, aunque nuevo según el título, me sorprendió el tono apocalíptico y catastrofista de Drosnin, repitiendo constantemente a través de cada página la advertencia que, según sus descubrimientos, señala el fin del mundo para una determinada fecha, muy específica, cual mensajero apocalíptico la Edad Media o líder sectario del pasado siglo que tantas veces asustaron a sus seguidores dando años, y a veces día y mes, del final de este mundo como, por ejemplo 1874, 1983, 1992 y otras tantas. Y es que el año en que el mundo finalmente acabará sus días es el 2006 (no, no era sorpresa para el final, lo dice incluso la contraportada).

La nueva narrativa de Drosnin intenta ser la de un Stephen King, solo que sin su talento. Quizás si, como periodista que es, se hubiese limitado a narrar objetivamente los hechos que vivió y su personal interpretación de los mismos, no resultaría tan chocante. Pero es que el constante intento del autor por mantener en vilo al lector, no tiene ningún resultado, sencillamente no lo logra, porque no puede o porque no tiene material para hacerlo. Quizás, una de las razones sea que gran parte del libro, es una repetición del primero. Son pocos los nuevos descubrimientos aportados por los estudios que haya podido realizar Drosnin en 4 años, exceptuando el haber ubicado en la Biblia los hechos más dramáticos de la historia reciente, como los atentados a las Torres gemelas de Nueva York, que no podían faltar, el ahora archifamoso Bin Laden y otras más.

Pero otro de los temas que más llena las páginas del libro son las revelaciones acerca de Eliyahu Rips, quien descubriera el código como lo indica el primer libro. Aparentemente, tras una serie de transmutaciones del nombre de este científico, Drosnin parece convertirse en uno de aquellos autores de las profecías de la gran pirámide que tras mil vueltas y cálculos sin sentido, o con el suficiente sentido como para que resulten en lo que ellos quieren, logra develar que rips escrito al revés (comienzan la vueltas) significa zafiro, pero solo si se escribe en hebreo. Esto viene a tener su importancia para el código, sus intérpretes y Drosnin, ya que según él mismo nos cuenta, la Biblia fue escrita sobre piedras de zafiro. Además, de nuevo según el autor, quien descubriera el código de la Biblia era nombrado por este texto justo en ellugar donde se relata la visita de Dios al Monte Sinaí. Con lo cual Rips, solo porque su nombre escrito en hebreo y al leerlo al revés y al ubicarlo en un determinado pasaje bíblico y asumiendo que la Biblia fue escrita en “piedra de zafiro", pasa a ser un elegido de Dios. En cuanto a Drosnin…mejor ni pensar que descubrió ser.

No lamentamos solo la recurrente alusión a su primer libro, ya que página tras página regresa a sus anteriores descubrimientos y a cómo los realizó, lo cual da para gastar más tinta y engordar el libro que, de otra forma, quedaría en poco, sino también esa tonada escatológica constate, ese intento fallido para impactar a algunos lectores, pero que seguramente logrará efectos sobre otros, en relación al fin del mundo. Una y otra vez Drosnin nos enfatiza el final de nuestro mundo con diversas frases como:

“…ya había comenzado la búsqueda de otro mensaje sellado en la antigüedad, el mensaje oculto necesario para sobrevivir al Armagedón.”

“…Israel solo disponía de cinco años para encontrar una salida hacia la supervivencia.”

“El código de la Biblia nos predice que todos moriremos en el año 2006.”

Y así sucesivamente a lo largo de todo el libro. El resto está dedicado, como señalé más arriba, a sus anteriores descubrimientos, los actuales, como el 11 de septiembre, el fin del mundo y sus entrevistas con cuanto líder de importancia exista en la actualidad para tratar de convencerles de que Rips es un elegido, el código bíblico es real y él es el nuevo profeta de la era informática que carga con el peso de saber y tener la certeza absoluta, de la fecha en que el mundo terminará. Por supuesto que, a diferencia de anteriores profetas que tenían mayor coraje para dar fechas exactas sin guardarse las espaldas, Drosnin si lo hace al decirnos una y otra vez (bastantes de hecho) que podemos evitarlo, que el final puede ser alterado y el mundo no sucumbirá en el 2006. De modo tal que si en ese año estamos aquí cada uno en su PC, leyendo qué hay de nuevo en AlterGuía, que profetizo que seguirá existiendo (y no lo dice la Biblia, es simple cálculo de probabilidades), entonces será que Drosnin, gracias a sus advertencias, logró que los líderes mundiales tomaran conciencia y evitarán el fin del mundo. Si desaparecemos todos, pues tampoco pasa nada, que no habrá quien para decir que tenía razón.

A la final, para qué preocuparnos si vendrá o no el fin del mundo en el 2006. Que si no es así ya lo veremos y esperaremos el 2007. Y si lo es, pues llegará como puede ocurrir en cualquier otra fecha, que dudo mucho que este tipo de profecías catastrofistas se cumpla, y para ello basta con dar una ojeada a la historia de las profecías que anunciaron el fin del mundo en distintos siglos y en distintas décadas. Esto último lo digo porque muchas personas impresionables han escrito a AlterGuía, asustadas por la posibilidad de que Drosnin esté en lo cierto, quizás porque la herramienta que utiliza, el computador, nos da la impresión de que no puede equivocarse. Quizás los cálculos que den matemáticamente lo que Drosnin o cualquier otro busque no se equivoque, pero quien si puede equivocarse es quien encuentra lo que previamente decidió encontrar y quien interpreta, ya sea al derecho o al revés, lo que ha encontrado. Baste esto para decir que no estamos de acuerdo con profecías de fines de mundo ni con elegidos de Dios que nos revelarán “la verdad”.

Para quienes gustaron del primer libro, posiblemente tengan una decepción con el segundo, para quien no leyó el primero hallará en este lo mismo que nos llamara la atención del primero, pero con la salvedad del tono apocalíptico que ya comentamos y que, por cierto, lamentamos se haya apoderado de este tema. Más leña para el fuego de los críticos de Drosnin y, esta vez, quizás muy merecido.

Título: El Nuevo Código Secreto de la Biblia (Bible Code 2. The Countdown)
Autor: Michael Drosnin
311 Págs.
Primera Edición 2003
Editorial Planeta Colombiana S.A.

 
Portada
 
         
 
Michael Drosnin
 
         
   
Eliyahu Rips
   
         
Ligia Gómez
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Venezuela
 





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