| |
|
 |
|
|
 |
 |
|
Reflexología |
SALUD
ALTERNATIVA |
|
|
| |
¿Qué es la reflexología?
Es un tratamiento que se basa en el principio de que existen
áreas en los pies y manos que corresponden a cada una
de las glándulas, órganos y partes de nuestro
cuerpo. Se usan los dedos para aplicar presión a estos
puntos de reflejo para alcanzar numerosos beneficios.
Después de una terapia de reflexología los pacientes
generalmente expresan sensación de alivio de tensión
y dolor, así como un sentimiento de bienestar e incremento
de energía. Una sesión inicial puede durar de
45 a 60 minutos y las subsecuentes de 30 a 45 minutos, aunque
si se hace en las manos también pueden tomar de 15
a 20 minutos adicionales. Sesiones semanales pueden ser beneficiosas
y 2 ó 3 sesiones semanales pueden ser necesarias para
aliviar problemas específicos de salud.
Existen 7.200 terminaciones nerviosas en cada pie, las cuales
tienen un gran número de interconexiones a través
de la espina dorsal y el cerebro, en todas las áreas
del cuerpo, haciendo los pies el lugar ideal para liberar
tensión y mejorar la salud.
Una buena manera de entender la reflexología es visualizar
el cuerpo humano superpuesto en los pies. Cada pie representa
una mitad del cuerpo y las cinco zonas de ésa parte
del cuerpo.
• Los dedos de los pies representan la cabeza, el cuello
y la nariz. Trabajando en esta zona se pueden aliviar dolores
de cabeza, estrés, congestión y otros.
• Cada dedo representa una zona. El reflejo de la pituitaria
se encuentra en el centro del dedo gordo y la base representa
el cuello.
• Los otros dedos representan partes específicas
de la cabeza.
• La bola del pie representa la zona torácica,
que comprende los pulmones, corazón, pecho, parte superior
de la espalda, hombros y otras. Trabajando en esta área
se pueden aliviar síntomas de asma, falta de respiración
y algunas alergias.
• El área debajo de la bola de cada uno de los
pies representa el diafragma y el plexo solar. Estimulando
los reflejos de ésta zona se puede mejorar la circulación
y normalizar la presión sanguínea.
• El arco representa la región abdominal, incluyendo
el hígado en el pie derecho y el estómago en
el pie izquierdo. El páncreas, los riñones,
glándulas adrenalinas se encuentran en ambos pies.
Haciendo reflexología en ésta área puede
ayudar a aliviar infecciones urinarias e incontinencia.
• El talón representa el área pélvica,
incluyendo los intestinos, colon y nervio ciático.
• La parte superior del tobillo representa el sistema
linfático.
• Los puntos entre el hueso del tobillo y el talón
a cada lado de los pies representan las áreas reproductivas.
• La longitud del contorno interno del pie representa
tanto las 26 vértebras que componen la espina como
los 31 pares de nervios conectados a éstas vértebras.
Trabajando ésta área se pueden aliviar dolores
de espalda y en la espina dorsal así como problemas
neurológicos.
• El contorno externo de los pies representan la rodilla,
cadera y las regiones inferiores de la espalda.
Fuente: YupiMSN
|
|
|
|
| Los
Enigmas Lunares |
ENIGMAS |
|
| |
La invención del catalejo y después del telescopio
en el siglo XVII permitieron a los astrónomos escudriñar
la superficie de la Luna, astro que, desde tiempos inmemoriales,
ha nutrido la imaginación del hombre. Pero estas observaciones,
al tiempo que proporcionan datos científicos que hacen
progresar la astronomía, no dejan de alimentar fantasías.
Los misterios de la Luna se dividen generalmente en tres categorías:
los fenómenos luminosos, las anomalías en la superficie
y las construcciones presuntamente artificiales. El caso del
puente del Mar de las Crisis pertenece a la tercera.
¿Un puente selenita?
La noche del 29 de julio de 1953, el editor científico
del New York Herald Tribune, John O'Neill, observa una vez más
la orilla del Mar de las Crisis con su telescopio de 10 centímetros
y descubre con estupor una especie de puente que une dos promontorios
situados en el borde de un cráter. Estima su longitud
en unos 20 kilómetros y toma enseguida contacto con la
asociación de observadores de la
Luna y los planetas, para averiguar si otros astrónomos
han observado lo mismo, aun cuando esa anomalía no figura
en ningún mapa. La polémica se desata muy pronto,
sobre todo al insinuar O'Neill que la estructura podría
ser artificial. Unas observaciones hechas en 1869, que detectaron
unos motivos geométricos luminosos en el mismo lugar,
agregan leña a la hoguera del debate. En los meses siguientes,
O'Neill recibe, sin embargo, el apoyo parcial de dos grandes
astrónomos ingleses, H. P. Wilkins y Patrick Moore, quienes
reconocen la existencia del famoso puente, pero lo consideran
de origen natural. Además, Wilkins, que utiliza un telescopio
de 40 centímetros, reduce la estimación de la
longitud del puente a 3 kilómetros, y lo describe como
«una de las particularidades lunares de apariencia artificial
más asombrosas y misteriosas».
En cambio, en abril de 1954, la revista Sky and Teltscopc publica
unas fotografías tomadas en enero por el observatorio
Griffith de Los Angeles que parecen probar que el famoso puente
es sólo una ilusión óptica producida por
un juego de luz y sombras sobre el borde del cráter.
Los astrónomos abandonan el tema y sólo Wilkins
persiste en sus declaraciones. Posteriormente, unas imágenes
fotográficas de precisión realizadas por las misiones
Apollo mostraron que se trataba efectivamente de un efecto óptico
de sombras provocado por un pequeño cráter bautizado
Proclus AA, encajado entre los dos promontorios que el puente
unía supuestamente. El enigma era sólo una ilusión.
El cráter escamoteado
Otra polémica que revolvió el ambiente científico
durante varias décadas se refiere al cráter Linné,
en el Mar de la Tranquilidad. Dibujado por primera vez en 1653
por Riccioli, del cráter no queda más que una
mancha blanca en la fecha de la observación de Schróter
(5 de noviembre de 1788). Pero, cuando Lohrmann apunta su telescopio
el 28 de mayo de 1823, descubre un «cráter oscuro,
de 7 a 8 kilómetros de diámetro». En 1839,
en su Atlas de la Luna, Beer y Madler le asignan un diámetro
de 10 kilómetros. El asunto queda ahí hasta el
16 de octubre de 1866, fecha en que Julius Schmidt se encuentra
con que Linné desapareció pura y simplemente,
observación confirmada por otros astrónomos. Schmidt
nota que en su lugar aparece una nube blanca. Más adelante,
el cráter vuelve a aparecer para desaparecer nuevamente.
Una especie de llamarada es visible incluso en el centro de
Linné con ocasión de un eclipse. Las fotografías
enviadas por el Apollo 15 muestran un cráter de formación
reciente de sólo 2,5 kilómetros de diámetro.
Estos dos factores bastan para explicar, según el estadounidense
James Oberg y otros científicos, que Linné pueda
ser visto, según el ángulo del Sol, como una mancha
blanca, un amplio cráter o una bóveda blanca.
También debe tomarse en cuenta la falta de precisión
de los instrumentos antiguos, que pudo inducir al error de creer
el cráter más grande de lo que era en realidad.
La Luna, esa desconocida
La superficie lunar presenta todavía numerosas anomalías
inexplicadas, incluso después de las misiones tripuladas
y del envío de vehículos robot, que han suscitado
casi más preguntas de las que han respondido. Extraños
fenómenos luminosos son observados periódicamente
(en el cráter Aristarco y en otros), como rayos brillantes
que unen unos cráteres con otros (como los de Tycho y
Copérnico), distorsiones ópticas y formas geológicas
inexplicables en la superficie del satélite, lechos de
«ríos» lunares y pequeños cráteres
de aspecto extraño (descubiertos por las misiones Afollo).
Todo ello sin hablar de curiosos detalles de apariencia artificial,
en los que más de alguno creyó ver construcciones,
como el puente, o incluso vehículos extrate-rrestres,
al dejarse llevar por una versión moderna del viejo mito
de la Luna habitada.
Misterios que rodean los vuelos lunares
El impacto que produjo en el público el vuelo de la primera
sonda lunar, Lunik 2, el 12 de septiembre de 1959, muestra que
el aura de misterio que rodea la Luna alcanzó a los vuelos
espaciales dirigidos hacia ella.
Las misiones soviéticas. Las tensiones de la Guerra Fría
alimentan en Occidente los rumores más descabellados
en torno a las misiones Lunik: la tarde del 12 de septiembre,
en una intervención por radio, el vicepresidente Richard
Nixon afirma que «no existen pruebas de que el cohete
soviético haya alcanzado la Luna» (lo cual es demostrado
más tarde por un ingeniero francés). Después,
un escritor científico estadounidense demuestra que las
fotografías de la cara oculta tomadas por Lunik 3 son
en realidad... dibujos. Cuando la sonda Luna 15 órbita
en torno a la Luna al mismo tiempo (por extraña coincidencia)
que el Apollo 11, en julio de 1969, algunos visionarios afirman
que se trata de una nave soviética espía.
Apollo y los demás. Orgullo del programa espacial estadounidense,
el programa Apollo es presa de los comentaristas sedientos de
sensa-cionalismo. Los problemas técnicos que jalonan
la misión hacen surgir rumores de que fueron provocados
ya sea por extraterrestres ya por la propia NASA, para evitar
que se sepa de la existencia de vida inteligente en la Luna.
Otros rumores se refieren a fotografías que la NASA habría
ocultado después de Apollo 12, que mostrarían
las huellas de vehículos foráneos o el encuentro
de la nave Apollo 11 con una armada de naves extraterrestres.
Pero el premio gordo se lo lleva, sin duda, el estadounidense
Bill Kays-ing, autor de un libro en 1977 que afirma que ningún
módulo se posó jamás sobre el suelo lunar
y que todas las misiones Apollo no son sino un engaño
orquestado por la NASA y el gobierno de Estados Unidos.
Fuente:
Los Grandes Enigmas
|
|
|
|
| Nuestros
Antepasados los Gigantes |
ENIGMAS |
|
| |
El 11 de diciembre de 1969, el doctor Alex Comfort, especialista
en materia de envejecimiento —que figuró al frente
del Departamento de Gerontología del Colegio Universitario
de Londres—, escribía textualmente en el New Scientist:
«La edad a la que un hombre se convierte hoy en viejo
es rigurosamente la misma que en los tiempos bíblicos.»
Se refería, probablemente, al salmo 90, versículo
10, en el cual se dice que la longevidad humana se situaba entre
los sesenta y ochenta años. Es una verdadera lástima
que este eminente británico omitiera darnos su opinión
personal respecto a las impresionantes longevidades mencionadas
en el Génesis. Ya las dimos en nuestro libro ¿Terrestres
o extra-terrestres?, y el hilo de nuestro relato nos ha llevado
a darles un carácter artificial, que haría creíble
la tesis que sostenemos.
Pero por poco que se quiera establecer un paralelismo —como
hizo Mr. R. W. Lamb en respuesta al artículo de Comfort—,
el continuo crecimiento de la talla humana y de la longevidad,
de este pequeño juego mental se desprenden consecuencias
que merecen nuestra atención.
En efecto, y de acuerdo con estos criterios, en cinco siglos
de existencia el hombre debería alcanzar una talla gigantesca.
Y aquí resulta a propósito examinar los cálculos
del académico francés Henrion. Este orientalista
considera que Adán, sometido a la talla —¡y
qué talla!—, mediría 40,83 m (han leído
ustedes bien, y tan significativas cifras son de Henrion); Eva,
39,20 m; Noé, 33,99 m; Abraham, 8,91 y Moisés,
4,29. Una vez más, la demostración académica
de Henrion pone de relieve un retorno radical a los usos y costumbres
aborígenes en materia de fisiología en el momento
del pase de Noé a su descendencia. Esta última
figura mutante, ¿constituía el último eslabón
de pura raza surgida de este campo de experimentación
en el que calculamos la existencia en el Edén?
¿Basta ello para creer, por lo menos en parte, en las
afirmaciones de H. M. Campigny, el cual —basándose
en la percepción subliminal de famosos videntes—
describe a los «hombres primarios» como «gigantescos,
transparentes, constituidos por materia etérea, filamentosa
y asexuada, color claro de luna»?
Pero, entonces, ¿no se han de tomar ya en consideración
los múltiples descubrimientos de esqueletos de gigantes,
y sólo hemos de remitirnos a los nefilim de la Biblia
para aportar la prueba de la existencia, en los tiempos antiguos,
de criaturas humanas de estatura colosal? Flegón menciona
varios esqueletos enteros de gigantes descubiertos en Sicilia
en tiempo de Tiberio, y en Grecia, en la época del emperador
Adriano, o sea, un siglo después de Cristo. En Egipto
se encontraron esqueletos tan grandes como los de Sicilia, en
los cuales podían distinguir los huesos de los brazos
y de las piernas, así como huesos extras, lo cual hizo
decir que estos seres poseían más de cuatro apéndices
laterales. Heródoto y Pausanias señalan asimismo
análogos descubrimientos. Plinio habla de esqueletos
de gigantes encontrados en la isla de Creta, e identifica a
los sirbotas como un pueblo de Etiopía, cuya talla era
de 3,50 a 4 m. El rey Ganges de este país mediría
exactamente 5 metros. Heródoto dice que el cuerpo de
Orestes, encontrado en Tigea por los lacedemonios, medía
3,50 m de longitud.
Un ejemplo mucho más reciente se refiere al descubrimiento,
en 1963, del esqueleto del rey de Cimbres, Teotobochus, en el
Delfinado. El descubrimiento se hizo en el llamado «Campo
de los Gigantes», a 6 m de profundidad. La tumba de piedra,
de extraordinarias dimensiones, decía: «Teotobochus
Rex»'. La longitud del cuerpo, desde los pies hasta los
hombros, se ha calculado en 8,25 m, y la anchura del tórax,
en 3,30 metros. La cabeza tenía 1,65 m de longitud (!)
y 3,3 m de circunferencia, y las órbitas, unos 20 cm
de diámetro. Entablóse una violenta polémica
en torno a este asunto, en la que el fraude desempeñó,
sin duda, cierto papel. Serge Hutin, en su libro Las civilizaciones
desconocidas (Plaza & Janes, 1976), lo incluye en la categoría
de la superchería pura y simple.
T. Lobsang Rampa —cuya obra ha sido duramente criticada
en estos últimos años— nos habla, en Le
troisiéme ceil, de tres cuerpos desnudos, recubiertos
de oro, que descubrió en la caverna de la última
iniciación.
El deán de los abates le había dicho:
—Mira, hijo mío; vivían como dioses en nuestro
país, en la época en que aún no había
montañas. Recorrían nuestro suelo cuando los mares
bañaban nuestras tierras y cuando otras estrellas brillaban
en nuestros cielos.
Y el pequeño Lobsang vio. «Cada uno de sus rasgos
era fielmente reproducido por el oro. ¡Pero eran inmensos!
La mujer medía más de 3 m, y el mayor de los hombres,
no menos de 5. Tenían enormes cabezas, una boca pequeña
y finos labios. La nariz era larga y fina; los ojos rectos y
profundamente hundidos. No podían estar muertos, pues
parecían dormidos.» Esta descripción, ¿no
guarda una alucinante conformidad con la que hicimos en nuestro
libro anterior y que pasaba por ser el retrato del hombre en
1.000 siglos?'
En 1883, unos soldados que excavaban el terreno para establecer
un polvorín en Lompock Rancho (California), se encontraron
con una capa de grava maciza y dura como el cemento. ¡Y
cuál no sería su sorpresa cuando sacaron a la
luz el esqueleto de un gigante de 4 m de longitud! Estaba rodeado
de conchas esculpidas, enormes hachas de piedra y bloques de
pórfido cubiertos de símbolos ininteligibles,
que reposaban en la excavación. Impresionante observación:
el cadáver tenía una doble hilera de dientes,
dos arriba y otras dos abajo. Este hallazgo no es único,
ya que en la isla de Santa Rosa —en los límites
de California— descubrióse un cadáver análogo
en cuanto a doble dentición.
Por otra parte, en 1841, el cónsul de Francia en Abisinia
midió una tumba sagrada de Jeddah y comprobó que
tenía 132 m de longitud. ¿Qué interés
tenían los antiguos en erigir monumentos funerarios ti-tanescos,
si no era con el objeto de meter en su interior al difunto?
¿De dónde pueden prevenir estos seres embalsamados
en oro?
En 1891, cerca de Crittenden (Arizona), unos obreros que abrían
los cimientos para la construcción de un edificio comercial,
desenterraron un gran sarcófago. Una vez abierto, reveló
su emplazamiento por una momia de 4 m de longitud y con manos
de seis dedos. Su estado de conservación revelaba cuan
largo era el tiempo transcurrido desde que fue depositado en
aquel lugar.
En Ceilán se descubrieron restos de seres humanos de
4 m, y en Pakistán un esqueleto de 3,35 metros.
Obsérvese que, en 1902, la erupción del volcán
del Mont Pelee hizo aumentar de tamaño a los habitantes
de la región. Los doctores Jules Graveur, jefe de la
misión, y Rouen, su ayudante, comprobaron cómo
sus tallas aumentaban, respectivamente, 6 y 5,5 cm. Este fenómeno
se atribuye a las radiaciones.
La existencia de una misteriosa tribu de gigantescos indios
amazónicos —recientemente detectada por la Fuerza
Aérea brasileña—, acreditaría la
tesis de que aún hay descendientes de los gigantes. El
diario sudamericano vespertino, Jornal de Tarde, de Sao Paulo,
publicó incluso fotografías en su número
del 25 de febrero de 1972, las cuales muestran a un grupo de
seres, de estatura muy elevada, disparando flechas contra el
avión que volaba sobre ellos. Un grupo de pacificación
ha de partir urgentemente hacia esta tribu de los «kranhacocoros».
La preside Claudio Villasboas, de la Fundación Nacional
india del Brasil.
Gabriel Esteban Monjeux, de Mozambique, puede presumir actualmente
de ser el hombre más alto del mundo. Mide 2,61 m, y sus
brazos tienen una longitud de 1,30 m. Empezó a crecer
como consecuencia de la caída desde un segundo piso,
cuando tenía dieciséis años. ¡Y sigue
creciendo!
Abandonemos nuestra pequeña incursión por un pasado
anticonformista, poblado por seres muy distintos de los que
acostumbramos a evocar en sociedad, y abordemos nuevos enigmas,
tan misteriosos y extraños como los que acabamos de exponer,
aunque más cercanos a nuestro tiempo.
1
Véase ¿Terrestres o extraterrestres?, del mismo
autor, Plaza & Janes, Colección «Otros Mundos».
1 Peter Kolosimo, El planeta incógnito, Plaza & Janes.
Fuente:
Extraterrestres en el Exilio – Michel Granger.
|
|
|
|
|