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EL
FASCINANTE ENIGMA DE LAS CALAVERAS DE CRISTAL |
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Las
calaveras de cristal están cortadas con la forma de una
calavera humana, varían en forma, tamaño y tipo
de cristal. Algunas son auténticas, talladas por los
mayas y otras culturas, mientras que la mayoría que podemos
contemplar en la actualidad, fueron talladas recientemente.
Los lugares en que se han hallado estos objetos están
ubicados generalmente en Centroamérica, especialmente
en ruinas aztecas y mayas, aunque han habido noticias y rumores
de posibles hallazgos en Suramérica, pero no han sido
confirmados.
Además de asombrarnos con la forma en que fueron talladas,
o la incapacidad para determinar como lo hicieron, existen afirmaciones
de que a su alrededor se producen fenómenos inexplicables
y extraños.
La más conocida de estas calaveras, así como la
más misteriosa, es la de Mitchell-Hedges. Tiene
características muy similares a la de una verdadera calavera
humana, como dientes y una mandíbula con movimiento.
Hasta ahora no se ha logrado determinar la forma en que fue |
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Otras
dos calaveras de cristal se encuentran en el Museum of Mankind,
en Londres, Inglaterra, y en el Trocadero Museum, en París,
Francia. Ambas fueron halladas por soldados en México
durante la década de 1890, y están talladas sobre
puro cristal de cuarzo, aunque no tan elaboradamente como la
de Mitchell Hedges.
La calavera expuesta en el Museum of Mankind se considera gemela
de la de Mitchell-Hedges, salvo por un detalle. La calavera
de Mitchell-Hedges, en efecto, tiene la mandíbula articulada,
como en un cráneo verdadero; mientras que la llamada
Calavera Británica tiene la mandíbula fija. Los
investigadores están de acuerdo en afirmar que los dos
objetos han sido construidos por las mismas manos. El Museum
of Mankind lo adquirió de Tiffany's, el célebre
joyero de Nueva York, en el 1898, por 120 libras. Él
encargado de la transición fue cierto Kunz, que en un
libro suyo sobre los minerales, cita la calavera. Los ejecutivos
de Tiffany's no fueron capaces de (o no quisieron) dar explicaciones
sobre su origen. |
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| tallada,
ya que se trata de un trabajo imposible de realizar por los
más talentosos escultores o ingenieros de nuestra época.
Fabricada con cristal puro de cuarzo, tanto la mandíbula
como el cráneo provienen de la misma roca. Exceptuando
pequeñas anomalías, es anatómicamente perfecta,
posiblemente la representación de un cráneo femenino
debido a su pequeño tamaño, 12,7 cm. de altura,
mientras que su peso |
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| Unos
12 años después, sería el British Museum
quien entró en posesión de esta calavera. La llegada
de la calavera al British Museum, coincidió con una serie
de extraños acontecimientos. A parte las afirmaciones,
antes escasamente probadas, de repentinos desplazamientos de
objetos o repentinas invasiones de perfumes diferentes e inexplicables,
fue el personal de limpieza del museo en las horas nocturnas,
quienes |
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es
de 5 kg. Tantos los prismas ubicados en la base, como las lentes
pulidas a mano de los ojos, se combinan para producir un brillo
muy intenso. El cráneo, perfectamente tallado en cristal
de roca, presenta un alto grado de dureza (siete sobre diez,
en la escala de Mohs), de lo que se deduce que sólo mediante
fundición del mineral y utilizando un molde, o mediante
el uso de un diamante podría obtenerse algo parecido.
Pero los mayas no poseían la suficiente capacidad técnica
como para enfrentarse a semejante empresa.
Fue el explorador británico F.A. Mitchell-Hedges quien
afirmó que fue desenterrada por su hija, Anna, en 1924,
durante una expedición realizada en las ruinas mayas
de Lubaantum, Belize, mientras buscaban huellas de la Atlántida,
en uno de los templos, tras mover unas grandes piedras que cubrían
un altar.
Según su relato, después de su descubrimiento
se sucedieron varios fenómenos sobrenaturales. Los 300
indianos que trabajaron con ella en las excavaciones se arrodillaron
y besaron el terreno cuando el objeto fue llevado a la luz,
después de que rogaron y lloraron por dos semanas. Anna
relata que los nativos mayas de la zona la reconocieron al instante
como representación del dios de sus antepasados y oraron
ante ella.
Frank Dorland, un restaurador de arte que hizo varios
experimentos con el cráneo por seis años, afirmó
que una vez un halo lo circundó por varios minutos, escuchó
sonidos agudos, parecidos a campanilleos y que llenaron su casa,
otras veces dentro del cráneo aparecieron luces e imágenes
de cráneos, montañas y otros objetos , así
como un olor característico proveniente de su interior.
Según otras fuentes, es posible que Mitchell-Hedges la
hubiese adquirido durante una subasta en Londres, en 1943. También
hay quien afirma que tal vez adquiriese la calavera en uno de
sus viajes por México y la colocara allí como
regalo de cumpleaños para su hija. Pero a pesar de esta
y otras acusaciones de fraude, ninguna ha podido ser demostrada
como cierta.
En 1970 la familia Mitchell-Hedges entregó el cráneo
a los laboratorios de Hewlett Packard para su estudio, en los
cuales pudo comprobarse que el cristal fue tallado en contra
del eje natural del cristal, a pesar de que los modernos escultores
no lo harían, porque esto provocaría la rotura
de la pieza de cuarzo, ni siquiera utilizando la tecnología
láser, ya que tendría idénticos resultados
sobre el cristal. Otro de los hallazgos sorprendentes consistió
en que no hallaron evidencia ni rastros de que se hayan utilizado
herramientas metálicas. El dato más desconcertante
fue que los expertos estimaron el tiempo necesario para completar
el trabajo en al menos 300 años.
Los expertos del British Museum hacen remontar la calavera a
la civilización azteca, fechando el origen ( con muchas
dudas ) alrededor del 1300/1400 después de Cristo. |
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alimentaron
las creencias que atribuyen a la calavera poderes ocultos. Finalmente
consiguieron que la calavera fuera cubierta por un pesado paño
durante las horas nocturnas.
El antropólogo Morant realizó un estudio comparativo
de ambas calaveras, llegando a conclusiones que no son compartidas
por otros estudiosos. Morant dejó constancia de que ambas
eran similares en muchos detalles anatómicos, llegando
a afirmar que, por su forma, ambas habían sido modeladas
sobre la calavera de una mujer, que eran representaciones de
un mismo cráneo y que la una era copia de la otra, siendo
la de Mitchell-Hedges la primera.
En el 1950, la calavera del British Museum fue examinada de
nuevo y de tal examen se descubrió qué la calavera
tenía su origen en México, que se remontaba 1400
- 1500 d.C. y qué el material fue cuarzo brasileño.
Una tercera calavera de cristal expuesto al Musèe de
El Homme de París, idéntica en el es-tilo a los
otras dos pero de dimensiones meno-res, puede proveer informaciones
particularmente interesantes. Los expertos del Museo afirman
que hizo parte de un "cetro mágico" azteca
del siglo XIII o XIV d.C., y que fue usado para alejar a las
serpientes y prever el futuro. Tiene un agujero que la atraviesa
de arriba a abajo (supuestamente hecho por un grupo cristiano
para colocar en ella una cruz) y el estilo, la forma y el corte
son similares a otras calaveras descubiertas en diversas ruinas
de México.
Existen incontables hipótesis acerca del origen real
de las calaveras, llegando algunos a pensar que puedan ser el
legado de inteligencias superiores o extraterrestres. La respuesta
más obvia sería que los nativos de Centroamérica,
aztecas y mayas, las tallaron por sí mismos, pero esta
hipótesis no explica la los medios con que fueron creadas,
ya que ninguna de esta culturas, por lo menos hasta donde sabemos,
poseían la tecnología o el conocimiento necesarios
para completar esta labor.
A las abundantes anécdotas y creencias surgi-das alrededor
de estas raras piezas, y a las originarias atribuciones de poderes
utilizados en los rituales en los que, presumiblemente, fueron
usadas, son sumadas muchos otras que van desde el ocultismo,
lo paranormal y la ufología.
El misterio de las calaveras es enriquecido también por
una leyenda que se remontaría a los mayas. Tal leyenda
cuenta que en el mundo existen 13 calaveras de cristal a tamaño
natural, y cuando todas sean redescubiertas y asocia-das, les
transmitirán a los hombres todo su conocimiento. La leyenda,
en cambio, nos ad-vierte que eso ocurrirá solamente cuando
los hombres sean íntegros moralmente. Esta leyen-da que
se transmite como una tradición oral, ha contribuido
al nacimiento de un mito, aquel de las calaveras malditas. Todo
eso, además, no es inmune al atractivo que los mayas
suscitan como pueblo. |
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