No se trata de una extensa exposición de la doctrina
sino de cómo el budismo es parte de la cotidianidad,
del cómo podemos encontrarlo en cada comportamiento
o acción, en nuestras palabras y pensamientos en la
medida en que nos hacemos conscientes de ello.
De una forma sencilla y sin recurrir más que lo estrictamente
necesario a términos budistas para designar conceptos,
lo cual evita a quien por primera vez se adentra en estas
filosofías orientales el sentirse desorientado, nos
muestra cada uno de los ocho pasos que Buda enseñó
para recorrer el sendero, o parte de él, de la llamada
iluminación. Tanto para quien solo desee conocer un
poco más de esta filosofía como para quien desee
buscar un acercamiento que le permita integrar en sus vidas
mucho de lo beneficioso que posee, este libro será
una buena guía que en ningún momento se tornará
monótono ni pesado.
El Lama Surya Das, nos da una primera visión introductoria
de lo que es el budismo desde una perspectiva más práctica
que abstracta, para luego adentrarnos en pocas palabras en
las nobles cuatro verdades y de allí hacer una extensa
exposición del sendero óctuple: la recta visión,
la recta intención, la recta palabra, la recta acción,
el recto vivir, el recto esfuerzo, la recta atención
y la recta concentración, sin olvidar cuán alejados
nos encontramos del pensamiento oriental, que tanto difiere
del nuestro y, por lo tanto, sin dejar de lado que no es fácil
adaptarse a esta nueva forma de vernos a nosotros mismos y
a nuestro comportamiento, pero tampoco dejándonos con
la sensación de que no es posible comprender estas
enseñanzas y ponerlas en práctica.
Adicionalmente nos enseña algunas meditaciones sencillas
que podemos realizar sin complicados preparamientos o instrucciones
complejas para la práctica diaria, sin perder el objetivo
del libro en ningún momento, sino más bien como
complemento adecuado a cada capítulo y a cada enseñanza.
Finalmente es de reconocer, el esfuerzo del autor en dar
una visión contemporánea del budismo que, a
diferencia de muchas otras filosofías y doctrinas,
puede corresponderse con los tiempos actuales y ser de una
gran ayuda para quien se encamina por el sendero de la automejoría
o por el de la espiritualidad.
Como nos dice el propio autor en el epílogo: “Somos
místicos modernos que vivimos en monasterios sin muros.
El planeta entero es nuestro cielo en la Tierra. En lugar
de ser dependientes y siervos de alguien, hemos de ser nuestros
propios líderes y profetas. Hemos de hacernos cargo
de nuestra propia dirección y ver por nosotros mismos.
Hemos de recoger nuestros cojines (de meditación) y
caminar.”