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La Imagen Esotérica de la Moda
Las bellas féminas de décadas anteriores dejaron sus huellas en las pasarelas mientras las mujeres luchaban por ideales políticos y las estelas de la igual subliminalmente estuvieron presente en el uso del pantalón. Era el eco de una sociedad que cambiaba a pasos agigantados. Exhibiéndose sin prejuicio, apoyada en las tendencias de la moda.

Hoy sigue siendo la "fashion" ese portal transmisor de ideas que pretende influenciar nuestro futuro, aunque algunos piensen todavía que sobre las pasarelas sólo se pretende crear arte. El relevo de nuestros días fue tomado por modelos semi-etéreas. Rostros aniñados y fragilidad suma, que más que mujeres de nuestra especie nos recuerdan las reminiscencias naturales de un mundo mágico, donde habitan las elementales almas de la luz...las hadas.

Unas jóvenes ambiguas, semisalvajes y exentas del pudor que muestra la exaltación de la misma belleza del ser. Y junto a ellas la manifestación de un conjunto de ideas New Age, religiosas (tendencias filosóficas), humanistas, mágicas...que son las concebidas en las mismas mentes que diseñan nuestra sociedad.

Una gran y variopinta, digamos cariñosamente, tribu ecléctica, engloba a los pensativos del "marketing" y la publicidad. A los diseñadores de ropa y artículos de complemento, perfumistas, estilistas, peluqueros, maquilladores...que no quieren sólo embellecer nuestro planeta, a veces pretenden hacerlo como un cosmos de poderes mágicos.

Muchas personas al leer estas líneas pensarán que tal vez en ellas sólo hay un intento más de buscar un tema en un lugar donde no hay base. Tal vez si nos acompañan por unos instantes con su lectura y abren su mente a la observación, en este caso a la imaginativa, verán que hay muchas cosas que la moda nos transmite, entre ellas misterios. Sensaciones, alteraciones de los conceptos, cambios de nuestras percepciones y sobre todo, existe la posibilidad de que detrás de los que dan las caras, hermosas casi siempre, y de los que tañen su firma creativa, puede existir un poder oculto. Una mano sutil que pretende introducir cambios en una sociedad que vive como le muestran los cánones. Y le diseñan los patrones de su tiempo y época...

Un mundo extraño lleno de creatividad osada - los creadores de la moda: un grupo de indudable talento, cada cual en sus posibilidades. Los que triunfan en este mundo, adquiriendo una fama ocasional, alargan su valor al infinito y su nombre se subraya en importancia económica. No son los mejores todos los famosos y no todos los famosos son los mejores. Al igual que los cargos políticos es la elección pública quienes les terminan valorando. Pero no se trata de una concurrencia de andar por casa el que decide, sino el que domina la prensa y el "marketing". Equivocadamente, la "fashion" no debe entenderse en la actualidad como un culto al cuerpo, sino al dinero y a la fama.

De todas formas nunca es sabio generalizar. Pero lo cierto es que detrás de este mundillo de farándula y fantasía se esconde seres muy curiosos, atrevidos y en ocasiones rebeldes. Tres cosas que son la clave de la puerta que se abre al éxito. Personas que intentan cambiar el mundo llamando la atención. Suelen introducir ideas provocativas. Cuando el valor de uno se ha demostrado y es necesario ahondar más, una buena religión afrocaribeña, dejándose ver como inspiradora detrás de un desfile da categoría de "especial y osado a su inspirador".

Si en los medios divulgativos en los que se difunde su obra se difuminan poderes ocultos de los creadores pasan a la idea publicitaria de que el poseedor de aquella prenda u objeto no sólo poseerá una obra de arte sino que ésta tendrá la fuerza esotérica de su origen, el firmante. En la mayoría de casos pensaremos que nos enfrentamos ante un grupo de chalados que sólo buscan sobresalir entre los miles de talentos sueltos que discurren entre nuestras ciudades, pero ciertamente muchos de los que afirman tener poderes o facultades, vivir experiencias místicas, tener contacto con los extraterrestres, haber nacido con el don de la profecía...suelen creérselo, es más no somos nadie para dudarlo. Al fin de cuenta no son más que otra serie de testimonios que apuestan porque los temas de lo inexplicable están a la cabeza de todas las modas. Ellos ante todo son grandes observadores de nuestra sociedad, son unos grandes psicólogos que estudian a su clientela elitista.

Rupert se llama a sí mismo santero. Rappel dejó la moda por sus facultades posiblemente adivinatorias y a todas luces rentables. Octavio Aceves, uno de los más famosos futurólogos de nuestra nación, sobre todo por su clientela, en su día desfiló en las pasarelas de moda más importantes. El vasco Paco Rabanne creía tanto en las profecías de Nostradamus que el pasado gran eclipse pensó, mejor dicho soñó que el mundo acabaría y así lo notificó al mundo. A todos ellos, unos mas simpáticos y otros más serios, no les juzgamos hoy, simplemente los utilizamos como botón de muestra que nos deja ver lo muy enlazado que está el terreno de la moda con los miedos humanos y las cuestiones existenciales (más allá, origen humano y fin, etc.) y que no se cortan a la hora de utilizar herramientas para alcanzar respuestas vinculándose a lo místico, filosófico y mágico de nuestros conocimientos. Personas que por su atrevimiento y ganas de probar cambios, así como su posición que les facilita dedicarse a ello, pueden practicar desde dentro técnicas de los enigmas del ser, de la mente o convertirse en propios portadores de la voz de algún dios.

Modelos: la cara de los secretos

Mujeres que no buscan crecer, sino la eterna juventud despuntando hacia una mujer que desarrolla sin jamás llegar a representarla totalmente. Delgadas, livianas, que no caminan con paso firme por las pasarelas sino que flotan sobre ellas. Rostros hermosos pero inexpresivos, como si su realidad coincidiera con la nuestra pero no se superpusiera nunca. Así han creado a la modelo actual. Ayudada por el estilo natural, por supuesto, pero con la voluntad interminable del dominio sobre su cuerpo. Viven sometidas al autocontrol emocional y físico. Envidia de las mujeres que las observamos como ideales imposibles de lo que quisiéramos ser. No porque nos guste, sino porque nos han hecho creer con tanto concepto publicitario que esa es la verdadera naturaleza de la belleza. Por un lado las envidiamos y odiamos por otro. Somos sus eternas enamoradas. Sabemos que son las hadas de los sueños infantiles de los hombres. Los niños que hay en ellos despiertan sus instintos de protección y ternura ante este ideal de mujer frágil y soñada. Es la figura de la ninfa que nos dibujaron en nuestros cuentos. La esencia de la inocencia de la niñez. Y a la vez son la seducción de aquellas primeras formas femeninas que poblaron los sueños de los chicos. Es el retrato de esa compañera de colegio, la vecina, el amor platónico de aquel verano. La fantasía anclada en un tiempo que no cambia.
Cambiaran las modelos, pero no los sueños. Por eso es una profesión tan fugaz, pero tan intensa. Y sin embargo, cuanta valentía, rebeldía y dominio de sí mismas para subirse a unas escalinatas y mostrarse como diosas ante un mundo que las juzgara al detalle. Un juicio enfermizo, en el que todos provocamos éxitos y desdichas.

Veinticuatro horas dedicadas a cuidarse. A no vincularse con la realidad que hay fuera existe sin que ellas participen, pese a que lo nieguen. El dinero, a veces no es suficiente, para comprar la magia. Un hada no lo es por etérea sino por nacerlo. Ninfas que no pueden estar demasiado en el agua, la piel pasaría factura. El Sol, dios astro de la naturaleza, les resulta enemigo. El tiempo que da la sabiduría a una elemental de luz, a ellas les asusta. Y la magia que conocen, las fabrica un escarabajo en su vulva antes de ser transformado en carmín. Pero allí en lo alto, en la cumbre frente a los miles de ojos que las idolatran se forma una distorsión de la realidad. La magia no existe, pero sí una fotografía atemporal de ella. Eso es algo así como vivir conscientes un perpetuo estado alterado de conciencia, donde los valores reales de la vida no existen, los estéticos usurpan su trono. Sin embargo muchas, cuyos espíritus son más tiernos y dulces que las apariencias de lo que representan, terminarán siendo pasto de las depresiones, la soledad, los desarreglos físicos de alimentaciones alteradas o enganchadas a los barbitúricos "barbie", que las sostienen frescas pese al cansancio y las hace verse como las diosas que nosotros vemos en ellas.

Los modelos masculinos

Viven a tres campos en los que pese a su alto concepto visual de lo esotérico saben mantenerse (se les concede) más fuertes que las mujeres. Los musculados presentan la virilidad atlética de los Dioses del Olimpo, de los héroes de antaño y su mirada posee la clave que incita a la pasión de las mujeres. Usan la concepción de los mentalistas de vencer con los ojos las voluntades ajenas.

El segundo grupo, lleno de rebeldes y jóvenes sin causa, motivan por su agnosticismo, huelen a libertad y transmiten el poder de la lucha. Plagados de símbolos físicos se convierten en jóvenes eternos, que imitando a las hadas, no pertenecen a este mundo sino a uno más abierto. Donde allí y sólo allí existe la verdadera razón de las cosas.

Un tercer grupo nos llega con los creadores de duda. Jóvenes transformadores de conceptos, donde pierde importancia la sexualidad conocida y se abre la posibilidad de ahondar en el propio individuo. Un ser bisexuado, como abogan las ideas "New Age" más radicales. Cercano a los ángeles por su androgeneidad. Participan con los elementales en su eteridad y dejan entrever un hálito de magia.

Los tres grupos son ese amor hecho a medida que toda mujer anda buscando. El protector, el amigo igualitario, nuestra imagen reflejada entre el ying y el yang.

Marcas, "marketing", publicidad el poder de los subliminales pensamientos

Desde marcas de perfume que abogan por vender entre la mujer profunda utilizando palabras claves que despiertan sus instintos de magia ("ternura que mueve mundos". "El perfume mágico", sentirse "limpia por ser mujer" -renovándose con la menstruación de la que no debe avergonzarse, sino recordar su poder engendrador-). Hasta marcas de alimentación (ángeles que se sirven de placeres mundanos o placeres mundanos que nos hacen ser ángeles y entender lo que ellos sienten) podemos encontrar todo tipo de artículos más o menos útil en nuestro uso cotidiano.

La publicidad de los medios es la más trabajadora en enlazar subliminalmente el mundo de lo esotérico con la vida real. Así se le debe a ella la producción de los andróginos y de las musas de moda, entre otras cosas. Y detrás de cada publicista, ese gran psicólogo encargado de observar nuestra sociedad y nuestros deseos, que termina dándose cuenta que debe crear prototipos basándose en conocimientos posibles o ficticios de los temas "extrañamente especiales". Temas que todos alguna vez hemos creído, que de ser ciertos, nos sacarían de nuestro tedio mundanal. Para hacernos magos y dueños de nuestras propias existencias. Para ofrecernos nuestros más ocultos y prohibidos anhelos.

Besar con los labios pintados una rana la transforma en príncipe. Echarse un perfume nos transforma en hadas de un bosque encantado de felicidad. Usar productos de cosmética farmacológica nos ayuda a no conocer el esfuerzo, el dolor. Tomar ciertos productos de tal marca es unirse a la tradición y el folclore a la ciencia ancestral de nuestros antepasados. ¡Qué sencillo es nuestro universo con un poco de pintura "fashion" dándole colorido¡.

La magia tras la imagen pública y la superstición tras la pasarela

Pero todo no es gama de colores brillantes. Cada sector humano, incluso el de la moda, sigue siendo un núcleo de origen humano, de seres, de mentes, de cuerpos, deseos y miedos.

Como sucede en otros lugares donde se da cita el arte y el hombre, en la moda, se respira creencia mágica a caballo entre el azar y la superstición. Lo que indica que mirado de forma concreta se puede decir que más allá de las apariencias ciertamente existe una conexión con lo esotérico. Además de los distintos credos que puedan poseer personas de distintas culturas y procedencias, el vuelo de las filosofías orientales está en boga dentro de la misma gente que la crea y da rostro.

Muchas famosas "tops models" y diseñadores se dejan llevar por el desestresante rezo de Buda o Mahoma. Las técnicas necesarias para concentrarse y autocontrolarse antes de entrar en escena y mostrarse al mundo perfecta/o han hecho a muchos conocidos terminar siendo practicantes de yoga, pnl, meditación trascendental, proyeccionología El incierto futuro y la seguridad de una corta existencia profesional (con suerte 15 años), ha creado inseguridad entre los seres de este mundillo que terminan buscando apoyo en casi todas las variantes de la futurología conocida. Cualquier vidente que se precie entre el famoseo podrá presumir de tener caras de la moda entre sus más asiduos clientes.

La sexualidad y el erotismo en las tendencias de actualidad son otro punto que resaltan los constructores de tendencias. Rescatan nuestros deseos prohibidos: homosexualidad, incesto, sadismo, masoquismo, etc. Por un lado la sensualidad de las formas nos atrapan, por otro lado las barreras de los diseños sólo nos insinúan. Nuestros secretos exhibicionistas toman realidad-espejo en los profesionales que exponen sus cuerpos a la moda. Hacen de escuela ilustrando de que es deseado y que es rechazado...como convertirnos en mágicos y deseables. El detalle puede estar en un trozo de tela que viste, en una sonrisa pintada a conciencia, o en la raya gatuna de unos perlados ojos. Pero también en el paso ligero de un modelo, en su desenfado vistiendo o en esa púrpura que nunca nos pondríamos para ir al mercado.

Un mundo del que terminan siendo víctimas y que no llena sus almas hace buscar a otros experiencias más profundas a nivel de lo esotérico y muchas personas de la moda se ven vinculadas con sectas, algunas incluso de las consideradas destructivas. La necesidad de ser los mejores en su especialidad, sobresalir y sacar partido pudo llevar a alguno/a a pertenecer a sectas que practican rituales sincréticos. Pero ciertamente si hay algo que en general es el mundo de la moda, observándolo en su parte anímica, es sin duda supersticioso. Cada diseñador suele tener un amuleto o un ritual que le favorecerá el éxito. Y cada modelo, él o ella, poseerá rituales o amuletos antes de aparecer ante el público. En la mayoría de los casos, suelen ser cosas ligeras y simpáticas.

Hay modelos que escupen en los zapatos que van a llevar durante la pasarela, esto dicen evita las caídas y el enredarse. Muchas pegan chicle en las plantas de los zapatos para no resbalar (aunque en este caso la superstición se vuelve sentido común, muchas plataformas y escenarios resbalan y más se deslizan los zapatos con suela nueva). Una superstición que está desapareciendo con unas tiras adhesivas que alguien "no supersticioso" terminó diseñando.

Otros modelos suelen juntar de forma inadvertida los dedos centrales de las manos corazón-anular, con lo que no sólo consiguen un gesto de estilo, sino evitan la mala suerte y luchan por ser el centro de las miradas entre el público. Decir soeces o dar ficticiamente la palabra "mierda", es desear suerte a los demás...un hecho que pudo deberse a que antaño cuanto más envidiabas a una contrincante más suerte parecía tener ésta. Entrar siempre en los desfiles con el pie izquierdo. Morderse la punta de la lengua son otras muestras de superstición "fashion". Muchas de las cuales han sido adoptadas en otros terrenos donde se muestra la belleza humana, por ejemplo es el caso de los concursos de belleza.

La leyenda de Carrie muestra la superstición de este mundo ficción. Una hermosa chica participaba en un concurso de belleza universitario o baile de fin de curso (coronación de la "reina del baile"). Todo el mundo daba por hecho su triunfo y por tanto le desearon tantas veces suerte que a la hora de ser coronada un foco que había resaltado hasta ese momento su esplendor cae incendiando el traje de gala y quemándola viva ante el público. Por supuesto no es más que una leyenda entre los estudiantes, sobre todo los estadounidenses.

También suelen respetar mucho el mundo de los espíritus las personas implicadas en moda. En primer lugar muchas vidas de todos sus sectores artísticos, bien por accidente, azar, o excesos han sido sesgadas a edad muy temprana, circulando muchas leyendas.

Entre lo cierto y lo real camina la Moda. La que vemos, la que admiramos por arte o compramos queriendo adquirir al menos esta magia que todos podemos utilizar.

Tal vez las hadas sólo vivan en las fantasías y en las paralelas. El hombre de futuros siglos puede no llegar a ser ambiguo y completo. Pero algo seguro nos llega de cada paso firme de modelo, de cada diseño de creador, o cada publicidad de marca, la posibilidad de soñar por unos minutos con un mundo ideal, cambiante que siempre camina adelantándose a nuestros deseos y futuro. En realidad, la moda viste ese mañana.

José Antonio Roldán y Marisol Roldán
España

Artículo publicado en Años Luz


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